He salido del cine con muy buenas sensaciones después de ver esta película. Una vida a lo grande es la última cinta dirigida por Alexander Payne. Este director, que hasta ahora había abordado tragicomedias como Entre copas o Nebraska, se ha arriesgado a inmiscuirse en la ciencia ficción y con muy buenos resultados.
Aunque el envoltorio de esta historia sea el de una comedia suave, el contenido es pura filosofía. Si todavía no has ido a verla, no esperes chistes, ni situaciones especialmente cómicas. Hay algunos personajes paródicos y alguna que otra situación divertida, pero en cuanto a humor, no hay mucho más que rascar.
Payne utiliza un nuevo avance científico sin parangón como excusa para hablarnos sobre infinidad de temas que afectan a nuestra sociedad . Unos científicos noruegos han desarrollado un método para miniaturizar materia orgánica a bajo coste y sin perjuicios para la salud.
Los científicos presentarán este nuevo avance como la solución definitiva para terminar con el cambio climático, la deforestación y la pobreza energética. La sociedad mundial se queda maravillada frente al televisor contemplando a un grupo de personas del tamaño de un pitufo. Este será el punto de partida de una historia en la que acompañaremos a Paul Safranek (Matt Damon) a lo largo de un periodo de su vida en el que tomará un sin fin de importantes decisiones que darán un giro a su vida.
Aunque en un principio Payne nos habla sobre la deforestación y el cambio climático, poco a poco van apareciendo otros temas como la inmigración, el tráfico de personas, el tradicionalismo de la sociedad americana frente a la modernidad europea, etc. Aunque en mi opinión el gran tema que trata este film es algo más intimista. ¿Quién somos? ¿Qué nos define como individuos?
No todos necesitamos lo mismo ni tenemos los mismos objetivos en la vida. Y durante toda la película el autor nos habla de ello. Aparecerán una gran variedad de personajes, cada uno con sus motivaciones personales que tomarán decisiones en función de su forma de entender la vida. Lo más interesante es que sea cual sea el personaje, y sea cual sea la decisión, el espectador comprende porque actúa de ese modo. Los personajes están muy bien construidos, comprendes sus miedos y sus motivaciones, este es a mi entender el punto fuerte de esta historia.

En el aspecto técnico, los efectos especiales cumplen su función, aunque no son una maravilla. Hay algunos planos en los que los ‘grandes’ y los ‘pequeños’ aparecen juntos en pantalla y resulta antinatural. Por lo demás no hay mucho que citar, más allá del uso de maquetas.
La banda sonora de Rolfe Kent me ha pasado desapercibida. Podría decir lo mismo que con los efectos especiales. Cumple su función. Esta muy bien encajada dentro del film pero no contiene ningún tema memorable, de hecho ya se ha desaparecido como lágrimas entre la lluvia.
Aunque el protagonista absoluto es Matt Damon, quien aparece en casi todas escenas, es una película bastante coral. Un buen elenco de personajes secundarios van y vienen a lo largo de todo el metraje. Entre todo este ramillete de secundarios quiero destacar a Ngoc Lan Tran (Hong Chau) y a Dusan Mirkovic (Christoph Waltz). La actriz tailandesa interpreta a una vietnamita que fue reducida de tamaño por el gobierno de su país y que llegó a Estados Unidos escondida en la caja de una televisión. Durante este viaje perderá una pierna. Esta actriz, desconocida hasta ahora fuera de la televisión, demuestra en esta cinta que tiene una gran variedad de registros interpretativos, que van desde una vis cómica hasta una faceta dramática. Caso aparte es el de Christoph Waltz que se saca de la chistera otro de esos personajes histriónicos a los que nos tiene acostumbrado. Esta vez se trata de un traficante de origen serbio que se enriquece introduciendo de forma ilegal artículos como vodka o habanos en las ciudades de ‘pequeños.

Supongo que en la versión original no habrá problema con este tema, pero en la versión doblada el tema de los acentos es cuanto menos llamativo. Aparecen muchos personajes no estadounidenses durante la historia, y cada uno de ellos está doblado con un acento, cuanto menos llamativo. No puedo asegurar que la solución sea eliminar los acentos por completo de la versión doblada, pero desde luego que si eres aprensivo con este tema, te puede llegar a fastidiar la película.
Alexander Payne ha realizado un gran trabajo. El espectador decidirá si quiere tomarse esta cinta como un mero entretenimiento o como una reflexión filosófica sobre la vida. En cualquier caso es muy disfrutable. No es para nada empalagosa, ni aburrida. En resumen, una buena historia de ciencia ficción.



