Hubo un tiempo en que yo fui niño. En ese tiempo mi padre ya había iniciado los primeros pasos para inculcarme el amor por la literatura y, debido a la edad, también por los cómics y los súper héroes. Aquellas primeras historias que leí sentado en la butaca de nuestro apartamento de vacaciones se quedaron grabadas en mi mente cimentando una pasión que no dejaría de ir a más, lo cual doy gracias al cielo. En aquel tiempo los cómics y su fórmula eran mucho más sencillos. Los buenos lo eran al cien por cien y luchaban contra malos que querían traer el terror y la oscuridad al mundo. Y los buenos no dudaban un instante en sacrificar su bienestar personal por defender al prójimo. No hacía falta nada más. Era todo lo que el lector necesitaba saber para amar a aquellos héroes. Ahora la editorial Panini Cómics está sacando a la luz de nuevo, bajo el sello de Marvel Gold, todas estas historias con las que muchos crecimos. Y este es el asunto que nos ocupa, concretamente el tomo recientemente publicado Capitán América: Si América cae …
El Cómic
El tomo recoge la etapa escrita en 1.979 en la que se intenta dar un sitio no sólo al Centinela de la Libertad si no también a su alter ego Steve Rogers. Por primera vez el Capitán América decide que es hora de vivir su propia vida e intentar medrar en la sociedad, algo que muy pronto descubrirá que puede ser tan duro como luchar contra el Doctor Muerte o Cráneo Rojo. Steve Rogers abandona la mansión de los Vengadores y se alquila un pequeño apartamento donde luchará por hacerse un hueco como dibujante comercial. La primera parte del tomo discurrirá en torno a la lucha del Capi contra una organización radical y totalitaria llamada Fuerza Nacional que recuerda mucho al enterrado Ku Klux Clan. Nuestro héroe reconocerá en ella el mismo odio y maldad con otros uniformes que ya combatiera tiempo atrás en la Segunda Guerra Mundial. Esta lucha nos acompañará durante buena parte del tomo hasta desembocar en un desenlace final donde el Capitán América contará con la ayuda de nada menos que Daredevil. Por contra también se enfrentará al terrible suceso de perder en la refriega a un ser querido y que de alguna manera cerrará una etapa en el corazón del centinela. A partir de aquí se sucederán una serie de historias cortas sin mucha trascendencia entre las que destaco dos, la que llevará al Capitán América a escalar una cima nevada para acceder a un refugio muy característico llamado El Palomar y otra en la que hará su aparición un personaje muy de moda a día de hoy, The Punisher.
Enlace al cómic en Panini Cómics

Lo Mejor
Recordemos que hablamos de unos cómics creados a finales de los años setenta en el siglo pasado. Y sin duda para mí esto es lo mejor. Cada página que vuelvo es una ventana que se abre en mis recuerdos aletargados. Cada viñeta es un guiño a una infancia que creció admirando a estos héroes. Al margen de esto, destacan las apariciones de Daredevil y The Punisher en el tomo. Dos personajes con tanta personalidad que no se ven eclipsados por la sombra del Capitán América y que refuerzan notablemente la historia. Sin duda un matiz que se agradece al leer los capítulos en los que ambos toman protagonismo.
La duda
Precisamente lo mismo que a mí me impulsa a comprar este tomo puede ser lo que eche para atrás al nuevo público. A mí me apasiona porque me retrotrae a un tiempo dulce de mi niñez pero visto objetivamente las historias no son profundas y los guiones son bastante simples en su estructura. Como he dicho al principio de la reseña los buenos son buenos y los malos malos. Sin más. Hay muchos episodios insulsos sin ninguna carga excepcional y que parece que se crearon simplemente para cumplir con la entrega mensual. Puede ser que a los lectores menores de treinta años os decepcione al leerlas.

Si se llama Marvel Gold es por algo
Para entender dónde estamos hay que conocer el pasado. Eso es lo que está haciendo Panini en mi opinión con mucho acierto. La edad de oro de los cómics trajo todo lo que ahora nos rodea. Son joyas escritas y dibujadas por personas que amaban encarecidamente lo que hacían. Al igual que el Capitán América. Un hombre que ama a su país y a la libertad y no dudará un instante en saltar al vacío para defenderla. Cierto es que el suero del súper soldado corre por sus venas. Pero ya demostró que era un héroe presentándose voluntario al experimento. Tal vez leyendo estas historias muchos de nosotros despertemos ese mismo suero que permanece dormido dentro nuestra y hagamos de este un mundo mejor.
Un abrazo a todos.



