Continuamos analizando la primera temporada de El Instituto, la serie creada por Benjamin Cavell que, basada en la novela homónima de Stephen King y con Jack Bender en la dirección, es emitida por MGM+. Tras los dos episodios subidos de un tirón la semana pasada, nos toca hoy el tercero, cuyo título es Graduación.
Hola otra vez. Aquí nuevamente para analizar un nuevo episodio de El Instituto, esta adaptación de Stephen King que, después de dos capítulos con sabor a poco por lo inconexo de sus subtramas, comienza en este tercero a adquirir mayor cohesión en la medida en que las mismas se van entrecruzando. Pasemos pues a ver qué nos ha dejado no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de invitar a leer aquí nuestro análisis de los dos primeros episodios si no lo han hecho.
Zumbidos
Comenzamos con Luke llevado por Tony a la sala de experimentos (o de torturas) del doctor Hendricks, en donde, tras atarle a una silla e inyectarle vaya a saber qué, se le obliga a mirar fijamente una pantalla bajo amenaza de recibir una bofetada en caso de dejar de hacerlo y una descarga eléctrica si reincidiese.
Comienza a ver distorsionado y a convulsionar para terminar sangrando por la nariz mientras verdes formas geométricas desfilan por la pantalla y él dice no ver nada a la vez que responde de manera deliberadamente disparatada a las preguntas que le hacen. Tony le aplica una descarga de picana en pleno pecho cuando intenta dejar de mirar y, terminada la prueba, Hendricks ve como positivo que, al parecer, “ha visto el punto”.
Pasado el tortuoso momento, vemos que Avery, el niño telépata recién llegado, se halla ya incorporado al grupo, aunque dice no querer estar allí (es lógico) y percibe que sus compañeros tampoco (igualmente lógico). Su poder es altísimo y se produce un momento sumamente incómodo cuando, leyendo las mentes, dice que a Luke le gusta Kalisha, pero a ella Nick y a este directamente no le importa. Momentos después escucha un poderoso zumbido que pareciera provenir del sector de la tan mentada Mitad Trasera del edificio y Kalisha dice no solo también oírlo, sino que ocurre cada tanto…
Rayuela
Fuera del instituto, la oficial Wendy pide a Tim una versión de los hechos del asalto al local comercial, pero este no parece muy interesado y poco le importa que Drew, el otro oficial de calle, se acabe llevando todo el mérito. Ella muestra intriga por tanta modestia y se pregunta si no habrá en su pasado algo que no quiere hacer público, lo que él por supuesto niega. Fuera de ello, le pone al corriente de que los dos delincuentes fueron atrapados y Dobira se encuentra en franca recuperación. Tim, como nosotros, recibe la noticia con alivio y parte hacia su ronda nocturna.

En la calle, encuentra jugando a la rayuela a Annie, quien comienza con sus teorías “conspiranoicas”: habla de poderosos zumbidos (también ella), de que los nacidos en los ochenta tienen el cerebro dañado por dióxido de aluminio, de que en el instituto practican control mental y que, a través del mismo, han hecho estrellarse un avión en supuesto accidente del que culparán al piloto.
Antes de irse, Tim le pregunta si no ha pensado en ver a un médico, pero ella, tajante, responde que no quiere saber nada con drogas ni alcohol, al punto que tiene registro preciso de cuándo bebió por última vez: 21 de febrero de 2003. Parece un dato banal, pero acabará siendo importante al final del capítulo…
Rumores
Sigsby, por su parte, se lo pasa escaneando el edificio con cámaras y micrófonos, además de que Maureen, la encargada de la limpieza y de la cocina, le hace de informante, algo de lo cual el niño Every ya se ha dado cuenta y recomendado a Luke no confiar en ella. Al encontrarse con Hendricks camino de su laboratorio, le pregunta por los progresos de Luke y este le informa que ni merecen la pena de tan bajos.
Sigsby no queda convencida y al oír luego una conversación entre él y Stackhouse, descubre que le están ocultando información, por lo que llama de inmediato a su superior, el misterioso sujeto que por ahora solo aparece al otro lado de la línea en sombras y bebiendo whisky.
Cuando le cuenta que Stackhouse está al parecer jugando en contra, él exige pruebas, pero Sigsby no las tiene (¿no puede enviarle las conversaciones que registró?), así que el “jefe” responde que no puede guiarse por rumores y, si lo hiciera, tendría también que prestar atención a los que Stackhouse difunde sobre ella. Al interrumpirse la comunicación, el rostro de Sigbsy es de sorpresa y disgusto…

Accidente Aéreo
Siguiendo con sus rondas nocturnas, Tim ingresa en un bar y se encuentra con una conocida nuestra, aunque no suya, que no es otra que Kate, la agente encubierta del instituto que se hiciera pasar por novia de Michelle y terminara asesinándola. Coqueteando más ella con él que él con ella (Tim es muy correcto y está de servicio), terminan conversando sobre las misteriosas instalaciones de las cercanías en que se tratan supuestas enfermedades y él se queda congelado al ver en el televisor la imagen de un avión estrellado mientras se informa que, como resultado del mismo, ha muerto un senador que viajaba a bordo…
Consultado por Kate acerca del motivo de su curiosidad, Tim le habla de su encuentro con Annie, a quien desde luego ella conoce (como todos allí) y de que justamente esta le habló de un accidente aéreo. Desde ya que él no lo sabe, pero contárselo a Kate ha sido la peor idea y terminará decidiendo la suerte de la pobre Annie…
La Graduación de Kalisha
Luke y Nick siguen urdiendo un plan de fuga. Desde el campo de baloncesto ven pasar al otro lado de la valla a un guardia con un perro y Luke dice haber notado que eso ocurre dos veces al día en correspondencia con posibles cambios de guardia. Pero ahora tienen también el aporte de Avery, cuyo poder telépata es tan grande que es capaz de acompañar al perro viendo con sus ojos y anoticiarlos así de que más allá de la última valla hay otro campo de juegos con traza de largamente abandonado. Luke le pregunta si será posible cavar bajo el mismo y el niño responde que sí, pues tiene en su mente la imagen del perro haciéndolo…

Kalisha se aparece viniendo de su experiencia en la Caja de Sueños y la noticia es que ha superado con éxito las pruebas para pasar a la Mitad Trasera, lo cual de ningún modo festeja. Quien sí lo hace es Sigsby que, como antes hiciera con Iris, de cuya posterior suerte nada hemos sabido, le prepara una fiesta de graduación en modo cumpleaños. Está claro sin embargo que la joven no está feliz y tampoco Nick que, fiel a su estilo, escupe sobre su porción de pastel.
Avery consuela a Kalisha con que pueden seguir en contacto si ella lo intenta, pues ambos son fuertes telepáticamente. Luke agrega que ello podría incluso servirles para saber qué hay en la Mitad Trasera y Kalisha hace a todos tomarse de las manos para establecer alguna especie de conexión, situación que impacienta a Sigsby, que da por terminada la fiesta mientras Tony aferra a la joven por el brazo para sacarla de allí a la fuerza. Nick intenta mostrar resistencia, pero solo recibe una feroz estocada eléctrica al medio del abdomen.

Mientras Kalisha es llevada por Tony a través de los corredores, Avery puede hacer el seguimiento y dice que el lugar está oscuro y da miedo. Al cruzar la joven la última puerta, sin embargo, ya no puede seguirla, situación que lo frustra y Luke lo consuela con que ya la encontrarán de todos modos. Sigsby, en tanto, mira y escucha todo…
En paralelo con ello y fuera del instituto, vemos a Tim en la noche ir en busca de Annie, a quien seguramente da más crédito después de lo del avión. Le sorprende, sin embargo, verla fuera de su tienda como habitualmente está y al echar un vistazo dentro de la misma, la encuentra sin sentido y probablemente sin vida, habiendo a su lado una botella de vodka. Ella había dicho que ya no bebía…
Balance del Episodio
Bien, parece que la serie va tomando forma luego del tono inconexo y algo lento de los dos primeros capítulos; de hecho da a pensar si para enganchar más al público no hubiera sido mejor subir tres en el tirón inicial en lugar de dos.
Las subtramas que tienen lugar dentro y fuera del instituto se van uniendo y comenzamos a atar algunos cabos, siempre dejando en claro, repito, que no he leído la novela. Por lo pronto, está claro que el niño Avery no es cualquier telépata ni tampoco es eso lo que parecen buscar quienes están detrás del proyecto: la sensación es que no quieren alguien solo capaz de leer mentes sino además de dominar voluntades a través de ello.
De acuerdo a la explicación dada por Annie, es así cómo han manipulado al piloto del avión para que se estrellase y el que a bordo viajara un tal senador Ramsey no es dato menor, pues pareciera que la intención fuera justamente valerse del control mental para manipular cuestiones referentes a la política nacional o incluso quizás global.
En ese sentido, es probable que Avery sea justamente lo que están buscando: su poder es realmente fuerte y ha demostrado no solo ser capaz de ver con los ojos de un perro o los de Kalisha, sino también de manipular la voluntad de Luke para hacerlo extraer de la expendedora una golosina de regaliz que él mismo manifestó odiar.
Lo que sigue sin verse del todo claro es el carácter del conflicto entre los miembros de la nada santísima trinidad que componen Sigsby, Stackhouse y Hendricks. ¿Es ella también una psíquica? Algo habrá desde el momento en que Avery no puede leer su mente y el que el niño no haya sido capaz de seguir a Kalisha una vez que esta traspuso la puerta de la Mitad Trasera puede deberse a que es precisamente Sigsby quien funciona como barrera.
Tampoco vemos todavía cómo encaja el episodio del asalto que viéramos en el anterior capítulo, pero es una suerte que Dobira esté con vida, pues nos había caído bien apenas aparecer y temimos su muerte solo instantes después.
A quien vamos a lamentar ya no ver es a Annie, si es que realmente murió, pues era otro personaje que nos despertaba mucha empatía y la botella que Tim vio junto a su cuerpo es altamente sugerente al haber ella manifestado no beber desde 2003. Es obvio que Kate (a quien ya estoy odiando casi tanto como a Tony) funcionó como informante y fueron por ella. Cabe preguntarse por qué directamente no la reclutaron en lugar de eliminarla, pero ya hemos visto que a los del instituto no les gustan los de espíritu rebelde e inconformista y los prefieren dóciles. Annie, claramente, no lo era…
Considerando eso, se avizora también negro el futuro de Nick con su constante tendencia a meterse en problemas: “siempre enfadado y con ganas de golpear a alguien”, de acuerdo al dictamen telepático que sobre él dio Avery. Así y todo, por lo menos hasta aquí, no sé a ustedes pero a mí cae cada vez mejor.
En definitiva, la serie toma un rumbo mucho más definido en este tercer capítulo y, como tal, gana en intriga, sustentándose en algunas grandes actuaciones que constituyen una revelación, pues a Mary-Louise Parker ya la conocemos y no hace falta que nos ande demostrando su talento, pero están muy bien y cada vez mejor los actores adolescentes y muy en especial Joe Freeman, sumándose ahora el gran aporte del actor infantil Viggo Hanvelt, quien entrega un enorme trabajo para un personaje digno de película de M. Night Shyamalan.
Eso sí, el personaje de Ben Barnes está muy bien actuado y despierta simpatía, pero sigue siendo poco creíble de tan modélico: tan buen ciudadano que junta del piso las latas que encuentra tiradas, tan humilde que permite que otro se quede con el mérito de lo que ha logrado, tan responsable que no bebe una gota de alcohol en servicio, tan solidario que ofrece a Annie la posibilidad de ver a un especialista y tan caballero que se sienta lejos de Kate para que esta no se sienta acosada. Pinta para foto de portada como hombre del año…
Seguramente el próximo capítulo seguirá uniendo subtramas y es de creer que traiga más revelaciones, pues hasta aquí, y sobre todo a quienes no hemos leído el libro de King en que la serie se basa, la misma nos mantiene expectantes e intrigados por saber qué diablos hay en la Mitad Trasera de las instalaciones y, por supuesto, cuál será la suerte corrida por Kalisha o si la habremos perdido para siempre: espero y creo que no.
Les aguardo la próxima semana para analizar lo que el cuarto episodio nos traiga. Hasta entonces y sean felices…



