Bienvenidos a un nuevo análisis de The Old Man, la serie revelación de Disney+. Ya lo avisé en el análisis anterior. En este episodio se ha confirmado la verdadera identidad de la hija de Dan Chase, o John, o Peter, bueno, la hija del personaje magníficamente interpretado por Jeff Bridges. Os dejo con el enlace a los análisis anteriores y vamos al lío.
Identidades reveladas
Empezamos el episodio vislumbrando quién estaba al otro lado del teléfono manteniendo una conversación con Harold Harper (John Lithgow). Puede que Julian Carson (así se llama el personaje interpretado por Gbenga Akinnagbe) sea el mejor en su trabajo pero me temo que en esta ocasión ha pinchado en hueso. Gracias a la ayuda de Zoe (Amy Brenneman), quien libera a los perros de Chase, Carson sale malherido del enfrentamiento pero seguirá dando guerra en próximos episodios.
Tras la presentación de Carson viajamos al pasado, a Afganistán, donde por fin conocemos a Faraz Hamzad. Pronto sabremos por qué traicionó John a Faraz porque, al entrar en su morada, vemos un ejemplar de La muerte de Arturo, de Thomas Malory, quedando claro que Hamzad es Arturo en su pequeño reino de Afganistán, John es Lancelot y la mujer de Hamzad es Abbey Chase. Quedan por concretar los detalles y cómo se enamoraron, porque al principio no es que lleven muy bien.

De vuelta al presente, Chase no tiene más remedio que confesarle a Zoe que está en peligro, que debe acompañarle. La hija de Chase intenta convencer a Zoe de que su padre es legal y es en esa conversación cuando se confirma lo que anuncié: Angela Adams (Alia Shawkat), la ayudante de Harold en el FBI, es en realidad Emily Chase, con lo que la cosa se complica. Por sus palabras al teléfono, por cómo afrontaba la situación, se notaba que Emily era alguien acostumbrada a ese tipo de cosas. Vamos, que no era una mindundi.

En la oficina del FBI, tras el fracaso del intento de captura de Chase, se produce un enfrentamiento entre Harold y Raymond Waters (E. J. Bonilla) acerca de las intenciones de Hamzad. En su discurso, Harold reduce a la madre de Emily a la categoría de aprovechada, cosa que hace que ella salte. Emily intenta reconducir la situación pero mucho me temo que Harold ha averiguado la verdad.
Rompecabezas sin solución
A eso se reduce el juego que están jugando Harold y Chase, a una persecución sin principio ni final. Quedan muchas preguntas en el aire. ¿Por qué la madre de Emily huyó con su padre? ¿Qué busca realmente Faraz Hamzad? ¿Es Chase ese monstruo que muchos creen que es? Esa es la pregunta que queda en el aire cuando, ya lejos de sus perseguidores, Chase abre el maletero del coche. Es obvio que ha metido dentro a Zoe y que a ella no le quedará más remedio que acompañarle.
En resumen, este tercer episodio sigue manteniendo el gran nivel de los anteriores. El detalle del libro, revelando que estamos ante una historia de amor traicionado, puede parecer demasiado obvio pero eso no quita mérito a cómo nos están contando la historia. Es más complicado de lo que parece contar una historia de forma clara, sencilla, amena y mantener al mismo tiempo el interés del espectador, sin caer en giros de guion o en soluciones deus ex-machina.

Sigue siendo impresionante la interpretación de Jeff Bridges, destacando en este episodio la escena en que le cuenta a Zoe quién es. Más o menos. Su personaje se muestra vulnerable, cansado, viejo en definitiva. La revelación de la identidad de su hija añade una pieza más al puzzle. Ya no es sólo Chase quien está en peligro. Ahora Emily también corre el riesgo de ser descubierta y de que lleguen a su padre a través de ella.
A pesar de que John Watts ya no dirige este episodio, el tono marcado por él en los dos anteriores sigue presente. The Old Man no es una serie adrenalítica. Es calmada, tensa, con un tono de thriller que creo que llevábamos tiempo sin ver en televisión y que se agradece en medio de dragones, anillos y naves espaciales. Nos leemos la semana que viene, esperando a ver adónde nos lleva la huida de Jeff Bridges. Un saludo, sed felices.



