Ante el inminente estreno de Indiana Jones y el dial del destino, nos liamos la manta a la cabeza y repasamos las películas del arqueólogo más famoso del celuloide. Aunque la película ya la sabemos de memoria, intentaremos resaltar los puntos más significativos de En busca del arca perdida, primera aparición de Indiana Jones en la gran pantalla. Que vaya por delante que esto no es una crítica sino más bien un homenaje más que merecido (y dentro de nuestras limitaciones, que son muchas) a una de las mejores películas de todos los tiempos. Vamos al lío.
Corria el año 1981…
… y en los cines se estrenaba Raiders of the Lost Ark, un título original mucho mejor que En busca del arca perdida, cuyo traductor tiró por lo fácil. No había internet ni avalancha de tráilers y los que acudimos al cine sin saber bien que esperar salimos entusiasmados. Recuerdo perfectamente que yo no quería ir, que prácticamente me llevaron a rastras y que salí agitando un látigo invisible que se enredaba en todos lados.

No resulta extraño el éxito de la película y del personaje. En busca del arca perdida cuenta la historia de cómo el profesor, arqueólogo y aventurero Indiana Jones es reclutado para conseguir el arca de la alianza antes que los nazis.
A la mezcla de malvados muy malvados (los nazis eran la encarnación del mal antes de que la posverdad lo colapsara todo), elementos religiosos (gracias a mis padres por no meterme en la asignatura de «ética» porque así la historia no me pilló fuera de juego), una historia que recogía elementos del cine de aventuras más clásico pero pasado por el tamiz del director de moda (Tiburón y Encuentros en la tercera fase ya eran clásicos modernos) y acción a raudales se unía un personaje que venía para quedarse, a la vez que rompía con el canon de héroe clásico.
Jones, Indiana Jones
El éxito de En busca del arca perdida no se entiende sin el personaje principal, sin ese Indiana Jones que etuvo a punto de ser encarnado por Tom Selleck y su bigote y que gracias a Magnum, P.I. y al empeño de Steven Spielberg, acabó en manos de Harrison Ford, lanzando su carrera al estrellato. Tanto es así que el resto de películas de la franquicia siempre empiezan su título por Indiana Jones y (añádase el macguffin de turno).
Si, aunque duela o no se reconozca, no importan el arca de la alianza, las piedras de shankara, el santo grial o la calavera de cristal. Lo que verdaderamente importa es que Indiana Jones luche, mate, sufra, ria o llore. De hecho, a lo largo de cuatro películas no ha conseguido quedarse con un solo artefacto de los que buscaba.
Y a pesar de que se tiende a considerar al Doctor Jones (junior) como un aventurero clásico, como un personaje protagonista digno de elogio o admiración e incluso un ejemplo a seguir (son muchos los casos en los 80 de jóvenes metidos a arqueólogos pensando que vivirían aventuras a lo grande), la verdad es que dista mucho de serlo.

Nacido al albor de los seriales televisivos que tanto George Lucas como Spielberg devoraban en su infancia y adolescencia y concebido como un James Bond en la década de los 30, Indiana Jones rompe con el héroe clásico que se había visto antes en el cine, en películas donde Humphrey Bogart, Clark Gable o Stewart Granger ejemplificaban lo que debía ser un aventurero.
En En busca del arca perdida, Indiana Jones roba, expolia, trata a las mujeres como objetos (si no llega a ser por el medallón, a Marion que le den y a Willie Scott ni os cuento) y mata sin miramientos. La escena que mejor define al personaje y que rompe totalmente con sus predecesores aventureros es aquella donde se enfrenta a un árabe armado con una cimitarra.
Las reglas del fair play habrían obligado a Stewart Granger a ejercitar sus dotes de esgrima; Indiana Jones simplemente saca la pistola y le pega un tiro. Aunque la escena fue concebida como un intento de ahorrarse costes (que lo de luchar a espada es complicado) y aunque el público se partía de risa con ello, no deja de retratar a un tipo a quién le importa poco disparar a sangre a fría. ¿Ya hemos dicho que el ejemplo era Bond?
Tampoco se entiende a Indiana Jones sin Harrison Ford. El actor ha declarado en numerosas ocasiones que es su personaje favorito, muy por encima de Han Solo, a quien ya quería cargarse en El retorno del Jedi. Aunque puedan parecer iguales, la verdad es que el contrabandista del espacio, con su socarronería y su pose de sinvergüenza, resulta más entrañable que el arqueólogo, un personaje con muchos más matices y aristas.
La escena inicial presenta a un personaje que dista de ser simpático, un ladrón de tumbas, un saqueador que escapa por los pelos de todas las trampas a su paso pero en la siguiente escena tenemos a todo un Clark Kent, un tipo con americana y pajarita y gafas de empollón dando una clase y afirmando que la arqueología es algo totalmente distinto a lo que le hemos visto practicar.

Sin un pero
Se han cantado enormes alabanzas sobre En busca del arca perdida y no seremos nosotros quienes la critiquemos. La película es perfecta en todos los aspectos, desde la dirección a sus actores, pasando sobre todo por el guion. Lawrence Kasdan construyó una historia perfecta a partir del relato de George Lucas, una set piece constante que modernizaba totalmente el género de aventuras. El escritor y director le cogió el gusto a eso de la modernización y siguió en ese senda en sus propias películas.
Por aquello de querer ser originales, me gustaría destacar un aspecto que a veces se diluye entre tanta alabanza y es el diseño de producción. Vista hoy en día, En busca del arca perdida no ha perdido un ápice de frescura pero uno se detiene en algunos detalles y no puede evitar admirarse por ese vestuario, por la ambientación y sobre todo por el diseño del personaje principal, sombrero, cazadora de cuero, barba de tres días y látigo en ristre. La de veces que no me he afeitado pensando que quedaba guay cuando en realidad parecía un pobre vagabundo. Moraleja: lo que a Harrison Ford le queda bien, al resto nos queda como el culo.
Y por supuesto la música, esa banda sonora de John Williams que acentúa todas las escenas, con esa melodía que ya es historia del cine. .
Nada más que añadir. En busca del arca perdida es de esas películas que duele no poder ver otra vez en la gran pantalla. Por el momento la tenemos en SkyShowtime y en Disney+ para disfrutarla una vez más. Nos leemos en la próxima aventura. Un saludo, sed felices.



