Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”. Hoy destacamos Reseña de Cadáveres Exquisitos. Al final del artículo tendréis la portada y el enlace.
El maestro del terror, el gran James Tynion IV, estrena junto a Michael Walsh Cadáveres Exquisitos, una historia de terror político tal y como la han calificado sus propios autores. Norma la publica en España a través de un primer volumen que recoge los tres primeros números de una serie que tendrá trece en total y que promete emociones fuertes para lectores sin miedo a la sangre y a la violencia.
La expresión cadáveres exquisitos hace referencia a una técnica de creación colectiva nacida en 1925 y popularizada por los surrealistas como un juego para producir arte o literatura automáticos, sin la intervención de la razón. Consiste en que varios participantes añaden partes a una obra (texto, dibujo o collage), sin ver lo anterior, dejando solo un pequeño detalle visible para el siguiente, lo que resulta en combinaciones sorprendentes e inesperadas.
Tynion y Walsh buscan trasladar esa idea al cómic siendo el primero el ideólogo de la historia y guionista del primer capítulo, para colaborar ya en el segundo con Michael Walsh y en el tercero con Pornsak Pichetstone. En el dibujo, Walsh se encarga del primer episodio para colaborar en el segundo con Marianna Ignazzi y en el tercero con Valentine de Landro.

El resumen de la editorial es el siguiente: Cada cinco años, en Halloween, las familias más ricas de EE. UU. compiten en un juego. Las doce personas más letales del mundo son enviadas a un pequeño pueblo con el siguiente objetivo para ganar: ser el único superviviente. Para los habitantes de Oak Valley (Maine), el desafortunado terreno de juego de este año, el objetivo es aún más sencillo: sobrevivir la noche de Halloween.
Un historia simple que esconde mucho potencial
El punto de partida es sencillo y potente a la vez. Las trece familias que controlan Estados Unidos llevan a cabo un ritual sangriento en el que cada una envía a un asesino a un “battle royale” en la noche de Halloween para decidir cuál de ellas será la que mande. Sin preocuparse por los daños materiales o personales que se puedan ocasionar ya que el pequeño pueblo en el que tiene a cabo esta batalla es un mero escenario preparado para sus juegos en el que nadie puede entrar ni salir y donde no funcionan las comunicaciones. Una idea a medio camino entre Los juegos del hambre, La purga y las obsesiones conspiranoides que nunca pasan de moda.
La premisa puede parecer un poco simple, algo que no da juego para una historia profunda y que se puede acabar convirtiendo en una simple orgía de sangre y muerte. Pero Tynion es un guionista muy capaz y logra atrapar al lector desde un primer capítulo más extenso de lo habitual (60 páginas) gracias a una magistral manera de establecer el escenario, presentar a los personajes y fijar las reglas de este macabro juego.
A partir de entonces la narración se establece en dos planos diferenciados. Uno en el que los asesinos y psicópatas se van enfrentando entre sí y los pobres habitantes del pueblo se tienen que buscar la manera de sobrevivir. Y otro en el que vemos las rencillas que hay entre las trece familias y cómo se enfrentan entre sí por el control de Estados Unidos.

No estamos ante el típico slasher que sólo busca sangre y muerte (aunque sin duda hay mucho de estos ingredientes). La trama va mucho más allá. Es una historia de terror político que sirve de crítica a una sociedad en la que los que controlan los hilos del poder están ocultos y pueden hacer lo que les dé la gana mientras la violencia se convierte en un espectáculo para su disfrute.
Nada mejor para fomentar este espectáculo que contar con unos asesinos a cada cual más loco, psicodélico, trastornado y llamativo visualmente. Estos personajes son uno de los puntos fuertes del relato, ya que los autores se las apañan para, en muy pocas páginas, hacerlos a todos muy atractivos. Así que el lector esta deseando que se maten entre ellos, algo que ocurre desde muy pronto.

Y es que esa es otra de las grandes bazas de Cadáveres Exquisitos: tiene un ritmo endiablado en el que están pasando cosas constantemente. En este primer volumen tendremos las primeras bajas ya que la muerte es un constante en sus páginas, tanto para los asesinos como para los pobres habitantes del pueblo, los cuales tienen sus propias historias que también presentan de forma encomiable los autores y que hacen que sintamos su miedo y dolor como propios.
Un dibujo rico y variado que convence pese al riesgo de perder cohesión estética
En cuanto al apartado gráfico, en este volumen participan varios artistas, desde Michael Walsh a Marianna Ignazzi o Valentine De Landro, con el excelente color de Jordie Bellaire. Esto puede hacer que la cohesión estética de la obra se acabe resintiendo, lo que puede suponer un problema. Pero en este caso nada más lejos de la realidad.

Al contar todos los episodios con la participación de Michael Walsh hay una cierta continuidad que a la vez se contrapone a la superposición de estilos propios de cada artista. Esto hace que haya una gran variedad visual y unos puntos de vista distintos que enriquecen el conjunto que va desde los trazos limpios y perfectos hasta lo sucio y visceral. Cada estilo crea una atmósfera distinta, con páginas dinámicas y atrevidas, además de composiciones que potencian las excesivas tensión y teatralidad del cómic.
La edición de Norma recoge en un volumen encuadernado de tapa blanda los tres primeros números de la serie, con un total de 144 páginas y conteniendo como extras un curioso bracket con los enfrentamientos de los asesinos, además de una galería de portadas y una breve semblanza de los autores. El precio es de 22 euros.
Cadáveres Exquisitos presenta una historia de terror político con una fuerte carga satírica que dota de personalidad a una obra que puede que no reinvente el género, pero logra ofrecer una obra con identidad propia. Estamos ante una lectura consistente gracias a la presentación de un escenario con reglas claras, personajes carismáticos, intriga política, violencia (mucha) y una atmósfera que atrapa desde la primera página. Y todo con un dibujo que entra por los ojos gracias a una variedad de estilos que no chirrían entre sí y que casan perfectamente con la idea que los autores nos quieren contar.
En resumen, Tynion ha vuelto a dar en el clavo y una vez más nos presenta un cómic que es una delicia leer y que merece estar en todas las estanterías.

Un saludo y sed felices



