Shocker, uno de los mejores supervillanos de todos los tiempos

0

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Ya sé qué me vais a decir. Bueno, más o menos. Que no. Que el mejor supervillano es Magneto. O el Joker. O Darkseid. Que como va a ser el mejor supervillano un sujeto así, sin ni siquiera una historia, una película o un videojuego memorable.

Yo os entiendo. Cómo no verse seducido por Magneto, por su cruzada ideológica y política histórica para proteger a los suyos, los mutantes, de la discriminación de los humanos. ¡Todos hemos dicho que si tocaban a nuestra hija o sobrino matábamos! Pues eso es Magneto: quien toque a uno de los míos le voy a dar para el pelo. Que, vamos a decirlo, luego el 99% de las veces que alguien suelta lo de “si eso me lo hacen a mi o a mi familia les reviento” la realidad suele ser “no hago nada y simplemente sufro”. Pero ahí está Magneto, ahí, para zambullirnos en la venganza y la santa indignación como forma de sentirse uno fuerte y poderoso.

Y, claro, el Joker. ¡Es un cachondo! Bueno, a ratos. Tras mucho leer diferentes versiones una de las gracias del personaje es esa: tan pronto es un bufón asesino excesivo estéticamente como le da por ser un payaso siniestro que hace pocas bromas y sólo tiende a lo desmadrado. Puede ser un agente del caos, puede no ser nada, puede ser un loco con un método: nadie lo sabe y casi que da igual. Con el Joker podemos gafapastear como locos sobre el caos, el sinsentido de las cosas y reventar todo medidor de posmodernismo al sacar palabros como “nihilismo”.

Aunque, claro, en cuanto a cruzada contra ese caos tenemos, precisamente, a Darkseid. Darkseid siempre remite a cosas muy viejas y terribles, desde su propio diseño como personaje. Es la obsesión por orden a cualquier precio en el universo, el odio a las cosas distintas, el miedo obsesivo a las dudas y a la propia vida. No hay mayor totalitarismo que el que quiere imponer Darkseid. Y, no nos engañemos, la seducción que en las mentes de personas socialdemócratas de todos los partidos ejerce el totalitarismo imaginado es enorme. De ahí que DC abuse tantísimo de Darkseid para todo, casi a nivel Lobezno en Marvel.

En fin, que sí, que os entiendo. Pero al final el Mal en el mundo real suele ser muy decepcionante. El Mal como algo sexy es un clásico artístico de siempre, en el fondo porque nos encanta a todos pensar que es algo ajeno, muy lejano a nosotros y a nuestras vidas. Lo complicado es pensar en el Mal como algo vergonzosamente gris, normal y casi aburrido si uno lo analiza con algo de calma.

Es por eso que el Conmocionador, Shocker o Herman Schultz es candidato al mejor supervillano de siempre. Un hombre normal con un traje que parece un colchón. Que dispara algo así como hondas conmocionadoras por los puños. Y lo más importante: no quiere conquistar el mundo. No quiere vengarse de una gran injusticia. No quiere cambiar las leyes ni montar un país propio para lo que él considera amigos o gente de su raza o ideas. Lo único que ha querido casi siempre es ganar dinero y disfrutarlo.

Casi siempre el pobre Shocker se ha llevado una paliza de Spider-Man al principio o a la mitad de una historia más grande. Es decir, que ha sido tratado las más de las veces como un intermedio sin mucha importancia en el que Spider-Man sorprende al Herman robando un banco o similar, hay una breve pelea en la que el arácnido le apaliza y luego le deja para que se lo lleve la policía. En el escalafón de los superseres Marvel está en los escalones más vergonzosamente bajos, en cuanto a poder o importancia en las historias. Es muy posible que nos cueste recordar una historia más o menos buena con Herman en el centro de ella. Es muy posible que su principal función sea ser otro saco de golpes sin mucha historia de Spider-Man.

Se ha unido a más supervillanos, ha intentado cambiar de poderes y demás, pero casi siempre ha sido así. Al contrario que otros supervillanos ha sido raro encontrar en él una obsesión por vengarse de Spider-Man, siguiendo en su intento de robar todo lo posible para disfrutar viviendo bien. Incluso cuando ha tenido a Spider-Man a su merced tampoco se ha ensañado con el trepamuros. No ha solido caer en la enfermedad mental, más allá de alguna vez que, sorpresa, tuvo sudores fríos cuando pensaba que en alquien que se dedicaba a matar a supervillanos de segunda como él (Azote). ¡Sufría ansiedad!.

Shocker es, en el fondo, el sujeto gris en todo que no tiene ningún fin político, ni de venganza personal ni está particularmente loco. Representa la vergonzosa normalidad de la mayoría de chorizos y matones del mundo desde siempre: el que le importa poco romper cosas y hacer daño a otros para simplemente vivir mejor tú, sin nada más. La normalidad de la mayoría de la gente malvada, que no quiere transformar el mundo en ningún sentido y simplemente quiere tomar lo que le sale de las narices. Sin poesía, sin relato, sin ni siquiera una historia buena o atractiva que contar.

Shocker representa, ni más ni menos, la famosa banalidad del Mal. Algo que instintivamente los artistas usan sin casi darse cuenta, hasta el punto que el último videojuego de Spider-Man para Playstation 4 le tiene como primer supervillano al que nos enfrentamos, claro. Y enseguida es eclipsado por los supervillanos que quieren venganza o motivaciones similares. Como no podía ser, claro, de otra manera: es complicado aceptar el Mal como propio de gente muy normalita.

Sed felices.



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
Introducción Tras Cómo se hizo Star Wars y Cómo se hizo Star Wars El imperio contraataca, Planeta Cómic nos trae Cómo se hizo El Retorno…