La digitalización del sistema educativo en España avanza con paso firme y decidido. Cada vez son más las academias privadas, centros de estudios o universidades de toda índole, que incorporan los nuevos avances tecnológicos para mejorar la calidad docente.
Desde hace tiempo la presencia de la tecnología en el aula es ya imparable. Primero fueron los ordenadores y las tablets, más tardes los campus online y las plataformas virtuales. Ahora es el turno del boom de las pantallas interactivas, en pro de un aprendizaje más claro y participativo.
Gracias a estos dispositivos seguros y de fácil uso e implantación, los conceptos teóricos se pueden presentar de otra manera. Mucho más visuales, con ejemplos más claros gracias a gráficos, enlaces, videos y ayudados también por la inteligencia artificial. Un paso más en la calidad de la enseñanza del alumnado y en la comodidad del profesorado.
Huelga decir que el crecimiento de la demanda ha sido sobresaliente en los últimos años con el imparable avance de la digitalización en la sociedad en general, y en la educación en particular. Y es que, no hay que olvidar que los alumnos están cada vez desde edades más tempranos familiarizados con estos dispositivos y con la tecnología.

El modelo educativo presencial se reinventa
Las pantallas interactivas han transformado la manera en que se aprende en las aulas. Gracias a estas, tanto profesores como estudiantes pueden participar activamente con los contenidos proyectados, consiguiendo con ello clases más dinámicas y participativas.
Una forma de enseñar que ayuda a que las diferentes lecciones se retengan mejor y también motiva más a los alumnos.
Por otro lado, las universidades y otras instituciones han notado que estas herramientas son un excelente vínculo entre la enseñanza tradicional y los nuevos modelos híbridos.
Gracias a la posibilidad de transmitir clases en directo, grabarlas o integrarlas con las plataformas de la institución, los estudiantes pueden revisar los temas cuando lo necesiten o incluso seguir las clases a distancia, sin perder calidad educativa.
Este enfoque es especialmente útil para quienes hacen prácticas, los alumnos internacionales o aquellos profesionales que estudian y trabajan al mismo tiempo.
Los beneficios de las pantallas interactivas para docentes y estudiantes
Los profesores se benefician de un entorno más flexible, capaz de integrar presentaciones, software especializado, videoconferencias o sistemas de evaluación instantánea.
Este ecosistema tecnológico facilita la preparación de clases más completas y permite adaptar el ritmo de la sesión a las necesidades del grupo. La posibilidad de anotar conceptos directamente sobre documentos, planos o esquemas favorece además un aprendizaje más visual y comprensible.
Para el alumnado, la interacción directa con los dispositivos fomenta la resolución colaborativa de problemas y mejora el trabajo en grupo. Las pantallas permiten compartir dispositivos personales, visualizar avances de proyectos y debatir ideas de forma inmediata.
En estudios recientes publicados por diversas universidades europeas, se señala que el uso de tecnología interactiva incrementa la participación en clase y mejora hasta un 30% la asimilación de contenidos en materias técnicas y científicas.
Una apuesta estratégica de presente y futuro
La ampliación de estas posibilidades en educación no es en modo alguno solo mejorar el equipamiento disponible. Sino que constituye un paso de gran importancia para cambiar el nivel educativo en España.
La competencia internacional en formación superior exige que los centros sean espacios modernos y preparados para investigar digitalmente. Además, que puedan atraer a perfiles de estudiantes que hasta hace poco no resultaba fácil.



