Bienvenidos a la sección de los amantes del cómic, aunque hoy sea lunes. Bienvenidos a El cómic de la semana. Hoy reseñamos Los Sacrificadores 2.
Ya está disponible en España de la mano de Norma el segundo volumen de Los Sacrificadores, la epopeya fantástica en la que Rick Remender y Max Fiumara crean un maravilloso mundo en el que los dioses garantizan a sus súbditos el bienestar previo pago de unos sacrificios de los que nadie sabe muy bien cual es destino.
Reseña de Los Sacrificadores. Fantasía y crítica social de la mano del mejor Rick Remender
Los Sacrificadores 2

El resumen de la editorial es el siguiente: El trauma de Paloma, generado por los abusos sufridos en su infancia, se convierte en ira descontrolada contra un mundo que nunca lo protegió, y ahora cuenta con la fuerza para expresar su rabia de un modo que no puede ser ignorada. La riqueza y el amor con los que creció Soluna no la prepararon para su caída en desgracia y la pérdida de control sobre su vida. De estas dos historias vitales divergentes un nuevo mundo tomará forma, y nacerá un nuevo dios.
El primer volumen de la serie sirvió a los autores para presentar un universo fantástico maravilloso e imaginativo, en el que la idea de que los mortales deben estar sometidos a los dioses era el centro de la historia. Una vez que las piezas ya están puestas en su lugar toca ir avanzando en la trama. Paloma, el sacrificio protagonista de la historia, ha logrado sobrevivir a su cruel destino a la vez que se ha encontrado sin comerlo ni beberlo con un enorme poder que le eleva más allá de su posición mortal. Por otro lado tenemos a la pobre Soluna, hija de los dioses más grandes del panteón de este universo, que ha caído en desgracia perdiendo sus dones.
Sin olvidar el hecho importante de que Luna ha abandonado sus obligaciones, haciendo que el caos se apodere del mundo sin su presencia, lo que que las mareas se descontrolen causando una enorme destrucción.

A lo largo de las páginas vamos a ir viendo cómo evolucionan estos dos personajes, pasando Paloma de ser un donnadie, a un poderosísimo ser que no puede dejar atrás su pasado y cuyos traumas van a hacer que su destino sea el de poner fin al reinado de los dioses. El primero en encontrarse con él será Aquatica, dios de los mares y al que Paloma considera responsable de la muerte de su familia. El enfrentamiento entre dios y sacrificio es espectacular, lleno de sangre y violencia, y permite conocer el enorme poder que Paloma tiene a su disposición. Y lo que está dispuesto a hacer con él dando rienda suelta a la rabia acumulada por una vida de sufrimiento.
Mientras, Soluna toma consciencia de lo privilegiada que era su vida en palacio y lo dura que puede ser cuando queda perdida en el mundo sin sus poderes. Como decía su madre, es a través del dolor, tomando constancia de todo lo que ha perdido, cuando podrá darse cuenta del tipo de persona que es. Menos mal que encuentra una familiar ayuda por el camino, aunque también es cierto que la oscuridad acecha en su interior de una forma de la que ella misma ni es consciente.

Remender logra equilibrar estas dos historias de manera perfecta a la vez que profundiza en el rico universo que está creando. La narración no es tan lenta como en el primer volumen, después de todo ya conocemos el escenario y los personajes. Se deja un tanto de lado la intriga palaciega que tan bien casa con la idea de este gran panteón de dioses. Hay pequeños apuntes que nos indican las tensiones que hay entre las deidades, pero en esta ocasión el guionista está mucho más interesado en hacer crecer a los protagonistas. El único pequeño lunar que se le puede poder es que hay muy poca mención al “traidor” a los dioses cuyas acciones acabaron dando los poderes a Paloma. Solo aparece al final y queda un tanto desdibujado. Esperemos que esta trama cobre más importancia en el siguiente volumen.
La crítica social a la que Remender nos tiene acostumbrados tiene aquí menor incidencia una vez que el escritor se despachó a gusto contra la religión en el primer libro. Pero no deja de estar presente, por ejemplo, a la hora de presentar la situación de los refugiados por el desastre de las mareas.

En el apartado gráfico, Max Fiumara se ocupa de los tres primeros capítulos y sigue en la línea del libro anterior. Su dibujo es magnífico, grandilocuente y con una imaginación desbordante a la hora de diseñar personajes y escenarios. Aunque como le pasaba en el primer volumen, su narrativa en las escenas de acción sigue siendo confusa, como podemos ver en este caso en el combate entre Paloma y Aquatica. Los otros dos capítulos corren a cargo de André Lima Araújo, que elige un estilo similar al de Fiumara, no tan espectacular, pero ganando en claridad narrativa. El color de Dave McCaig sirve a la vez para hacer que el dibujo brille aun más y para dar homogeneidad al apartado artístico.
En cuanto a la edición de Norma, tenemos un libro en tapa blanda de 125 páginas que recoge los números 7-11 de la serie original que corresponden al segundo arco argumental de la misma. Los únicos extras que incluyen son una pequeña galería de portadas y algunos diseños de personajes, además de una breve semblanza de los autores. El precio de venta es de 21 euros.

En resumen, este segundo volumen de Los Sacrificadores certifica que estamos ante una de las mejores series del momento. El universo tan rico y maravillo que Remender presentó en el primer libro crece de manera orgánica gracias a la evolución de los dos protagonistas de la historia, llevando la trama por un camino que se torna más y más emocionante a cada página y que deja al lector con ganas de más.



