Planeta Cómic ha publicado el segundo volumen recopilatorio del fantástico personaje Grendel descubierto recientemente por muchos, entre los que me incluyo. Para vuestro interés aquí tenéis el enlace a la página de Planeta donde podréis encontrar el ejemplar aquí
Si el primer volumen dejó a mi espíritu fascinado y con la alegría de haber encontrado un nuevo nombre digno de ocupar un espacio en mis estanterías, por desgracia no ha ocurrido lo mismo con esta segunda entrega. Los últimos capítulos del primer tomo son magistrales, desgranando muy lentamente una trama que conocemos desde el principio y cuyas baldosas tintadas de blanco, negro y rojo nos van conduciendo por un camino angosto hasta un final perfectamente rematado y digno de un personaje con tantos matices. Así como de su rival, el hombre lobo Argent.

El segundo volumen para empezar pierde su seña de identidad. Ya no tenemos historias contadas en blanco y negro donde de vez en cuando se tinta algún detalle en rojo para resaltarlo y darle un toque de genialidad al relato. Aquí nos encontramos con un cómic a todo color donde la mayoría de sus historias ni siquiera están contadas por su creador Matt Wagner. El dibujo tampoco está a la altura, sin la personalidad ni elegancia a la que estábamos acostumbrados. Pero lo más importante es que ya no tenemos a Grendel. Los que hayáis leído el primer volumen sabéis que el personaje muere al final del mismo. Somos testigos de sus inicios, consolidación y caída. Lo malo es que cuando ya no tienes a un personaje de tanta personalidad, cuyo carisma es suficiente para rellenar las historias, pero quieres seguir hacia delante … tienes un problema. Ese problema intentaron reconducirlo buscando alguien que recogiera su legado. La persona elegida para continuar con esa andadura será Christine Spar, nieta de Stacy, la dulce palomita de Grendel, su niñita adoptada cuya vida de remordimientos y dolor acabará al comienzo del volumen. Christine, motivada por la desaparición de su hijo, se adentrará en el museo de la ciudad y robará la máscara original de Grendel y la horquilla con la que ajustició a tantos enemigos.
Nuestra nueva ¨heroína ¨ tendrá que hacer frente a un villano ajustado al nuevo estilo de los relatos. Una especie de místico y brujo tribal llamado Tujiro que se desliza entre el misterio y el manejo de mentes ajenas. Mencionar que esta segunda entrega está ambientada en un escenario algo futurista, con coches que se desplazan por el aire y robots que vigilan en las calles. Apenas son detalles sin llegar a incidir en la trama pero que también nos alejan bastante de la esencia del personaje original. La personalidad más relevante y que nos arrancará los momentos más importantes de disfrute será la de Argent. El viejo lobo que quedara postrado en una silla de ruedas tras su enfrentamiento final con su némesis hará acto de presencia en la historia. Y con ello subirá un poco el interés. Cada vez que aparezca tendremos la sensación de que merece la pena seguir leyendo. Christine, al igual que su abuelo, sentirá crecer dentro de ella el deseo de enfrentarse a vida o muerte con esa bestia que la observa con ojos relucientes. Y dicho encuentro llegará. Como ya llegó tiempo atrás con el Grendel original. Destellos a los que agarrarnos al recuerdo de un personaje digno de darle el lugar que se merece.

Y así llegamos al final de esta reseña de un volumen del que esperábamos algo distinto. Tal vez el listón estaba demasiado erguido. Puede que en todo lo alto. Tal vez cuando algo es perfecto de principio al final no habría que tocarlo. A veces la obra está terminada. Y su belleza no debería ser adulterada. Pero supongo que hay otros factores que mandan. Y los que os habéis declarado seguidores de Grendel tras leer el primer volumen sin duda encontraréis buenos momentos en el segundo. Es lo que tiene la lealtad. Y además seréis testigos de la conclusión de dos ciclos. El de Stacy y el del hombre bestia Argent. Seguramente sea suficiente para justificar la compra. Aún quedan otros dos volúmenes. Puede que sean mejores o peores. No puedo aventurarme a dar una suposición. Lo único que puedo decir es que estoy deseando saberlo. Y no todos los personajes consiguen eso.
Un abrazo a todos.



