Ya están disponibles en Max los ocho episodios de los que consta Cuando nadie nos ve, thriller que es una adaptación de la novela homónima de Sergio Sarria. El creador de la serie es Daniel Corpas, mientras que el encargado de su dirección es Enrique Urbizu, responsable de títulos tan interesantes como No habrá paz para los malvados o Gigantes.
Cuando nadie nos ve
La serie trascurre con la Semana Santa como telón de fondo, en el pequeño pueblo de Morón de la Frontera, situado en el interior de Andalucía, junto a la base aérea del ejército de Estados Unidos. La sargento de la Guardia Civil, Lucía Gutiérrez (Maribel Verdú) trabaja en la investigación del extraño suicidio de uno de los vecinos de la localidad y busca una posible relación con una serie de sucesos ocurridos durante la primera procesión de Semana Santa. Por otro lado, la agente especial de la policía militar del ejército de Estados Unidos, Magaly Castillo (Mariela Garriga) llega a la base para investigar la misteriosa desaparición de un solado americano, aunque también tiene un encargo secreto que no puede comentar con nadie. Pronto las dos mujeres empiezan a colaborar al sospechar que ambos casos podrían estar relacionados. Mientras, en el pueblo ha empezado a circular una nueva droga que está poniendo patas arriba la vida de sus vecinos.

Cuando nadie nos ve sigue las reglas clásicas de los thrillers modernos en los que sus protagonistas soportan estoicamente la dureza de su trabajo como investigadores con una dura vida personal. El personaje interpretado por Maribel Verdú recuerda mucho al de Kate Winslet de otro gran éxito HBO, Mare of Easttown. Ambas son mujeres duras que sacan adelante solas a sus familias y que cargan con un pasado traumático que, aunque lo intentan no logran dejar atrás. Esto sirve para dotar de mayor profundidad a los personajes a la vez que permite a los responsables ahondar en temas que van más allá de la típica investigación criminal.
La gracia de la serie que nos ocupa es tanto su marco temporal, la Semana Santa, como su escenario, donde se mezclan de manera muy acertada la Andalucía más profunda con el genuino sabor americano de la base militar. Sin olvidar el toque exótico que le confiere que la víctima del suicidio que investiga la Sargento Gutiérrez era un fanático de la cultura japonesa (de hecho, se mata haciéndose un seppuku, un suicidio ritual nipón). La mezcla de todos estos elementos funciona muy bien y da un sabor especial a la historia, logrando los responsables ir equilibrando todos los elementos de una manera orgánica.

La serie va presentando varias tramas a lo largo de sus ocho capítulos haciendo que las cosas se compliquen poco a poco al añadirse la desaparición de un joven que parecía tener alguna relación con el hombre que se suicidó, la investigación real de la agente Castillo y una trama de corrupción entre personas importantes de la localidad que puede estar relacionada tanto con la droga nueva que hay en Morón como con lo que sucede en la base entre bastidores.
El problema es que al final es muy complicado unir todo de una manera coherente y hacer que todo acabe formando parte de una historia conjunta sin fisuras. La investigación del asunto de drogas que llevan un par de agentes de la guardia civil (uno de ellos interpretado por un Dani Rovira muy alejado de sus papeles cómicos de siempre) queda un poco desligada de la trama general que es la que da fuerza a la serie, sobre todo cuando la investigación de las dos protagonistas acabe confluyendo de la manera menos esperada.

La labor de los actores es muy encomiable y todos están a buen nivel, aunque la estrella de la función no es otra que Maribel Verdú. La actriz brilla cada vez que aparece en pantalla, luciéndose con un personaje que tiene muchas aristas y al que logra dar un carisma que ayuda mucho a mantener el interés de la serie.
En cuanto al apartado técnico, se nota que Max ha mimado esta producción ya que luce de maravilla. Además, rodar en exteriores en Morón de la Frontera da una autenticidad a la serie que es de agradecer, sobre todo en las escenas que tienen como marco las procesiones de Semana Santa.
En resumen, Cuando nadie nos ve es un thriller que gustará a los aficionados al género. Aunque a veces abarca demasiadas cosas, el guion funciona y la investigación del crimen principal va de menos a más logrando mantener el interés del espectador. Por otro lado, la mezcla entre lo español y lo americano que los responsables logran trasmitir da un sabor especial a la serie y hacen que sea mucho más interesante, presentando una propuesta original sin olvidar las reglas básicas del thriller.



