InicioCómicsReseña de Batman: El último caballero en la Tierra, libro 2

Reseña de Batman: El último caballero en la Tierra, libro 2

Es probable que Batman sea uno de los superhéroes más conocidos y relevantes para la gran mayoría, gozando del lujo de ser considerado como uno de los favoritos e imprescindibles del género. Precisamente por esto hemos visto incesantes cantidades de historias girar alrededor del personaje y su universo, puesto que es uno de los más interesantes y plagados de matices (prueba de ello es el tener a tantos villanos y secundarios con pasados y motivaciones que dan para sagas enteras). Y probablemente de todas estas posibles historias que contar y que se han contado, pocas han destacado tanto como recientemente lo han logrado hacer Scott Snyder y Greg Capullo.

Su última propuesta cobró hace poco forma en Batman: El último caballero en la Tierra, y con su primer libro ya zarandearon los pilares de la misma idiosincrasia del personaje y nos sumieron en una introspectiva pero grandilocuente historia cargada de giros –marca de la casa del guionista– y amarga desolación. Recientemente ECC ha sacado su segunda entrega, y la historia no puede haberse puesto más interesante…

La historia hasta el momento

El primer cómic –como hizo en su momento Moore con La cosa del pantano, aunque salvando las distancias– sacudió por completo las expectativas y esencias que suelen caracterizar la historia media de Batman, planteándonos, no de manera gratuita, que nunca llegó a ser un superhéroe y que tan solo es un joven traumatizado al no haber superado la muerte de sus padres. Si bien esta situación no se alarga demasiado –ya que descubrimos que era una treta de Alfred para protegerle y darle la vida que nunca pudo tener–, tiene un propósito muy concreto y esencial para la dinámica y originalidad del cómic: crear una dinámica de escepticismo, surrealismo e introspección.

Y es que la intención del cómic es esa, proponernos un viaje por el fin del mundo (literalmente) en el que a través de la decadencia y desolación más exacerbadas, tenemos la oportunidad de hacer un tour por los miedos y traumas que marcaron a Bruce Wayne. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que con la cabeza del Joker como compañero y sherpa?

El Batman más surrealista e introspectivo

En este segundo libro, la historia prosigue con el tono apocalíptico que se nos asentó en el primero, pero no sin dejarnos detalles acerca de la naturaleza de lo que realmente está aconteciendo. El cómic da comienzo con la aparición de Joe Chill, el asesino de los padres de Batman. Se nos indica que fue el encargado de dejar al niño que vimos en el primer libro, pero las menciones de que él es realmente su padre –y en cierto modo sí que es su padre, ya que lo que hizo creó al nuevo Bruce Wayne– y que éste será el último caso que resuelva, nos soslayan de nuevo el mensaje: aquí Batman y su pasado, es su verdadero antagonista.

Rápidamente este pasaje se descarta y no se vuelve a tocar cuando despierta junto al Joker en el desierto. Está claro que la dinámica del cómic es tratar de vislumbrar cuál es la línea temporal real y cuál un sueño. Aunque, sin tener ni idea de cómo planean terminarlo todo en el tercero, me atrevería a decir que bien podrían serlo ambas, pues el cómic tiene un leit motiv pesadillesco –de ahí su cariz surrealista– en el que Batman jamás podrá seguir adelante hasta que no se enfrente a su mayor caso: él mismo. Un caso que en más de una ocasión se ha demostrado autodestructivo e incluso dañino para los demás. Precisamente por esto la visión post-apocalíptica de esta historia, en la que él mismo ha sido el culpable de la total devastación de la Tierra y de él depende que termine, curiosamente teniendo que enfrentarse a la versión oscura y todopoderosa de sí mismo: Omega.

Un destino incierto pero apasionante

Hasta el momento Snyder y Capullo nos han sorprendido nuevamente, ampliando la bomba de relojería que fue su primer libro reflexionando sobre la naturaleza del bien y el mal –mostrado con el pasaje de Luthor–, el propósito y origen de los héroes, y apuntalando el mensaje de enfrentarse a los demonios de uno mismo. Quizás mi mayor queja radique en la inconsistente voz del narrador en esta entrega, el Joker, ya que en ocasiones no sonaba auténtica y asomaba más Snyder que otra cosa. El dibujo y planteamiento sigue siendo magistral, viendo probablemente a una de las mejores versiones de Capullo, ya no solo en ejecución sino en su mismo propósito y efectividad evocadora.

Entre todas las miles de historias contadas y por contar sobre Batman, sienta bien saber que todavía queda espacio para la frescura y Snyder consigue demostrar que la psicodelia visual no tiene por qué estar vacía de significado y emotividad ya que, si bien este no es un cómic emocional y parece ser una historia apocalíptica de grandes dimensiones, es en el fondo una historia íntima y de personaje. Tan solo queda un volumen, pero las expectativas están ahora muy altas y, aunque de momento todo parece bien hilado, todavía queda la parte más compleja: el final. Veremos con qué nos sorprenden en la conclusión de lo que parece un apoteósico pero personal cómic.

Y para terminar, aquí os dejo la ficha de este cómic de ECC.

Pablo Ferrer
Proyecto de todo sin llegar a nada. Intento de guionista y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello.

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