Vivimos una sobrecarga de series en el que hay muchísimos estrenos que hacen que producciones pequeñas que no cuentan con el respaldo de una gran campaña de publicidad puedan quedar fuera del radar. Es el caso de El Robo, serie de seis episodios de unos cincuenta minutos que ya podemos disfrutar completa en Amazon Prime y que sin duda es la primera gran sorpresa del año.
La sinopsis oficial es la siguiente: Un thriller trepidante sobre el robo del siglo. Un día normal en Lochmill Capital se ve alterado cuando unos ladrones irrumpen y obligan a punta de pistola a Zara (Sophie Turner) y a su mejor amigo Luke (Archie Madekwe) a cumplir sus exigencias. El detective Rhys (Jacob Fortune-Lloyd) se enfrenta a una carrera contrarreloj para descubrir quién ha robado los 4000 millones de libras y por qué.

Estamos ante un thriller de manual que tiene su principal arma en confundir al espectador. Esto que podría parecer un problema, deja de serlo cuando el guion está tan bien escrito, logrando atrapar desde el principio. Hay múltiples giros de guion que sorprenden una y otra vez ya que, en ningún momento, ni siquiera los personajes, saben quién es la mente maestra que ha planeado el gran golpe. Eso hace que los episodios se devoren uno tras otro buscando respuestas.
Es cierto que a veces hay que suspender un poco la credibilidad ante algunas situaciones. También hay que estar muy atento a la pantalla por la cantidad de información y por los giros de guion. Menos mal que son pocos capítulos porque si no, el riesgo de perderse en las muchas curvas de la historia sería demasiado alto.

La serie incluye un mensaje aleccionador en cuanto a la corrupción del sistema financiero mundial y se sube la moda de las conspiraciones gubernamentales y los grandes secretos sin inventar nada nuevo. Pero no le hace falta. Ofrece la dosis perfecta de entretenimiento sin mayores pretensiones gracias a una buena historia y a unos personajes muy bien perfilados.
Zara es la gran protagonista. A lo largo de la historia vamos conociendo cosas de su vida y de su pasado, de cómo ha llegado a ser quien es y a estar en la complicada situación en la que se encuentra. De esta manera es más fácil empatizar con ella, algo a lo que también ayuda el gran trabajo de una Sophie Turner que logra por fin salir de la sombra del personaje que la hizo famosa: la Sansa Stark en Juego de Tronos. También brilla Jacob Fortune-Lloyd dando vida al detective Rhys, un personaje con muchas aristas que esconde un vicio secreto que le dificulta la vida pero que a pesar de ello no duda en hacer su trabajo lo mejor que puede.

En cuanto a la producción, es tan brillante como siempre en las series inglesas. La realización usa los espacios cerrados de manera muy inteligente para reforzar la sensación de encierro mientras que en otras ocasiones se abre a los exteriores para enseñarnos un Londres oscuro y opresivo. Por otro lado, la iluminación se basa en tonos neutros para resaltar la frialdad del relato.
Al final la historia queda cerrada y bien cerrada. Es cierto que es casi imposible descubrir quien es el cerebro que está detrás del robo, pero al menos la conclusión a la que se llega es coherente y está bien explicada (la sobrexplicación no es un problema en una historia con tantos giros). Además, los guionistas se permiten el lujo de establecer un dilema moral que funciona dentro de la trama que hemos ido viendo.
En resumen, El robo es un thriller solvente, con un guion solido y las suficientes sorpresas para mantener al espectador pegado a la pantalla. Presenta unos personajes muy atractivos y bien interpretados, con conflictos interiores que sirven de contrapunto ideal para la historia. Además, presenta un dilema moral que permite elevar el tono del relato y que lejos de ser superfluo y aleccionador es perfecto para los tiempos que corren y casa perfectamente con el fondo de la serie. Si a todo esto añadimos una duración contenida y una historia cerrada que deja la todo bien atado solo podemos decir que estamos ante una grata sorpresa y que estamos ante una serie disfrotona, perfecta para un maratón de fin de semana.



