Reseña Iron Man: La guerra de las armaduras. ¿El fin justifica los medios?

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Dentro de todos los superhéroes que componen el inmenso panteón comiquero de Marvel, uno que merece toda nuestra atención es Iron Man. Aunque parezca mentira, el bueno de Tony Stark jamás se ha encontrado en la primera fila de ventas de la compañía. Su trascendencia se debe sobre todo a su papel como uno de los fundadores de los Vengadores. Sin embargo, cuando Marvel Studios perdió los derechos de sus personajes más conocidos (Spiderman, Los 4 fantásticos, X-Men), decidió apostar por esos héroes no tan superventas. El resto, Robert Downey Jr. Mediante, es historia, y Tony Stark es la gran estrella en ese cúmulo de éxito que ha supuesto el Universo Cinematográfico de Marvel.

Si hay que hablar de un equipo creativo destacado dentro de la historia del personaje (no vale Warren Ellis y Extremis), este es el de David Micheline y Bob Layton, autores de la clásica El demonio en una botella, donde dejaban caer a Stark en el alcoholismo, y que regresaron años después en una de las consideradas sagas clásicas del personaje, La guerra del armaduras, que se adapta muy tangencialmente en la fallida Iron Man 2.

Esta es una de esas historias en las que el paso del tiempo le ha pasado algo de factura. Prueba de ello son los continuos bocadillos de pensamiento (algunos innecesarios) en los que nos explican todo lo que piensa y pretende hacer el personaje. Si bien en la forma esto puede ser un defecto palpable para los lectores noveles, el fondo es mucho más interesante.

Partamos de una base: el Tony Stark de los cómics tiene poco que ver con el del cine. Sí, Tony Stark es millonario, atractivo y un genio científico. Pero no es un personaje irónico. De hecho, lo que más le caracteriza es su determinación para conseguir lo que sea. En este arco, su objetivo es destruir todas las armaduras construidas a partir de sus diseños. El “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” llevado al extremo. Es más, si lo llevamos al terreno del carácter de Tony Stark, podríamos hablar de “el fin justifica los medios”. Con tal de destruir esos diseños, Iron Man arrasará con todo y con todos, da igual que sean villanos, la Unión Soviética, el gobierno de los Estados Unidos, Los Vengadores o un Capitán América desterrado por el gobierno. Las primeras piedras de Civil War, vamos.

En el cómic, aunque sabemos que la causa es justa, no podemos evitar sentir la ambigüedad de las acciones de Tony, un “héroe” que se guía por su férrea determinación sin importarle los daños colaterales. El final, adornado con un magnífico y onírico epílogo a cargo de Barry Windsor Smith (el de la inmortal Arma-X) es la prueba de que el héroe rojo y amarillo quedará tocado en sucesivos arcos.

Por otro lado, no podemos olvidar que se trata de un cómic de pura acción, en la que las peleas entre armaduras se suceden por doquier. Mención especial merece el combate contra Artillería. Cada puñetazo duele. Una de las peleas más dolorosas que he leído en un cómic.

En cuanto al dibujo, no es espectacular pero si destaca el diseño e, incluso, el brillo que desprenden todas las armaduras. No en vano, a Layton se le conoce como el dibujante definitivo de Iron Man, y no tiene ninguna obra tan destacable como su etapa a cargo del Hombre de hierro. Lo de Barry Windsor Smith, con su trazo difuminado, de tintes más europeos, es otra historia.

En definitiva, La guerra de las armaduras es un cómic muy recomendable para todo fan del cómic superheroico y fundamental para los fans de Iron Man. Imprescindible por mostrar la radiografía más certera de la personalidad del verdadero Tony Stark, por muchas de las ideas propias de los años ochenta post Watchmen (la obsesión del ejército por controlar a los superhéroes) y por reflejar esa ambigüedad que retrata a los superhéroes. Paladines cuyo máximo interés es el bien del inocente versus justicieros presionados bajo su propia responsabilidad que buscan expiar sus culpas a cualquier precio.

La edición de Panini consta de toda la saga de La guerra de las armaduras, con dos capítulos que sirven de prólogo y el magnífico epílogo de Barry Windsor Smith. Un tomo con solapas a tener en cualquier estantería.

Aquí tenéis el enlace a la nueva edición de Panini

 

 

 

 

 

 



8.0 Muy bueno
  • Argumento 8
  • Dibujo 8
  • Interés 8
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el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

2 comentarios

  1. José Carlos García el

    Saludos Fernando. Esta es una de mis historias favoritas de Iron Man. Ya había leído reseñas muy buenas antes de comprarlo en su día, y a medida que fui avanzando en la lectura no sólo me lo pasé en grande, sino que me pareció una historia de calidad, ojalá hubiera más así (irónicamente hay otro arco argumental llamado “La segunda guerra de las armaduras”, que aunque no es malo, nada tiene que ver con esta historia que reseñas y puede inducir a engaño jaja). Este equipo creativo sin duda es de los mejores. Michelinie y Layton también hicieron la interesante “Viaje a Camelot”, te recomiendo darle una oportunidad si no lo has leído. En mi caso admito que el epílogo me sobra, tanto en dibujo como en narración, pero entiendo que habrá a quien le guste jeje. ¡Un saludo!

    • Fernando Vílchez el

      Muchas gracias por tus recomendaciones! Creo que, al final, La guerra de las armaduras es una muestra de a lo que puede conducir el carácter tan firme de Tony Stark. Y creo que ese epílogo, tan diferente del resto del estilo del arco de La Guerra de las armaduras, es el colofón a la historia: una metáfora sobre el conflicto interior que inunda al personaje cuando hace algo que no le gusta aunque creo que es lo correcto. Un saludo!

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