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Los 20 actores más importantes de todos los tiempos (Parte I)

Elegir los actores más importantes de la historia del cine es una tarea difícil. Al fin y al cabo, es un medio de expresión artístico que abarca más de cien años de historia, con producciones en los cinco continentes e innumerables tendencias que han ido labrando su camino hasta lo que es hoy. ¿Y qué sería del cine sin sus actores? ¿Sin las principales figuras que han recitado frases emblemáticas y se han convertido en iconos culturales o, incluso, en personas tan influyentes como los políticos más importantes?

Por ello, me dispongo a enumerar y explicar los que son, a mi juicio, los 20 actores más importantes de todos los tiempos (en otro artículo detallaré a las 20 mejores actrices). Dado que el artículo me ha quedado un tanto largo, lo dividiré en dos partes. Así que vamos a por la lista de los 20 actores más importantes de todos los tiempos (parte I). La parte II se publicará en breve.

Antes de proceder con la lista, aclaro. Es una lista subjetiva de los actores más importantes de la historia del cine, que no los mejores. No importa tanto la calidad de una interpretación como el impacto de ésta en la cultura popular y en las diferentes tendencias que han influido en el camino del séptimo arte. Y, de esta manera, juntos daremos un paseo por la historia del cine, principalmente americano.

Por lo tanto, muchos de los actores mencionados, probablemente, tengan un talento menor que otros que no aparecen en este artículo. El orden no será por talento, sino cronológico en función de cuándo se produjo la etapa más productiva de cada actor.

Aclarado esto, comenzamos:

  1. Rodolfo Valentino (1895-1926). La primera estrella.

Generalizar sobre las mujeres es peligroso. Especializarse en ellas es todavía peor.

La vida, carrera y muerte de Rodolfo Valentino está envuelta en leyenda. Tanto si es cierto o no que era homosexual, aficionado al espiritismo y a las drogas o que una mujer vestida de negro deposita flores una vez al año desde su muerte, todos esos mitos muestran el impacto que tuvo Valentino en el público durante los años veinte, y reflejan el ascenso meteórico del cine en aquella década. Hollywood empezó a perder el control ante la ingente cantidad de dinero que comenzaron a ganar con las películas.

Valentino se convirtió en la estrella masculina más grande su tiempo gracias a su papel en Los cuatro jinetes del Apocalipsis. La escena del tango le convirtió en la fantasía erótica de hombres y mujeres, figura que se acentuó con El Caíd, película con la que se puso de moda la figura del árabe secuestrador atractivo que rapta a la dama y ésta se enamora de él.

Vale. Vista con los ojos de esta época, la escena no seduce mucho. Pero centrémonos en datos objetivos. Valentino falleció con 31 años en 1926 víctima de una peritonitis a raíz de una úlcera producida por las drogas. A su funeral acudieron cien mil personas, donde ocurrieron una serie de tumultos. Además, varias mujeres se suicidaron a raíz de su muerte y, durante los años 30, su rostro fue la imagen de Sheik, una marca de…condones.

Películas imprescindibles: Ninguna aguanta el paso del tiempo.

  1. Charles Chaplin (1889-1977). El artista total.

Para hacer una comedia solo necesito un parque, un policía y una chica guapa.

Uno de los ARTISTAS más importantes (sino el que más) de la historia del cine. Aunque trabajó en sus inicios para Mack Sennet, adquirió el control total de sus obras como actor y director allá por 1914, fue uno de los fundadores de United Artist y la mayor estrella creativa del cine cómico de los años 20.

Con la aparición del sonoro, Chaplin espació sus apariciones y mantuvo la esencia del cine mudo (esto es, no hablaba) durante los años 30. No fue hasta 1940 que decidió hablar, desencadenando alabanzas e iras a partes iguales, en la genial El gran dictador, donde pronunció uno de los mejores discursos de la historia del cine.

Enlace a los 19 mejores discursos de la historia del cine

Además de la importancia de su carrera, Chaplin ha sido el espejo en el que se han mirado la mayoría de los cómicos, al igual que su forma de interpretar la comedia. Basada fundamentalmente en la pantomima y el slapstick o humor físico, supo imbuir a su personaje de un carácter picaresco que aprovechó para tocar temas sociales como la orfandad (El chico), el capitalismo (Tiempos modernos) o el fascismo (El gran dictador).

Ganó dos Oscar honoríficos por su contribución al cine. Uno en 1928 y otro en 1972.

Películas imprescindibles: La quimera del oro, Luces de la ciudad, Tiempos modernos, El gran dictador.

  1. Lon Chaney (1883-1930). El hombre de las mil caras.

Si Valentino nos sirve para hablar de la figura masculina en el cine mudo y Chaplin de la comedia de la época, Lon Chaney fue el emblema del terror y el espejo en el que se miran todos los actores camaleónicos posteriores, como Alec Guinness, Willem Dafoe o Christian Bale.

Hijo de padres sordomudos, Chaney utilizó el lenguaje de signos, el facial y la pantomima para comunicarse con ellos. Conocido como “el hombre de las mil caras”, Chaney se especializó en papeles grotescos y deformados físicamente que no buscaban aterrar al espectador, sino generarle empatía. Aún así, fue una estrella del terror y la principal inspiración para el Frankenstein de James Whale, que aupó al estrellato a otro grande como es Boris Karloff.

Para El fantasma de la ópera, su papel más conocido, Chaney se puso membrana de huevo en los globos oculares para que parecieran brumosos. Se pegó las orejas y se estiró la nariz hacia atrás con piel de pescado para tener un aspecto cadavérico.

Para aumentar la credibilidad de su personaje, se ató las piernas a la espalda y embutió las rodillas en muñones de cuero para interpretar a un tullido loco en The penalty.

Además, sigue siendo el protagonista de una de las películas perdidas más conocidas de la historia, La casa del horror de Tod Browning.

Películas imprescindibles: El fantasma de la ópera, Garras humanas, Los pantanos de Zanzíbar.

  1. Cary Grant (1904-1986). El caballero perfecto.

Todo el mundo quiere ser Cary Grant. Incluso yo quiero ser Cary Grant.

Pese a ser británico, Cary Grant es la quintaesencia del galán del cine clásico americano. Despreciado por la crítica en vida, cada retrospectiva de su obra es una oportunidad para admirar el talento de un actor cuyo legado aún se hace palpable. De él se decía que actuaba bien hasta de espaldas.

Grant destacó fundamentalmente en tres tipos de películas mostrando otras tantas caras de una misma personalidad cinematográfica.

En primer lugar, probablemente Grant sea el protagonista masculino más importante de la screwball comedy o comedia de enredo. En Luna nueva, Historias de Filadelfia y Arsénico por Compasión, Grant es un urbanita presuntuoso, cínico, seguro de sí mismo y tan poco fiable como atractivo.

En segundo lugar, esa sofisticación venía que ni pintado para melodramas románticos elegantes ambientados en situaciones de la alta sociedad, como Tú y yo o Serenata Nostálgica.

Por último, fue uno de los actores fetiche del genial Alfred Hitchcock en Atrapa a un ladrón y Con la muerte en los talones. Pero el director inglés también supo explotar el lado oscuro del galán irónico, superficial e indigno de confianza en Sospecha (el seductor que puede esconder a un asesino) y en Encadenados (el espía que es incapaz de elegir entre el amor y el deber). De una forma u otra, queda claro que Cary Grant interpretó al hombre que Hitchcock siempre quiso ser.

Precisamente, sus (pocos) papeles en películas de suspense fueron la inspiración de Ian Fleming para su James Bond. Grant rechazó el papel para Dr. No porque se consideraba demasiado mayor (58 años), pero hay algo de Grant en George Lazenby, Roger Moore o Pierce Brosnan.

Pese a ser el principal estandarte del estrellato cinematográfico durante el cine clásico, Grant se retiró relativamente joven, comparado con otros actores, para dedicarse al cuidado de su hija. Probablemente porque su edad (62 años) ya no era la más adecuada para interpretar el papel del hombre que jamás se tomaba nada en serio. Tal vez por eso la crítica no lo respetó demasiado en vida.

Obtuvo un Oscar honorífico en 1969. Os dejó con una de las grandes escenas de toda una obra maestra de la comedia. Arsénico por compasión.

Películas imprescindibles: Historias de filadelfia, Arsénico por compasión, Encadenados, Con la muerte en los talones.

  1. James Stewart (1908-1997). El buen americano frustrado.

A veces pienso si no estaré imitándome a mi mismo.

Se establece un interesante dualismo entre Cary Grant y James Stewart. No solo por ser los dos actores favoritos de Hitchcock, sino por sus respectivos papeles en Historias de Filadelfia.

Mientras Grant interpretaba al rico millonario extrovertido y poco responsable, Stewart era el periodista campechano, tímido y con un sentido de la ética intachable.

A toro pasado, este es el papel que ha quedado para el recuerdo. No en vano, a Tom Hanks se le llama “El James Stewart moderno”.

Y así fue. Al menos hasta 1946. Durante los años anteriores a su participación en la II Guerra Mundial, Stewart interpretó al personaje más honesto de América en varias comedias y en la película política idealista más conocida de la historia del cine: Caballero sin espada.

No obstante, y sin mojarme en cuál es el mejor actor del cine clásico, no cabe duda de que Stewart ha sido el más inteligente de todos ellos por su capacidad de explotar su papel con todas sus virtudes, defectos y, sobre todo, contradicciones.

Su papel en Qué bello es vivir mantiene ese aire de luminosidad, pero esta vez no tiene el éxito de sus anteriores largometrajes. Es un generoso cajero de banco que va perdiendo todas sus posesiones por su ingenuidad. Aunque sea la fábula navideña más conocida mundialmente, Qué bello es vivir también es un retrato de las frustraciones del americano medio.

Durante los años 50, el papel del actor se fue haciendo más complejo. Ya fuera un vaquero (Winchester 73), un periodista lesionado (La ventana indiscreta), un detective privado (Vértigo) o un abogado (Anatomía de un asesinato), todos ellos honestos hasta la médula; también eran obsesivos a más no poder y con una importante agresividad contenida que derivaba en explosiones de violencia. En lo que respecta a su carrera con Alfred Hitchcock, sus papeles siempre han tenido intensos conflictos interiores.

Ganó un Oscar al mejor actor secundario por Historias de Filadelfia (1940) y un Oscar honorífico en 1985.

Películas imprescindibles: Que bello es vivir, Vértigo, Anatomía de un asesinato, El hombre que mató a Liberty Valance.

  1. John Wayne(1907-1979). El eterno vaquero cinematográfico.

Los western están más cercanos al arte que cualquier otra cosa en el mundo del cine.

No hay ningún género más cinematográfico que el western. Y no hay un actor más emblemático en esto de cabalgar en el desierto con sombrero de ala ancha bajo el sol del Oeste americano que John Wayne, el actor con el récord de papeles protagonistas en el cine (142).

A lo largo de casi cincuenta años, Wayne fue el rostro más reconocible del género, protagonizando las grandes obras maestras de John Ford (considerado por muchos como el mejor director de la historia del cine) o Howard Hawks.

Con sus andares lentos, el actor interpretaba al héroe íntegro que luchaba con tenacidad contra las fuerzas antagonistas sin abandonar la expresión taciturna. Como todo actor emblemático del periodo clásico, John Wayne fue profundizando en su papel del héroe.

De La Diligencia a Centauros del Desierto hay un mundo encerrado en la misma expresión. En la primera, los ojos entrecerrados reflejan arrogancia. En la segunda, late el odio a una raza subyugada (los indios) que convierten al teórico héroe de la película en un antihéroe que roza la villanía.

Ganó un Oscar en 1969 por Valor de ley. 

Películas imprescindibles: La diligencia, Centauros del desierto, Río bravo, El hombre que mató a Liberty Valance.

  1. Laurence Olivier (1907-1989). Actor de actores.

Actuar es un espejismo, tanto como lo es la magia, y no tanto una cuestión de ser real.

Hablar de cine también supone hablar de teatro. Y no se puede concebir el teatro sin Shakespeare. En este sentido, el actor que mejor unió cine y Shakespeare fue Laurence Olivier, actor de actores y una de las figuras cinematográficas más respetadas de todos los tiempos.

A diferencia de otros de los actores del periodo clásico ya mencionados en esta lista, Olivier no tuvo una carrera muy prolífica. Irrumpió en Hollywood con Cumbres borrascosas y Rebeca, pero conquistó el mundo con sus adaptaciones de Shakespeare en las que aparecía como director y actor (Enrique V, Hamlet). Durante los años 50, 60 y 70 redujo sus apariciones, pero todas ellas fueron en películas memorables, como Espartaco, El rapto de Bunny Lake, La huella o Marathon Man.

Prueba de su prestigio como actor protagonista y de reparto en su vejez están sus once nominaciones a los Oscar. Ganó cuatro estatuillas. Dos honoríficas (en 1947 por Enrique V y en 1979 a toda su carrera) y a mejor director y actor por Hamlet en 1948.

Olivier es la principal figura de la interpretación británica. Peter O´Toole, Anthony Hopkins, Michael Caine… todos ellos se han inspirado en él y en su forma de actuar, que se basa en…actuar.

Como curiosidad, durante el rodaje de Marathon Man, Dustin Hoffman estuvo tres noches sin dormir para sentir el cautiverio que sufre su personaje en la película como real. Olivier, al verlo desquiciado, le dijo: “Hijo, ¿por qué no te limitas a actuar?”. No hay más preguntas, señoría.

Películas imprescindibles: Hamlet, Espartaco, La huella, Marathon Man.

  1. Humphrey Bogart (1899-1957). El tipo duro.

Actuar es como el sexo. O lo practicas y no hablas de ello, o hablas de ello y no lo practicas.

El último de los “clásicos” y el primero de los modernos. Bogart es una leyenda del cine y uno de los primeros actores considerados iconos de la historia del séptimo arte.

Actor del montón en papeles de reparto durante los años 30, Humphrey Bogart adquirió la fama mundial con cuarenta años gracias a dos películas míticas por motivos diferentes.

Por un lado, El halcón maltés, la película que dio el pistoletazo de salida al cine negro clásico americano. Por el otro, su papel protagonista en Casablanca, una de las películas más famosas de la historia del cine. En ambas, Bogart interpretaba a un hombre en apariencia cínico, chulito y desencantado que escondía a un desengañado idealista.

Bogart alcanzó el éxito y está en el Olimpo del cine por ser el actor de la contradicción. No solo en lo que respecta a ser un cordero con piel de lobo. También fue el primer gran protagonista del sistema de estudios que no era guapo. Sin embargo, su atractivo en escena le convirtió en el hombre que todo hombre quería ser. Fue el rey del cine negro durante los años 40 y siguió acrecentando su leyenda hasta su prematura muerte en 1957.

Ganó el Oscar en 1951 por La reina de África.

Películas imprescindibles: El halcón maltés, Casablanca, En un lugar solitario, La reina de África.

  1. Marlon Brando (1924-2004). El talento.

Un actor es un tipo que, si no estás hablando de él, no escucha.

Hablar de Marlon Brando es hablar del actor más grande del mundo. Aunque esta apreciación es subjetiva, Brando fue el máximo exponente del actuar como forma seria de arte. Intenso como pocos, varios de sus papeles entre 1950 y 1972 se hallan entre las mejores interpretaciones de todos los tiempos.

Desde su debut en Hombres, en 1950, Brando interpretó a una nueva forma de masculinidad que denotaba un cambio en el cine clásico americano. El éxito de los papeles contradictorios de Humphrey Bogart (cinismo e idealismo) o James Stewart (el americano medio frustrado) llevó a los estudios a dar voz a los jóvenes estadounidenses atormentados por las secuelas de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, Brando no trascendería por esa imagen, sino porque se convirtió en el actor más taquillero del mundo durante la segunda mitad de los años cincuenta, con películas alejadas del glamour hollywoodiense. Considerado el primer actor “artista” y un pionero en la nueva forma de interpretar, su carácter ególatra acabó por arruinar producciones y por dar la impresión de que jamás aprovechó su talento cómo debería…

Hasta 1972, año en el que su Vito Corleone en El padrino se convirtió en una de las interpretaciones más realistas, sensibles y, en definitiva, impresionantes de la historia del cine.

Sus papeles posteriores contribuyeron a alimentar su leyenda de carácter difícil. El salario desorbitado que percibió por interpretar al padre de Superman durante unos minutos, el llegar al rodaje de Apocalypse Now pasado de peso y sin saberse el guion… Sus últimos años fueron deplorables tanto desde el punto de vista artístico como personal, pero Brando ha sido la referencia de todos los actores de carácter, los que siguen el Método, desde los años 50. Hablamos de James Dean, Paul Newman, Robert de Niro, Al Pacino, Dustin Hoffman, Jack Nicholson,  Daniel Day Lewis…

Películas imprescindibles: Un tranvía llamado deseo, La ley del silencio, El padrino, Apocalypse Now.

  1. James Dean (1931-1955). El joven atormentado.

El chico con la espina clavada en el costado.

Título de canción de The Smiths, sobre James Dean.

Pese a las tres películas que protagonizó, James Dean es todo un icono cultural de los años 50 del siglo XX. En la misma línea que actores como Montgomery Clift o Marlon Brando, pero con un carácter menos hosco y más sensible, Dean dejo impronta en toda una generación con su papel en Rebelde sin causa. El sufrimiento de la juventud no procede del día D, Pearl Harbor o Iwo Jima, sino porque sí.

Rebelde sin causa fue la primera película que habla del rebelde nihilista, de las tensiones que se fraguaban bajo el idílico American Way of Life. No era oro todo lo que relucía en el “mejor país del mundo”.

Tras sus papeles en Al Este del edén y Gigante (con sendas nominaciones al Oscar), su figura terminó de consagrarse como mito por su prematura muerte, con 24 años en un accidente de coche.

Películas imprescindibles: Rebelde sin causa, Al este del edén.

Y hasta la aquí la primera parte de los 20 actores más importantes de todos los tiempos. Dado que el orden del listado es cronológico, en la segunda parte nos centraremos en los actores que adquirieron la fama desde mediados de los 50 hasta la actualidad.

¡Un saludo y sed felices!

Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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