Bienvenidos, una vez más, a Andor. Su primera temporada fue un éxito que no se esperaba casi nadie. Un spin off de un personaje secundario de Rogue One y, por tanto, una historia con final conocido.
Nuestro análisis de todos los capítulos de Andor.
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Sin embargo, la primera temporada ha sido lo mejor que ha parido Disney desde la adquisición de Lucas Arts, seguido muy de cerca por las dos primeras temporadas de The Mandalorian.
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Ahora es el turno de saber si la segunda temporada estará a la altura de lo que vimos en la primera. Comenzamos.
TERCER ARCO: SÍ, STAR WARS PUEDE SER POLÍTICA.

Arrancamos con una primigenia Alianza Rebelde asentada en Yavin, procurando crecer poco a poco sin llamar la atención del Imperio Galáctico. Allí encontramos a Cassian y Bix, pero Luthen Rael, ajeno a la Alianza y empeñado en seguir prendiendo la llama de la rebelión por toda la Galaxia, vuelve a requerir los servicios de Andor para acabar con Deedra, la única funcionaria del Imperio que ha perseguido con determinación al Eje desde el principio de la serie.
Esta se encuentra en Ghorman, el planeta donde el Imperio está extrayendo sus recursos y, para justificarlo, ha modificado la opinión pública sobre el planeta, convirtiéndoles en desencantados con el régimen galáctico. Incluso han estado detrás del mismísimo movimiento de revolución ghormano.
Aunque se ha alabado la metáfora política que encierra Andor, no es la primera vez que Star Wars se pone política. Ahí tenemos la manipulación de Palpatine en la siempre infravalorada La venganza de los Sith. Crear un enemigo común contra el que solo se puede luchar con control. Como bien dice Padme Amidala:
“Así muerte la libertad. Con un estruendoso aplauso”.
Star Wars: una historia de amor, dinero y odio
Así, en una galaxia muy, muy lejana vemos como el poder manipula a las masas a través de los medios de comunicación y como son capaces de eliminar cualquier obstáculo con tal de conseguir los recursos de un territorio.
Aunque ese obstáculo sean seres humanos inocentes.
La escena de la manifestación de Ghorman es una de las más devastadoras no ya de la serie, sino de todo Star Wars. El imperio se inventa un conflicto que justifique la matanza. Incluso Syril, un fanático del Imperio, se horroriza ante la iniciativa del régimen al que pertenece. Acabará muerto por la mano del líder ghormano al que él mismo traicionó.
La masacre de Ghorman desata un terremoto político que lleva a Mon Mothma, hasta entonces inmersa en conflictos familiares que no han aportado nada a la serie, a tomar la iniciativa y hablar en el Senado contra Palpatine. Andor se encargará de sacarla de Coruscant, nuevamente gracias a la ayuda de Luthen.
CUARTO ARCO: SE PREPARA EL TERRENO PARA ROGUE ONE.

Al contrario de lo que se pudiera pensar, el final de Andor está alejado de estridencias propias de otras series de Star Wars. Lo que, por otro lado, comulga con el espíritu de Rogue One, aquella atípica película bélica que pregonaba que el universo creado por George Lucas podía dar cabida a cualquier género.
No esperéis apariciones especiales o fan service. No aparece Palpatine o Darth Vader. Como mucho, algunos de los personajes de Rogue One. Sobre todo, el villano y el androide.
Aquí, el guionista y creador Gilroy tiende puentes hacia la película.
Es el mal de toda precuela, el que la evolución de un personaje dependa de lo que va a ocurrir en una obra previa. Por eso, en estos últimos tres capítulos se centra en dar un final a aquellos que no vimos en Rogue One.
La excusa argumental de este arco es que, finalmente, Deedra ha descubierto a Luthen. Su aprendiz, con la que el falso comerciante prendió la chispa de lo que ahora es la Alianza rebelde, le deja morir a la vez que contacta con Yavin para informar de que el Plan energético del Imperio galáctico realmente esconde la construcción de la Estrella de la muerte, un arma capaz de destruir planetas y que supondría el dominio definitivo del Imperio Galáctico.
EN DEFINITIVA

La primera temporada de Andor fue la mejor sorpresa de este nuevo universo de Star Wars. La mejor serie de cuantas se han realizado y un ejemplo modélico de thriller de espionaje con el inicio de la rebelión contra el Imperio como telón de fondo.
Desgraciadamente, aunque notable, la segunda temporada no alcanza el nivel de la primera por varios motivos.
El primero es que, aunque se ha mantenido la estructura de dividir la temporada en cuatro subtramas, estas mantienen unidad temática pero no diferencia de tono. Ni rastro de las distintas misiones de Andor con carismáticos personajes secundarios. Aquí nos centramos más en tender un puente claro con la mayor losa de la serie: Rogue One. Una película que gustó a muchos (no me incluyo entre ellos) y que lastra a la serie en su intento de tener que centrarse en dar un digno final a aquellos que no aparecen en la película y una continuidad a los que sí.
El segundo es que, al querer dividir cada subtrama en años distintos previos a la rebelión, nos perdemos gran cantidad de información que debemos creer porque, sencillamente, ha pasado el tiempo. Apenas sabemos cómo ha llegado a desarrollarse la Alianza Rebelde en Yavin o cómo se ha cerrado el círculo sobre Luthen en Coruscant.
No obstante, Andor es la prueba de que, cuando Star Wars se olvida de la nostalgia y se centra en narrar historias independientes, estas pueden ser notables.
¡Un saludo y sed felices!
¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!



