Los true crime están de moda. Vamos, true crime o tramas de crímenes reales, que esto es más viejo que Matusalén. Entre las mejores series de 2022 ya aparecen joyas como The Staircase, Encerrado con el diablo o Por mandato del cielo. Ahora, Disney plus estrena El estrangulador de Boston, película que recrea la investigación de una serie de asesinatos de mujeres en el Boston de los años 60.
El estrangulador de Boston narra la historia de Loretta McLaughlin, periodista que trabajaba en la sección de moda y productos de limpieza de un periódico de Boston y que acabó investigando distintos asesinatos de mujeres atribuidos a un asesino en serie, El estrangulador de Boston. Junto con su compañera Jean Cole, ambas tuvieron que enfrentarse al sexismo imperante en el mundo del periodismo de los años 60.
La película está escrita y dirigida por Matt Ruskin, en cuyo currículum consta otra producción, Crown Heights, ganadora del premio del público de Sundance en 2017. Personalmente, no la he visto, así que no puedo opinar de su talento más allá de esta El estrangulador de Boston.
Por lo pronto, Ruskin intenta emular el espíritu de Zodiac, película de David Fincher en la que unos periodistas se obsesionan con el Asesino del Zodiaco, una joya infravalorada que ha terminado ocupando su justo lugar como influyente película de suspense de la que, como he dicho antes, El estrangulador de Boston bebe en forma y fondo.
Las mejores películas de David Fincher.

Es decir, El estrangulador de Boston es un thriller periodístico situado en los años 60 estadounidenses con una paleta de colores desaturados y una progresión de la trama que se caracteriza por la ausencia de visceralidad, tanto a la hora de no mostrar la mayoría de los asesinatos como en el intentar recrear lo confuso y laberíntico de una investigación periodística.
Sin embargo, la película fracasa parcialmente en obtener ese tono. Porque, a diferencia de Zodiac, la frialdad que muestra Ruskin desprende, precisamente, frialdad. Ni rastro de la fascinación que despierta lo absorbente y obsesivo que puede ser investigar a un asesino en serie.
¿Por qué ocurre esto?
El primer acto es notable porque el relacionar los asesinatos, sumado a las dificultades de la protagonista por superar los prejuicios masculinos, despierta el interés del espectador. Sin embargo, con la aparición del estrangulador de Boston, la mayoría de las posibilidades de la película desaparecen al convertirse la trama en una sucesión de los hechos que condujeron a la detención de un sospechoso y a las sorprendentes revelaciones posteriores.
La sensación que deja al final es que la película desaprovecha la fascinante historia original del asesino.
Incluso su fuerte componente feminista queda en nada, exceptuando el citado primer acto y el final de la película.

El mayor aliciente de El estrangulador de Boston es su reparto, liderado por Keira Knightley, una de las mejores actrices de su generación, a la que todos recordamos por Piratas del Caribe y por su afán de hacernos olvidar su Elizabeth con películas como Orgullo y Prejuicio o Expiación. Knightley, protagonista absoluta de la función, está acompañada por Carrie Coon (The leftovers, entre otras series) o Chris Cooper, ganador del Óscar por Adaptation, el ladrón de orquídeas.
La actriz, que cumple en su papel protagonista, está muy sola a lo largo de toda la película. Podríamos esperar más desarrollo en la trama con su marido, indignado por la cantidad de tiempo que la periodista dedica a su trabajo. Pero se limita a unas pocas escenas en las que se dedica a repetir la misma intensidad de conflicto.
Lo mismo ocurre con el detective interpretado por Alessandro Nivola, cuya química con la protagonista está fuera de toda duda pero su papel en la trama está muy limitado. Eso sí: el caso más sangrante es el de Carrie Coon, que interpreta a la veterana periodista que apoyó a Loretta y que solo aparece en contadas ocasiones para generar algún mínimo conflicto que haga avanzar la trama.
En definitiva, El estrangulador de Boston es un entretenido y elegante thriller periodístico que intenta emular a Zodiac pero no lo consigue. Una historia real que desaprovecha tanto las posibilidades de la investigación como las connotaciones sexistas de tener a dos mujeres periodistas en los Estados Unidos de los años 60. Pero, al fin y al cabo, una película que nos da una entretenida tarde de primavera.
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