Análisis de El Tercer Día. Capítulo 3. Domingo – El Fantasma

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Bienvenidos al análisis del tercer capítulo de El Tercer Día, una serie complicada y compleja que pide al público un esfuerzo para poder comprenderla.  En este episodio cerraremos el ciclo de Sam, obteniendo unas sorprendentes respuestas a los interrogantes que se habían ido planteando. 

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Recordemos que habíamos dejado a nuestro protagonista en las manos del patriarca en la casa grande de la isla y de sus lugartenientes, uno de los cuales, Larry, es el que tiene mayor inquina a un pobre Sam que todavía está bajo los efectos del ácido que se tomó en el capítulo anterior.  

En esa casa está también Mimir, un personaje que se torna de vital importancia al darle las primeras respuestas a Sam. El anciano hace un repaso a la religión de la isla, una fe en la que sus habitantes creen sin ningún atisbo de duda.  

Para ellos la Isla de Osea es el alma del mundo y si el alma está corrupta, el resto del mundo lo estará también. Y para que eso no ocurra se necesita un patriarca que descienda del primero que tomó el mando en la isla, ya que el que hay ahora no es descendiente directo sino un consanguíneo. Y es entonces cuando Mimir le cuenta a Sam que su abuelo, que se suponía que había servido en Osea en la guerra, es descendiente directo del primer patriarca, pero se marchó de la isla porque no quería esa vida para su hijo, ni desde luego para su nieto.  

Por fin sabemos la verdadera conexión de Sam con la isla, él es su auténtico Padre. Pero no todos están felices con esa idea. Larry le ha cogido ojeriza y se lo lleva para ahogarlo en un pozo, pero Sam logra liberarse para llegar al camino que conecta la isla con tierra firme. Empieza a correr hacia su libertad, pero la marea sube amenazando con ahogarlo a mitad de camino, siendo salvado en el último minuto por Jess. 

Sam las sigue pasando canutas en este episodio

Sam siente haber metido a Jess en todo este lío, sobre todo porque ella lo único que pide es volver con sus hijas. Ella le pregunta por Neithan, el niño que perdió. Sam le cuenta que era complicado, no distinguía el bien del mal, pero cuando estaba con él lograba que se portara bien.  

Luego Jess intenta hacer comprender a Sam por qué los habitantes de Osea se comportan así, cómo son capaces de tener unas creencias que no tienen sentido y le cuenta que ella creció en un entorno religioso, bajo el mando de un pastor que lo dirigía todo. Para esas personas, las supersticiones no son creencias sino la pura realidad. 

En ese momento llegan los Martín para darnos algo más de información. El marido cuenta que el patriarca (El Padre) no puede morir sin pasar el legado. Y ese Padre logró encontrar a Sam y era la persona con la que se iba a reunir cuando Neithan desapareció. 

Entonces surgieron dos posiciones: intentar convencer a Sam, un hombre hecho y derecho que sería muy complicado que creyese en la religión de Osea o bien… llevarse a su hijo. Por eso se pusieron en contacto con alguien de fuera de la isla para que lo secuestrara, con el resultado que todos conocemos. La idea de llevarse al niño fue de Mr. Martin, que se derrumba ante un Sam que les dice que su religión y sus creencias no son más que una mierda de mentira que le ha costado la vida de hijo. Por eso quiere irse de la isla y nada ni nadie le hará cambiar de idea. 

Jess es un personaje de vital importancia en la trama

Mrs. Martín quiere redimirse y le dice que está de acuerdo con que se vaya y le ofrece irse en uno de los barcos que quedan, aunque Sam quiere llevarse a Epona. En un momento en que nuestro protagonista se separa de los demás, ve al niño misterioso y le sigue al interior de una iglesia donde hace un macabro descubrimiento. 

En el altar está Epona, muerta, con una gran herida de cuchillo en el pecho. Mrs. Martín llega y le cuenta que la muchacha ofreció su muerte a los dioses en el bosque para salvar la isla y los dioses lo vieron y trajeron a Sam a Osea. Pero al rechazarlos la chica vuelve a sacrificarse, desangrándose hasta morir. 

Sam da por hecho que la intención de la mujer es matarle para que el actual Padre de la isla recupere su poder. Ella calla y nuestro protagonista se da cuenta de que hay otro secreto. Neithan está vivo, es el niño que Sam ha estado viendo constantemente. El cadáver que vio hace años era el hermano de Epona, cuando Mimir falsificó los papeles. Así que Mrs. Martín lo que realmente quiere es matar a Sam para que su hijo sea el nuevo Padre, aunque los otros habitantes de la isla prefieren al adulto como su pastor. 

Pero Sam tiene más vidas que un gato y logra escapar para encontrarse con Jess y huir juntos en el barco. Aunque al final también su amiga le acaba fallando. Ella creció en Osea y su marido es el patriarca, que tiene con él a sus dos hijas. A Jess no le queda otra que traicionar a Sam y llevarlo de vuelta a la isla donde todos los habitantes le están esperando. 

El Tercer Día

Los habitantes de la Isla de Osea esperan a su nuevo Padre

El pobre Sam camina hacia ellos, aceptando su destino. El patriarca se para delante de él para darle las gracias y volarse la cabeza de un disparo. Por fin puede descansar en paz. La multitud abre paso a nuestro protagonista que va hacia la casa grande donde se encuentra con su hijo para fundirse en un fuerte abrazo y entrar juntos en el que será su nuevo hogar. Sam por fin acepta su lugar como Padre de Osea, todo con tal de volver a estar con su hijo. 

Valoración del tercer episodio de El Tercer Día 

Este capítulo supone el cierre del ciclo de verano de la serie, el protagonizado por Sam. El cierre da respuesta satisfactoria a todas las preguntas que se habían planteado. 

En estos tres episodios hemos visto una profunda reflexión sobre el poder de la fe, algo que puede llevar a las personas a creer en las cosas más absurdas. Aunque al resto del mundo nos puedan parecer idioteces, para la gente que está dentro de esas vidas esas creencias son la realidad, no hay más, no se puede discutir con ellos.  

Los Martín son una de las claves de estos episodios

Por eso las sectas tienen el poder que tienen sobre la gente. Ya vemos en estos episodios cómo los hay que no dudan en sacrificarse a sí mismos con tal de lograr que sus dioses estén contentos. 

Otro tema que se trata es el trauma y su aceptación. Sam no deja salir la ira que lleva dentro y eso le está carcomiendo. No puede más y al principio de la serie ha decido dejarlo todo atrás. Por eso se marcha con el dinero del soborno. Quiere emprender una nueva vida, algo que al final acaba encontrando, aunque no de la manera que esperaba. 

En cuanto al apartado visual hay que señalar que es marca de la casa de los realizadores. El constante uso de los primeros planos y las cámaras subjetivas logran meternos dentro de la acción, aunque a veces puedan marear un poco. De todas maneras, esto no sería posible sin la gran labor de los actores, sobre todo de un Jude Law que borda su papel y logra trasmitir las complejas emociones de su personaje de manera brillante. 

el autor

Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

2 comentarios

  1. Hola, muy buen análisis, espero que puedas hacer el del episodio Otoño, que e transmitió en vivo por facebook el pasado sábado 3. Es un episodio de 12 horas increíble… y nos da mas información sobre lo que le pasa a Sam. Acabo de ver el primer capítulo de Invierno, con Naomi Harris, buenísimo también y con un final que ya lo veía venir. Saludos!

    • Juanjo Avilés el

      Gracias por comentar Marcela, me alegro que te haya gustado el análisis. Intentare ver el episodio de Otoño, aunque 12 horas… bufff, digamos que me hecha un poco para atrás. En cuanto al primero de invierno, en nada de tiempo tendrás el análisis, pero ya te digo que eres más perspicaz que yo, no vi venir el final para nada, aunque eso si, me encanto

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