Análisis de Hunters. Temporada 1. Al Pacino caza nazis a ritmo discotequero en una de las series del año

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Bienvenidos al análisis de lo que ha dado de si una de las series más sorprendentes del año. Ya os hablamos de su primer capítulo y de por qué deberíais ver Hunters, la serie protagonizada por Al Pacino en Amazon Prime y producida por Jordan Peele. Tras ver toda la temporada, vamos a entrar en detalles. Aviso de que vienen spoilers como un castillo.

Cazando nazis

Como ya adelantó Fernando Vílchez en el post de presentación de la serie, Hunters narra la historia de un grupo de cazadores de nazis en la América de finales de los 70. Tras la muerte de su abuela, Jonah Heidelbaum (Logan Lerman) conoce a Meyer Offerman (Al Pacino), un acaudalado hombre de negocios que ha reclutado a un variopinto grupo de personajes con la intención de cazar y matar a los nazis que se esconden en Estados Unidos a la vista de todos. Su investigaciones les llevarán a destapar una conspiración cuyo objetivo final es la proclamación en América del Cuarto Reich. Alrededor de todos ellos, pivota una agente del FBI, Millie Morris (Jerrika Hilton) que intentará sacar a la luz esa conspiración y al mismo tiempo detener a los justicieros judíos que buscan venganza. Y hasta aquí el argumento por aquello de no revelar demasiado en el primer párrafo. Hunters es una serie que esconde muchas sorpresas y algún que otro giro de guión de 180 grados, pero ya llegaremos a eso.

La influencia de Tarantino

Lo primero que llama la atención de Hunters es su tono. Quizás porque Al Pacino figura en los créditos, muchos pensábamos que estaríamos ante un producto más serio y trascendente, al estilo de películas como Odessa o Marathon Man. Esa impresión se esfuma en la escena inicial, un What The Fuck??!! en toda regla donde un Dylan Baker cuyo personaje destila patetismo y miedo a partes iguales, se carga a toda su familia con la idea de mantener su secreto. A partir de aquí, como bien señalaba Fernando, el espíritu de Quentin Tarantino y sus Malditos Bastardos se adueña de la serie tanto como el explotaiton. Esto ha dejado descolocado a más de uno. Y no les queda nada porque la serie sigue con eso hasta su traca final, mezclando humor, violencia y ternura en el camino.  Si uno entra en ese juego, se lo va a pasar pipa. Si no, amigo, esta no es tu serie. Porque hay que decir que el episodio final es el clímax de todo lo que han venido apuntando en los nueve capítulos anteriores (repito que ya llegaremos, ya).

Es un acierto también ambientar la serie en 1977, cuando aun no habían pasado los suficientes años como para que la castástrofe del Holocausto hubiese quedado enterrada bajo capas y capas de post-verdad y cuando la tecnología actual, que todo lo facilita, brillaba por su ausencia, al tiempo que se alumbra un nueva época, mucho más tolerante y libre que la que le precedía.

 

Los personajes

Junto al tono (que a mi me encanta, por si no había quedado claro) lo mejor de Hunters son los personajes, aunque hay unos mejores que otros. Para empezar, hay que fijarse en Jonah Heidelbaum, encarnado por un solvente Logan Lerman. Jonah es el típico personaje que sirve de guía al espectador, aquel con el que más fácilmente puede uno identificarse. Es Jonah quien, al igual que nosotros, va descubriendo el submundo nazi que se oculta en su país. Escandalizado y horrorizado, las decisiones morales que debe tomar, las reflexiones entre lo que es correcto y lo que no, marcan su camino hasta el episodio final.

El grupo de cazadores tampoco tiene desperdicio. Como dicen en un episodio, parecen una versión cutre de los Village People. Ahí tenemos a un casi irreconocible Josh Radnor como Lonny Flash, maestro del disfraz; Tiffany Boone como Roxy Jones, supuesta experta ladrona; Louis Ozawa como Joe Torrance, soldado veterano del Vietnam que arrastra todos los traumas típicos del estrés post-traumático; el matrimonio Markowitz (Saul Rubinek y Carol Kane), especializados en tecnología y explosivos; y Kate Mulvany como la Hermana Harriet, la monja pistolera antigua agente del MI6 que seguro habrá hecho las delicias del amigo Tarantino. Pero por encima de todos destaca, como no podía ser de otra manera, un Al Pacino que interpreta a Meyer Offerman, un personaje a medio camino entre Bruce Wayne y el Profesor X. Contenido la mayoría de las veces, exaltado cuando tiene que estarlo, la interpretación del veterano actor es lo que aporta seriedad a todo el conjunto. No acabo de entender como le vendieron su participación en la serie pero se toma su personaje tan en serio como si estuviese en El Padrino IV y hace que cada visionado valga la pena. Y si alguien pensaba que simplemente pasaba por ahí, que lo olvide. Al Pacino carga sobre su espalda el 75% de las escenas y su personaje es trascendental para la trama.

En cuanto a los villanos, aparte del personaje de Dylan Baker que ya hemos mencionado, hay que destacar a Travis Tech, personaje encarnado por Greg Austin que justifica sus actos en base a la ideología aría pero que en realidad esconde bajo la piel a un psicópata de manual.

Los mejores episodios

Hunters consta de 10 episodios. Si bien el tono general se mantiene en todos ellos, a partir del episodio 6 se nota un descenso en lo que al humor y el explotation se refiere para centrarse más en la resolución de la trama. Como es normal, al disminuir el cachondeo aumenta el dramatismo y la ternura y Hunters nos entrega algunos de los mejores episodios que podemos encontrar actualmente en la parrilla.

Episodio 1: En el vientre de la ballena. Lo destacamos por ser el primer episodio, el que nos engancha, y por dos escenas trascendentes: la escena inicial donde Biff Simpson (Dylan Baker) se carga a mujer, hijos, vecinos e invitados a su barbacoa, y la ya famosa escena del ajedrez humano, escena que para algunos banaliza el Holocausto judío, si bien es todo es lo contrario.

Episodio 2: El kadish del duelo. La escena de presentación de los cazadores es memorable, un ejemplo de lo que será el humor a lo largo de la serie.

Episodio 5: De noche todos los gatos son pardos. Es el episodio donde se nos presenta a Wilhelm Zuchs, alias El lobo, la némesis de Meyer Offerman. La historia de amor entre Meyer y Ruth marca también un punto de inflexión en el tono general de la serie.

Episodio 6: Ruth. Episodio que narra el origen de la Hermana Harriet y que también se centra en la historia de Murray y Mindy Markowitz, otra historia de amor de esas que hacen que se te salten las lágrimas.

Episodio 7: Shalom, hija de p**a. La trama conspiratoria del Cuarto Reich estalla y muere uno de los mejores personajes de la serie.

Episodio 8: La cuestión judía. La muerte de Murray es de esas que duelen e impone un episodio de duelo. Ver a Mindy sufrir su dolor es de esas cosas que hacen que Hunters valga la pena.

Episodio 10: Eilu v’ Eilu

Y llegamos al episodio final. Agarraos que vienen curvas. El episodio final sienta las bases de la que será (crucemos los dedos) la segunda temporada, con los cazadores buscando nazis fuera de EE.UU. gracias a los tejemanejes de la Hermana Harriet, con la agente Morris liderando su propio grupo «legal» de cazadores y con una revelación final de esas que hacen época: La Coronel (una fría Lena Olin), máximo responsable de los conspiradores, es en realidad Eva Braun y Adolf Hitler está vivo y refugiado en Argentina, a cuyas manos ha ido a para el pobre Joe Torrance. Ellos son los responsables de la conspiración para instaurar el Cuarto Reich y, aunque han fracasado, les quedan unas cuatro temporadas más para intentarlo. Por lo menos esa es la intención de David Weil, creador de la serie.

Sin embargo, el premio gordo se lo lleva un giro de guión que nadie vio venir: Meyer Offerman, personaje que se había ganado nuestro cariño a lo largo de 9 episodios, es en realidad El lobo, quien mató al verdadero Meyer Offerman, dejando una carta de despedida a la abuela de Jonah y haciéndose la cirugía estética para hacerse pasar por él. A tal punto llegó la farsa, que El lobo acaba transformado en un auténtico judío y su penitencia, que no su redención, es la de cazar nazis y matarlos. Este giro de guión pide un salto de fe al espectador que no muchos querrán hacer. ¿Es verosímil la historia de El lobo? ¿Puede alguien que ha cometido las atrocidades que nos han contado transformarse en alguien totalmente diferente? Cada uno tendrá su opinión pero la mía es que si. Tal y como lo cuentan, puedo aceptar la transformación de El lobo en Meyer Offerman. Ya nos dice él mismo que los ideales nazis le importaban un bledo. Además, si hemos aceptado que personas que eran normales se transformaron en auténticos monstruos, ¿no podemos aceptar un cambio a la inversa?. Eso no significa que podamos o debamos perdonar. El lobo tampoco busca el perdón y desde luego no lo obtiene.

Y es aquí donde llegamos al otro punto polémico del episodio. Jonah tiene en sus manos la decisión de obtener justicia u obtener venganza y, al final, opta por lo segundo, asesinando a Offerman / El lobo a sangre fría y ocupando su lugar como líder de los cazadores (y ya de paso nos deja sin Al Pacino para la segunda temporada, a no ser en forma de espíritu susurrante o a base de flashbacks). Si a lo largo de la serie nos han dado la matraca con la justicia por aquí y la justicia por allá para todos los millones de judíos exterminados, al fin y al cabo se revelan todos como meros justicieros molones. ¿Diluye esta decisión el mensaje que quiere mandar David Weil? En mi opinión no. Ahí quedan otros personajes, como la agente Morris, o las barbaridades narradas, que son las que son al margen de las decisiones morales de los protagonistas.

Valoración final

¿Es Hunters un bodrio o la serie del año? Tras su estreno hemos tenido opiniones para todos los gustos. Personalmente me posiciono muy cerca de la segunda opción. Hunters es una serie muy entretenida, divertida, con un ritmo endiablado y sin complejos, que apuesta claramente por un determinado tono a sabiendas de que no será del gusto de todo el mundo. Sin embargo (mal que me pese) debo reconocer que el conjunto final es algo errático, oscilando entre el cachondeo desmadrado en algunas escenas y la seriedad trascendente en algunos episodios, algo de lo que le era difícil escapar dado los temas que trata. Aunque lo intenta (y mucho) David Weil no es Quentin Tarantino y el resultado final depende mucho (muchísimo) de lo que uno esté dispuesto a aceptar. Eso si, para un friqui (y en esta web somos muy muy friquis) la serie es una gozada: referencias a los cómics y a la cultura pop (ese senador Kirk sodomizado por Spock), estética molona, personajes desmadrados,… De ahí a que, pese a sus fallos, podamos considerarla seria candidata a mejor serie del año. Lo que es innegable es que ha venido a agitar a más de uno en el sofá y lo ha conseguido. Esperamos vuestras valoraciones en los comentarios y nos leemos en la segunda temporada (otra vez crucemos los dedos). Un saludo y sed felices.



el autor

Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

14 comentarios

    • Pedro Pérez S. el

      Me alegro pero espero que no te hayas tragado demasiados spoilers si no la has visto. Un saludo, Manuel.

  1. Hola, Pedro:
    Apenas arranqué con el primer episodio, así que aguardaré un poco más para comentar una vez que tenga la serie vista en su totalidad. De entrada me gustó: Pacino fantástico (ninguna novedad) y el elenco en general muy bien, pero es cierto que se advierten muchos paralelos con Bastardos sin Gloria, sólo que trasladado a otro ámbito. Una cosilla del primer episodio y digo «cosilla» porque yo soy de fijarme en nimiedades irrelevantes y totalmente intrascendentes que no hacen a la serie en general y que sólo pueden interesarle a un tonto como yo, jaja, pero es que me llama mucho la atención cuando, a veces, se les escapan detalles justamente tan tontos en producciones de ese calibre, con ese dinero y con esos escritores: yendo a la cuestión, en el primer episodio Jonah le da jaque mate a Meyer Offerman (Pacino) en dos jugadas… Cualquier jugador de ajedrez, hasta el más inepto y aficionado, sabe que eso no es posible. El mínimo son tres. Ok, perdón, ya lo sé, es una tontería absoluta… no me reten, jaja…
    Gracias por tu artículo, Pedro. Prometo comentar en unos días cuando ya tenga vista la temporada en su totalidad.
    Un saludo!

    • Perdón, mea culpa: me tengo que corregir. He hablado con un gran jugador de ajedrez que me dice que el negro puede dar mate en dos jugadas: la secuencia sería f3- e5; g4?- Dh4 ++ mate. Uff, es verdad: el inepto soy yo, jaja…

    • Pedro Pérez S. el

      Hola Rodolfo. Creo que me gusta más la traducción de «Bastardos sin gloria» que «Malditos bastardos», como se tituló en España. Ya nos comentas que tal la serie cuando la hayas visto.
      En cuanto a lo de la jugada de ajedrez, sinceramente (no es por echarme flores) ya sabía que se podía hacer, más que nada porque a mi me la hicieron cuando era muy muy joven y empezaba a jugar. Una y no más. Lo que sorprende es que se la pueda hacer a Offerman porque es una jugada de novato nivel principiante inexperto y atontado. Es la llamada «Mate del loco». Una vez caes en esa jugada, no te preocupes que peor no puedes jugar (aunque yo soy muy raro y mi jugada preferida era la «apertura española», en la que enrocas blancas a la primera pero cedes un tanto la iniciativa a las negras). Creo que la escena está planteada para mostrar lo listo que es Jonah. Si no sabes de ajedrez te la crees pero si sabes un poco piensas: «¿Cómo es posible que Meyer haya abierto con semejante jugada cuando lo normal es tirar peones por el centro y aturullarlo todo con alfiles, caballos y demás?». Vamos, no soy Leontxo García pero algo se. Un saludo y gracias por leernos.

      • Rodolfo Del Bene el

        Hola nuevamente, Pedro:
        Tal como había anunciado, volvería por aquí para comentar una vez que hubiese visto la temporada completa, así que ya estoy en condiciones de hacerlo.
        Es cierto lo que dices sobre los nexos con Tarantino (algo que yo también había dicho en el comentario anterior y luego de ver el episodio 1): no sólo por el tema de la cacería de judíos, sino por el ambiente setentero en general, la música de época y algunas humoradas negras. Justamente en eso último es donde más (creo yo) falla. Tal como bien señalas, Weil no es Tarantino y es en los (pretendidos) momentos de humor cuando más se nota. Lo peor, para mí, el innecesario clip de baile callejero al son de «Stayin´Alive»: no le vi sentido, no me hizo reír y, lo que es más importante, pudo evitarse.
        Las actuaciones son brillantes, creo que en su totalidad: qué bueno verlo otra vez a Saul Rubinek (por lo menos yo hace bastante que no me lo cruzaba); él, como siempre, se luce muy especialmente, al igual y lo mismo Carol Kane (increíble) en el papel de su esposa. Logan Lerman, a quien has destacado, soberbio en el papel de quien no está del todo seguro acerca de qué decisión tomar y lo de Pacino, sencillamente y ya para esta altura, no tiene palabras: fantástico, único y descollante. Por cierto, los mejores diálogos de la serie (hay unos cuantos) son los que lo incluyen. Creo que la única que no está del todo a la altura es Lena Olin, quien me sigue pareciendo lo mismo que cuando la vi hace treinta años en La Insoportable Levedad del Ser, una actriz correcta y punto. En el medio de todo este elenco, se queda algo por detrás.
        Bien, habiendo hablado de las similitudes con Tarantino, hablo ahora de lo que para mí son claras diferencias y que se empiezan a notar desde la mitad en adelante (has marcado muy bien un cambio en el tono general a partir del episodio 6). En los filmes de Tarantino no existen los dilemas éticos: los personajes se mueven muy cómodos en sus contradicciones de las cuales no son conscientes en absoluto; aquí, en cambio, hay un conflicto ético permanente, el cual queda bien patente en el personaje de Jonah pero también en otros. Uno de los puntos altos, justamente, creo que pasa por allí, muy especialmente por el hecho de cómo quien ha sufrido torturas o vejaciones, se puede transformar en una bestia igual o peor que aquella de quien ha sufrido el correspondiente tormento. Allí sí puede haber otra vez algún punto de contacto con Tarantino en Bastardos sin Gloria (Malditos Bastardos en España, tal como me he enterado en tu respuesta), ya que en esa película el sadismo de los cazadores de nazis no se diferencia del de los nazis. Pero repito: no hay conflictos éticos en Tarantino y aquí sí. Alguna vez Jorge Luis Borges asistió al juicio contra las juntas militares en Argentina y cuando se lo entrevistó tras ello, señaló que lo que más le había impresionado era la frialdad con que todos, inclusive las víctimas del terrorismo de estado, describían tan brutales sucesos: la conclusión a la que llegaba era que la tortura tiene la extraña propiedad de deshumanizar tanto al torturador como al torturado. Creo que eso es, en buena medida, lo que aquí se ve, aun cuando en algunos momentos puedan aflorar las dudas o sentimientos de culpa.
        Con respecto al episodio final, sí que me ha sorprendido el giro en cuanto a Meyer/Lobo: no lo esperaba ni mínimamente y sí me pareció un gran final digno de esperar nueve episodios. En cambio, me resultó algo más flojo el «otro final», el de Eva y Adolf, ya que, si bien no era esperable dentro de la trama, juega con imágenes muy obvias, en particular en este caso la famosa leyenda urbana según la cual Hitler murió en Argentina, que viene a ser algo así como nuestra propia Área 51.
        Pero en el balance final, creo que es una gran serie y te agradezco por tu artículo, el cual me sirvió como guía (aunque lo leí haciendo visera a media vista para no leer todo ya que me habías avisado acerca de los spoilers).
        Un saludo, Pedro, será hasta la próxima.

        • Rodolfo Del Bene el

          Algo más que me quedó por decir: muy bueno lo de cruzar la historia con el célebre apagón neoyorquino de los años setenta pero, en relación con ello justamente: cuando vi la escena de desorden social callejero mientras suena como fondo «Paint it Black» de los Rolling Stones, tuve un deja vu. ¿No fue eso ya utilizado y de idéntica manera en algún otro lado? Es como que esa combinación ya la he visto y no me puedo acordar en dónde. Quizás tu memoria funcione mejor que la mía, Pedro…

        • Pedro Pérez S. el

          Gracias por el comentario, Rodolfo. Estoy de acuerdo en todo lo que señalas. Me parece importante resaltar esa diferencia con respecto a los personajes de Tarantino, donde, como dices, los dilemas morales brillan por su ausencia.
          Con respecto a los actores, es verdad que Lena Olin siempre ha sido una actriz un tanto fría. Donde mejor estuvo fue en «Habana», ese remake encubierto de «Casablanca» con Robert Redford y Raul Julia. Mucho mejor están secundarios como Saul Rubinek y Carol Kane.
          Habría sido importante también detenerse en la banda sonora de la serie pero este es un aspecto del que siempre cojeo porque escribo a salto de mata, deprisa y corriendo para no perder el hilo de la que interesa en ese momento. Encima pretendo no extenderme mucho en los artículos, así que la música se me suele quedar fuera. Ya me pasó con «Watchmen» y me supo mal. «Stayin´Alive» no me molestó, incluso me hizo gracias pero Logan Lerman baila de pena (momento bailongo tipo Spider-Man 3); «Paint in black» creo que ha sido usada varias veces. «La chaqueta metálica» es la que me viene a la cabeza como la más tipica pero no recuerdo si era en una escena o en el tráiler. Un abrazo.

  2. Fernando Vílchez el

    Brutal, impresionante y necesaria.

    Brutal por la mezcla del pulp setentero con la estética de Tarantino. Entiendo que para algunos puede ser difícil aceptar el ver un asunto tan dramático como el Holocausto de manera tan explotation, pero eso no significa que sea una falta de respeto. De hecho, es otra manera de abordar el horror que supuso aquel acto para millones de personas.

    Impresionante por los recursos esgrimidos por Amazon para la serie, con un reparto de aúpa, una estética perfecta y una banda sonora imprescindible.

    Y necesaria porque, con tanto cine comercial (y serie comercial) orientada para todos los públicos, Amazon parece seguir un rumbo menos condescendiente con el espectador, a lo HBO, y nos ofrece una buena serie de género que homenajea a películas como Marathon Man, Los niños del Brasil u Odessa…películas que ya no se hacen, si no fuera por la Malditos Bastardos de Tarantino.

    • Pedro Perez S. el

      Me alegro que te haya gustado. ES verdad que es Amazon parece dejar al margen la comercialidad y centrarse más en la calidad, aunque como no viven de esto también lo tienen más fácil. Esperemos que haya segunda temporada y mantega el nivel. Un abrazo.

  3. Pues coincido en lo dicho Pedro. Me parece sublime. Y ese giro me ha convecido al igual que a ti. Y Al Pacino nos ha dado su mejor papel en 20 años. Impresioante la forma de gesticular, de mover las manos, todo. Gran análisis.

    PD: No le robes mas series a nuestro amigo Fernando oé

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