Retro-Análisis: Todo en un día (Ferris Bueller’s Day Off)

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Bienvenidos a un nuevo retro-análisis, en esta ocasión dedicado a “Todo en un día”, la que fue la mejor película de John Hughes, el cineasta empeñado en definir al adolescente de los 80. Hablamos de Ferris Bueller’s Day Off, o como se la llamó en España, Todo en un día, que este mes de julio se ha incorporado al catálogo de Netflix.

La vida pasa muy deprisa. Si no te paras y miras a tu alrededor, te la podrías perder.

Antes de entrar en materia, y por si queréis leer otros retro-análisis anteriores, podéis encontrarlos aquí.

De qué va

Como indica el título original, la película cuenta el día libre que se toma Ferris Bueller (Matthew Broderick), un adolescente en su último año de instituto, y que embarca a su novia y a su mejor amigo en un día de pellas en la ciudad de Chicago. Mientras visitan museos y se dan un banquete en un restaurante de lujo, Ferris y compañía tendrán que evitar al jefe de estudios de su instituto, Ed Rooney (Jeffrey Jones), convencido de que Ferris es un gamberro que está en el mundo para fastidiarle.

Como se puede ver, el argumento es bastante endeble, y sin embargo da para una buena película gracias a la habilidad de John Hughes como guionista y director. Lo primero a destacar es el personaje protagonista, Ferris Bueller, un tipo al que todo, absolutamente todo, le sale bien. Sus planes siempre funcionan y no hay nada que se proponga que no pueda hacer.

Lo sorprendente es que semejante personaje no caiga mal, sino todo lo contrario. Gracias sobre todo a Matthew Broderick (el eterno adolescente americano hasta que llegó Michael J. Fox) un personaje que lo tenía todo para ser insoportable acaba por resultar simpático. Eso también se debe a que, en el fondo, de gamberro tiene poco. Ferris se salta las clases pero su objetivo no es burlarse de nadie ni hacer maldades. Su diversión es muy de guante blanco, sin alcohol ni drogas y sin daños a la propiedad (salvo el Ferrari del padre de su amigo, y eso tampoco es culpa suya).

Protagonistas de Todo en un día

Además, Hughes se ocupa de retratar a los padres de Ferris como auténticos bobos, y al jefe de estudios como un tipo obsesivo, que se merecen que Ferris se burle de ellos. También contribuye a que empaticemos con el personaje el hecho de que Ferris rompe constantemente la cuarta pared, enunciando sus planes y sus pensamientos, cual Woody Allen adolescente. De hecho, la escena post-creditos de Deadpool es calcada a la de Todo en un día, exactamente igual en planteamiento e incluso en diálogos. Y es que John Hughes conocía muy bien a su público, como ya demostró en El club de los cinco o La chica de rosa, y sabía bien como dirigirse a él.

Nivel de envejecimiento

Bastante bueno. Dan el cante algún que otro peinado y un par de hombreras pero Todo en un día es hoy en día una especie de live-action de Phineas y Ferb, con Ferris y sus amigos en el papel de los dos hermanos, y con el jefe de estudios convertido en una suerte de Candance, empeñado en pillarles y cayendo en las situaciones más humillantes que se pueda imaginar, perdiendo el tiempo con eso cuando podría estar disfrutando de la vida.

Incluso tenemos por ahí a la hermana de Ferris, una debutante Jennifer Grey a la que el guión acaba por redimir a manos de un auténtico gamberro y delincuente encarnado, por aquellas paradojas del séptimo arte, por Charlie Sheen. Incluso el personaje de Ferris podría ser considerado como un Charlie Harper adolescente al que, al final, las cosas no le fueron bien.

En Todo en un día John Hughes huye de la épica de patio de colegio que practicó en El club de los cinco, y de esos mensajes impostados de coleguis para siempre y de que no importa el aspecto exterior sino lo que uno lleva dentro. Ferris Bueller no sólo es el reverso luminoso de Judd Nelson en esa sobrevalorada cinta sino que, además de guaperas con suerte, es un adolescente con dinero, su novia está buenísima y su mejor amigo tiene un Ferrari (o por lo menos su padre).

Nada de angustia adolescente. Todo en un día es pura diversión y un canto a disfrutar de una etapa de la vida que pasa demasiado deprisa. Una película a descubrir en las tardes del domingo. Os dejo con la memorable escena en la que Ferris se sube a una caravana y se marca el playback de Twist & Shout. Un saludo y sed felices.



el autor

Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

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