En los años 70, una época de cambios tanto en el terreno social como político, Network, película dirigida por Sidney Lumet y conocida según países como Poder que mata o Un Mundo Implacable (aun cuando hay más que tratan el tema), nos plasmó el fenómeno de la influencia de los medios en la opinión pública que, quizás cambiando el formato analógico por el digital, perdura hasta nuestros días y siempre con la misma finalidad de base: beneficiarse de la alineación de la gente. Como decimos en el título, Network es la película que nos avanzó el poder de la televisión.
De qué trata Network
La historia se centra en Howard Beale (Peter Finch), un veterano presentador de noticiarios que es despedido por baja audiencia. Hundido y deprimido, anuncia en uno de sus últimos programas la intención de suicidarse en directo en la última retransmisión de su espacio. Algo inexplicable ocurre y es que, a partir de ese día, la audiencia de su espacio va aumentando exponencialmente y la cadena, en lugar de protegerlo, convierte su programa en un show histriónico, en donde un Beale cada vez más inestable mentalmente se convierte en una especie de profeta televisivo.
Paralelamente, la productora ambiciosa Diana Christensen (Faye Dunaway) ve en él una mina de beneficios para la cadena televisiva, empujando la programación de la misma hacia el sensacionalismo y convirtiendo todo en circo mediático. El amigo y colaborador de Beale, Max Schumacher (William Holden), antiguo director de noticiarios, observa con una mezcla de sentimientos (de culpa y lucidez) cómo la cadena deshumaniza tanto al presentador como a la audiencia.
Temas que trata Network
Uno de los temas principales, por no decir el principal de Network, es la deshumanización provocada por los medios y las grandes corporaciones. La forma en que los directivos de la cadena tratan a Beale y la manera en que lo exprimen, no viéndolo como una persona en crisis, sino como un producto televisivo, resulta muy chocante. La enfermedad mental del protagonista se convierte en un recurso para subir el «rating», cosa que revela hasta qué punto el sistema es capaz de aprovechar el sufrimiento de una persona en post del entretenimiento.
La manipulación de las masas, seguramente ligada a lo anterior, sería otro tema que trata la película, enseñándonos cómo, a través del programa de Beale y con un discurso aparentemente auténtico, se puede convertir ese espacio o la televisión misma en un instrumento para canalizar la frustración colectiva mientras nos damos cuenta que en el fondo no llega a transformar nada en profundidad. La película nos sugiere que la televisión ofrece una falsa sensación de participación.
Vemos en una escena cómo, en una calle cualquiera y para desahogarse, la gente grita a través de sus ventanas una frase que el programa tiene como lema. De esta forma, la rabia por las frustraciones de la vida en el día a día quedaría al parecer neutralizada, pero realmente nada cambia ni se ve afectado el sistema que lo rige todo.

Personajes y actuaciones importantes
Howard Beale. Interpretado de manera magistral por un gran Peter Finch, este personaje mezcla momentos de lucidez con otros trágicos en los que consigue hacernos sentir incómodos. El espectador se debate entre la compasión y el desconcierto al verle en la pantalla, siendo su figura algo así como la de un mártir a punto de ser sacrificado en directo. Esa balanza entre locura y verdad es lo que hace que el personaje resulte tan perturbador.
Diana Christensen. Interpretada también brillantemente por la siempre magnífica Faye Dunaway, representa el triunfo absoluto de la lógica empresarial por encima de cualquier código ético. Un éxito que representa su valor como persona ya que, contrariamente a lo que ocurre en el ámbito laboral, su vida personal alejada de los focos es un desastre. Es una persona fría y sin capacidad para mantener ninguna relación en la que el núcleo sean los sentimientos. Su ausencia de empatía resume el mensaje de la película: el sistema premia a quienes sacrifican la ética en favor del beneficio.
Max Schumacher. En contraposición a Diana, Max, a quien da maravillosamente vida un veterano William Holden, funciona como una especie de «Pepito Grillo» de la anterior, siendo la conciencia derrotada, alguien que entiende la gravedad de lo que ocurre, pero que, atrapado entre su trabajo, su deseo y su resignación, participa igualmente del circo en que está.
Elementos para destacar
El estilo y la puesta en escena. Podemos decir que Network se apoya en una puesta sobria, casi teatral, en la cual lo que importan son los diálogos y las interpretaciones. El director opta por una fotografía y planificación que, para reforzar el tono realista, no distrae al espectador. El contraste entre las frías reuniones de los ejecutivos y la histeria del plató subraya la diferencia entre las decisiones de quienes mandan y las consecuencias humanas que las mismas provocan.
El guion se caracteriza por su ritmo y capacidad para alternar el sarcasmo con otras situaciones desesperantes. Los speeches de Beale son excesivos e incluso melodramáticos, pero encajan en la lógica del circo televisivo que la película critica. El texto se adelanta a debates que hoy en día siguen vigentes, como la confusión entre información y opinión, la teatralidad de la política y la conversión de la televisión en un espacio donde todo se mercantiliza (programas estilo Sálvame de T5), desde la ideología hasta la intimidad.
Vigencia y lectura actual
Una de las cosas más notables de películas como Network o La Cortina de Humo (Wag the Dog, 1997), por nombrar otra que trata temas parecidos, es que si las vemos hoy en día nos damos cuenta de que realmente no han pasado de moda. Son vigentes por muchas razones y aplicables a canales actuales de nuestra TV o, por nombrar incluso algo de más rabiosa actualidad, las redes sociales. El concepto de que » cualquier cosa vale si con ello sube la audiencia» está totalmente vigente. Se ha extendido a más formatos por la variedad tecnológica que hoy tenemos, pero sigue siendo el mismo.
La polaridad emocional se ha convertido en estrategia habitual para atraer la atención. En ese sentido, la película no se ha quedado atrás ni sentimos que haya envejecido mal, sino más bien todo lo contrario. Incluso podríamos decir que la forma en que muestra dicha estrategia se ve hoy como moderada al ver en qué se han convertido muchos de los canales de televisión con las productoras «majors» buscando beneficiarse del circo mediático.
A quien podemos recomendar Network
Comenzaríamos por recomendar esta producción a todo/a aquel/la que quiera saber dónde comenzó este sistema de alienación de los medios capaz de generar un estado de opinión en la masa. Interesante para quien quiera ver el tipo de cine social que se hacía en Hollywood en los 70 o para aquellos/as que quieran buscar y analizar los mensajes que la película nos muestra como una especie de lección acerca de los peligros a los que incluso hoy en día nos enfrentamos al creernos lo que las redes sociales y otros medios audiovisuales nos ofrecen.
Os dejamos un artículo en donde podréis encontrar 15 películas destacables de la década de los años 70 en Hollywood. AQUÍ



