La noticia se conoció a última hora del viernes, pero su fallecimiento, víctima de un derrame cerebral a los 77 años, se produjo el 21 de febrero en Longmont, Colorado. Dan Simmons había nacido en Peona, Illinois, en 1948, y si bien mostró desde niño afición a escribir y la practicó luego en paralelo con la docencia, no fue sino hasta 1982, ya con treinta y cuatro años, que se produjo su despegue gracias a la ayuda de otro grande, Harlan Ellison, a quien siempre consideró mentor y amigo.
Antes de seguir me gustaría dejar enlace a un artículo que publicamos en la web en 2020 de Los cantos de Hyperion, para mi la mejor saga de ciencia ficción de todos los tiempos
Los cantos de Hyperion de Dan Simmons. La última gran saga de ciencia ficción del siglo XX (Incluye vídeo)
Y si bien Simmons es fundamentalmente conocido por su obra de ciencia ficción (acabo de hablar de Hyperion), también el terror fue un género que visitó con frecuencia con novelas como Verano de Noche (1991), La Canción de Kali (1985), Los Vampiros de la Mente (1988) o The Terror (2007) que, insertando el horror en el marco de la historia real de una perdida expedición en el Ártico a mediados del siglo XIX, acabó siendo adaptada años después a una serie cuyos análisis pueden leer en esta web.
The Terror (Análisis de todos los capítulos en Las Cosas que nos hacen felices)
En cuanto a Verano de Noche, recibió en su momento críticas por sus semejanzas con It, pero la defensa llegó impensadamente del propio Stephen King, quien la llenó de elogios como también lo haría unos años después con Los Vampiros de la Mente, a la que definió como una de las tres mejores novelas de terror del siglo XX. De hecho, fue uno de quienes expresó este fin de semana sus condolencias por la partida:
“Muy triste noticia lo de Dan Simmons. Mi familia completa ha leído Los Vampiros de la Mente. Creo que es la única novela que hemos leído los cinco”

Un tipo que nunca se conformó con lo fácil
Dan Simmons no era un autor cualquiera. Antes de convertirse en escritor a tiempo completo, fue profesor de primaria, un tipo que ya entonces enseñaba con historias imaginativas que hacía dibujar a sus alumnos. Eso, sin saberlo, era un preludio perfecto para su carrera literaria posterior.
Su obra es amplia y diversa, atravesando sin complejos géneros como la ciencia ficción, el terror, la novela histórica y el thriller, a menudo mezclándolos en una sola historia para crear algo que nunca se quedaba en lo típico.
Ganó premios importantes (entre ellos el Premio Hugo, el World Fantasy Award y varios premios Bram Stoker) y sus libros se tradujeron a más de 20 idiomas. Pero más allá de los galardones formales, la gente que leyó sus libros sabía lo que realmente importaba: las historias se te metían bajo la piel.
Los mundos que nos dejó, especialmente ese que parece eterno: Los cantos de Hyperion
Entre sus obras, hay algunas que simplemente no se olvidan como Los cantos de Hyperion (recuerdo el enlace que dejé al principio del artículo), un ciclo monumental que combina ciencia ficción épica con una estructura narrativa inspirada en Los cuentos de Canterbury y que muchos lectores consideran una obra cumbre del género. Da la casualidad que en el top de las mejores sagas de Ciencia Ficción de todos los tiempos, Los Cantos de Hyperion para un servidor está situada en el primer puesto. Os dejo de nuevo enlace a un nuevo artículo porque hay sagas muy interesantes.
Las mejores sagas literarias de Ciencia Ficción
Lo suyo no eran “novelas ligeras de avión de verano”, eran mundos enormes, personajes complejos, ideas filosóficas escondidas detrás de monstruos futuristas o exploraciones imposibles. Historias que te dejaban pensando más de lo que esperabas.

No era solo fantasía especulativa, era carne y hueso
Lo que distinguió a Simmons de otros autores no fue solo lo bien que escribía, sino cómo lo sentía. No se limitó a crear monstruos y planetas lejanos, exploró la condición humana en cada paso. Sus personajes no eran superhéroes invencibles, sino gente con miedo, con dudas, con debilidades… pero también con coraje.
Y esa mezcla de géneros lo convirtió en un autor único, difícil de encasillar. Podías empezar leyendo un cuento suyo de terror absoluto y terminar con una reflexión profunda sobre la fe, el arte o la memoria. Eso no lo hace cualquiera.
Un legado que sigue vivo en cada página que queda por leer
Dan Simmons deja atrás un legado enorme. Más de 30 novelas y colecciones de relatos, traducidas y leídas por millones de personas en todo el mundo. Autores, lectores y críticos coinciden en que ha sido una de las voces más valientes de la literatura de género de las últimas décadas.
Se va un autor que defendió que los géneros no son muros, sino puertas. Un autor que nos dijo que no hay límites estrictos entre terror, historia, ciencia ficción o thriller, y que los libros pueden hacerte pensar, sentir y, sí, también estremecerte.
Un adiós sentido, no solemne
Para quienes crecimos o nos enamoramos de la lectura a través de sagas como Los cantos de Hyperion, su muerte sí nos importa. Es como si uno de esos escritores que siempre parecía que estaría ahí, con una nueva historia bajo la manga, nos dijera: “hasta aquí mi viaje”. Pero, como ocurre con los grandes, lo que queda ya no se va.
Las historias de Dan Simmons seguirán ahí. Para inspirar a nuevos lectores. Para hacer que alguien, quizá dentro de años, abra Hyperion y sienta exactamente lo mismo que muchos sentimos la primera vez, que la imaginación no tiene límites.
Y si eso no es un buen legado para un escritor, entonces no sé qué lo es.



