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Crítica de Warfare: tiempo de guerra (2025), luces y sombras de la guerra real.

Hace mucho tiempo que el cine bélico dejó de blanquear la guerra en forma de soldados invulnerables propios de los años 60, 70 u 80. Hasta que llegó Steven Spielberg con su desembarco de Normandía en Salvar al soldado Ryan, probablemente el inicio más impactante de la historia del cine. Las balas comenzaron a doler, los soldados sufrían y los cineastas se percataron de que no hace falta inventarse una guerra para generar espectacularidad. Basta con ceñirse a la realidad, como en Warfare: tiempo de guerra.

Nuestro retro análisis de Salvar al soldado Ryan. 

Codirigida por Alex Garland y Ray Mendoza, la película adapta las memorias del segundo, un NAVY SEAL con veinte años de experiencia que ha trabajado como asesor de Hollywood en películas como El último superviviente, Milla 22, Acto de valor o Civil War (peliculón donde Mendoza y Garland se conocieron).

Estas memorias se centran en una misión real ocurrida en Irak en 2006, cuando un pelotón SEAL quedó rodeado de yihadistas dentro de un edificio y lo que sucedió durante aquel enfrentamiento.

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Lo que Mendoza busca, ayudado por la pericia narrativa de Garland, es la inmersión definitiva en la guerra utilizando su propia experiencia como militar.

Lógicamente, desconozco cuán real es Warfare, pero sí que es inclemente con el espectador en el uso de la jerga militar, verbal y no verbal, así como en los tiempos narrativos. Pese a durar una hora y media escasa, se toma su tiempo en comenzar la acción. Vemos a los distintos miembros del pelotón colocarse en sus posiciones, mostrar tensión ante la amenaza de ser rodeados y pedir apoyo de otras unidades. Aunque claro, está más pendiente de sumergirnos en la realidad del conflicto que se olvida de la agilidad narrativa. Dicho de otro modo, Warfare es lenta, demasiado, hasta que comienza la acción.

Y una vez llegan las explosiones, la película apuesta por el realismo. Aquí no hay rastro de la épica ni del romanticismo de la guerra, sino sangre, gritos y desolación. Con su tramo intermedio repleto de caos, es un ejemplo estupendo para entender el trauma de la guerra.

A esto ayuda un reparto repleto de jóvenes estrellas en alza. El actor que interpreta a Ray Mendoza es el más desconocido, pero también está Will Poulter (Guardianes de la Galaxia 3), Joseph Quinn (futuro Johnny Storm en Los cuatros fantásticos), Michael Gandolfini (Santos criminales) o Cosmo Jarvis (Shogun). Todos cumplen en unos papeles que no son papeles. Son muñecos sin apenas contexto ni personalidad que vienen a reforzar el papel de los soldados en una guerra: no importa quiénes son, sino a quién sirven.

En definitiva, en su afán por ser un documental de no ficción, una visión hiperrealista de la guerra, Warfare: tiempo de guerra se convierte en una experiencia más inmersiva que narrativa y, por tanto, tarda demasiado en arrancar. Carece del ritmo vibrante de la película que más me recuerda a ella: Black Hawk derribado. Pero eso no quita que sea un impactante documento sobre la tensión y el horror al que está sometido cualquier soldado de turno, sea de un ejército invasor o invadido.

3

¡Un saludo y sed felices!

¡Nos leemos en las cosas que nos hacen felices!

Fernando Vílchez
Fernando Vílchez
Comecocos. Intento aprender como si viviera para siempre y vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.
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