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Análisis de Outlander: Sangre de mi Sangre. Temporada 1. Episodio 5

Continuamos analizando la primera temporada de Outlander: Sangre de mi Sangre, hoy con su quinto episodio cuyo título, en referencia a una tradicional celebración escocesa vinculada a la fertilidad, es Needfire. Creada por Matthew Roberts y basada en los personajes creados por la escritora Diana Gabaldon, la serie de Starz que es precuela y spin-off de Outlander puede ser vista en España a través de Movistar+  y en América Latina por intermedio de Disney+.

Bienvenidos una vez más, forasteros y viajeros del tiempo, a analizar un nuevo episodio de Outlander: Sangre de mi Sangre, en este caso el quinto que, además de marcar la mitad de la temporada, tiene como escenario principal el tradicional festejo del Beltane y, en ese contexto, también el primer y esperado encuentro íntimo entre Brian y Ellen que, para nuestra sorpresa (aunque no tanta atendiendo al título de la serie), viene con juramento incluido.

Pasemos pues a ver qué nos ha dejado esta nueva entrega, no sin antes recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos de Outlander: Sangre de mi Sangre y aquí los de Outlander, serie madre (¿o hija?) a la cual hace de precuela.

Camino al Beltane

Comenzamos en Leathers, con Ellen preparándose para el tradicional festejo del Beltane, donde se supone que va a encontrarse con Malcolm, aunque ya sabemos que sus planes son otros. Ya de camino en el carruaje, Jocasta se muestra celosa de que sea siempre ella quien concentra la atención, pero Ellen le replica que si se trata de una competencia, no fue justamente ella quien de las dos se casó primero. A propósito de Cameron, el esposo de Jocasta, no asiste al festival por hallarse enfermo. Muy conveniente…

En Leoch también hay preparativos, pero en este caso es Brian quien está a punto de partir y, fiel a la promesa que hiciera a Julia por haberle ayudado con Ellen, está dispuesto a llevarla al Beltane para que tenga allí la oportunidad de llegar a las piedras y escapar , aunque claro, no sabe la historia completa ni tampoco ella que Henry está en el siglo XVIII y buscándola.

La señora Porter, sin embargo, interrumpe la escena y de inmediato sospecha, pues advierte a Julia lo furioso que se pondrá Simon si se marcha, pues no solo es su favorita sino que además ella espera un hijo de él, que de hecho ha convocado a una vidente para que le diga el futuro del mismo.

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De repente, todo cambia para Brian, pues entonces espera un hermano. Al preguntarle a Julia al respecto, esta no lo niega y es lo último que hablan pues él, ofuscado de que no le hubiera dicho nada, anuncia que partirá solo o, al menos, eso es lo que cree, pues apenas partir se le suma al galope Murtagh para acompañarle. ¿Su motivo para ir? El mismo que el suyo: ver a Ellen…

Brian intenta disuadirle de tener esperanzas con ella porque está a punto de contraer matrimonio con Malcolm, pero el enamoramiento de su primo es tan grande que eso no lo desanima y hasta dice que aceptaría ser su amante…

Encuentro Secreto

Ya en el Beltane, Ellen se encuentra con Malcolm, pero se cruza también con Brian en la pista de baile y no solo las miradas lo dicen todo, sino también el modo en que apoya la mano sobre su cintura: quedan en encontrarse en una torre cercana. En el festival, ella resulta elegida Reina de Mayo y tiene, por lo tanto, derecho a elegir su rey, estando obviamente Malcolm entre los candidatos. Abrigando alguna esperanza, Murtagh se suma a y ello hace que Brian también lo haga.

Cuando Ellen desfila entre los cinco candidatos, su vista se posa especialmente en Brian y una larga pausa cargada de adrenalina pareciera por un momento presagiar que está a punto de elegirlo (mientras nosotros nos tomamos la cabeza ante lo que podría venirse). La sensatez, sin embargo, termina primando sobre el amor y, evitando conflictos, elige a Malcolm.

Luego del baile de rigor, este desea tener un momento a solas con ella, pero Ellen se lo saca elegantemente de encima al decirle lo mucho que valoraría que ayudase a los hombres que están preparando el “needfire”, la hoguera ritual que da título al capítulo y que celebra la fecundidad.

A él, desde ya, no le encanta la idea y quiere saber qué hará ella mientras tanto, a lo cual Ellen responde que irá con Jocasta para tener su propio rito de fecundidad en las piedras verticales y así tener garantizado un próspero primer año de matrimonio junto a él. Parece conformarlo y, con una forzada sonrisa, Malcolm acepta, pero quiere verla luego…

De camino al lugar del rito, sin embargo, Ellen anoticia a Jocasta que se desviará y le pide que la cubra: no quiere ir a las piedras ni tener un buen primer año junto a Malcolm. Su hermana acepta a condición de que ella tampoco diga nada sobre lo que sea que ella haga en el festival y le entregue un collar que le regaló la madre de ambas. Con tal de ver a Brian, Ellen no tiene más remedio que aceptar…

El encuentro se produce junto a la torre pactada, a orillas del río. Tras las obvias miradas de ensoñación y correspondientes lisonjas recíprocas se estampan un beso y ya sabemos que es regla en los culebrones que cuando amantes secretos llegan a ese crucial momento, siempre hay inevitablemente un tercero mirando. En este caso es Murtagh, quien anda por allí desahuciado y a la deriva después de que Ellen no le eligiera y, para peor, la tiene que ver ahora besarse con su primo. Claramente dolido, se marcha sin que ellos perciban en ningún momento su presencia.

Destino de Grandeza

Mientras tanto, en Leoch, ha llegado la vidente convocada por Simon para leer el futuro del hijo en camino y su nombre nos suena, pues es la versión juvenil de Maisri (Katharine O´Donnelly), a quien conocimos en la segunda temporada de Outlander. Haciendo a Julia pasarse un huevo por el vientre y luego romperlo en una taza, el mismo se divide en dos yemas, lo que lleva por un momento a Simon a pensar que espera mellizos, pero rápidamente Maisri lo anoticia de que no es así…

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Una de las yemas, dice, corresponde a una niña de rizos oscuros y ojos claros que está sola y cuyo tiempo aún no ha llegado, lo cual nos lleva tanto a nosotros como a Julia, cuya expresión es más que elocuente, a pensar de inmediato en Claire…

La otra yema, continúa la vidente, corresponde al niño que Julia lleva en su vientre y al cual vaticina un destino de grandeza uniendo a todos los clanes, lo cual deja a Simon ampliamente satisfecho y alucinando con la posibilidad de que sea finalmente un hijo suyo el monarca que vuelva a ubicar a Escocia en el trono británico. Es su interpretación, claro…

Pero cuando ya Maisri y los demás se han marchado, Porter le pregunta en privado por qué cree que la vidente nunca hizo referencia a que el hijo fuera suyo. Intrigado, Simon le pregunta al respecto y ella cuenta que Julia llegó ya embarazada al castillo. Él le pide pruebas que, obviamente, no tiene, pues dice que solo lo percibió, así que, tras preguntarle si habló el asunto con alguien más y responder ella negativamente, le advierte que siga sin hacerlo o una daga acabará en su cuello si el tema vuelve a ser mencionado…

Capilla Ardiente

Tras encontrarse en el río, y como habían pactado, Brian y Ellen se dirigen a la torre y, en una capilla abandonada, tienen sobre las losas cubiertas de musgo una larguísima e interminable escena de sexo para el fanservice, perfectamente iluminada desde luego, no sea cosa que nos perdamos algún centímetro de la piel de ambos. Dado que él es muy correcto y caballeroso, le dice que no quiere arruinar su reputación, pero ella le soluciona los problemas diciendo “arruínamela”…

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En un momento, él pronuncia el famoso juramento “Sangre de mi Sangre”, que pertenece a la tradición escocesa y oiremos luego pronunciar a Jamie al contraer matrimonio con Claire en la primera temporada de la serie principal.

En el “after”, ella dice que nunca conoció a nadie como él, lo que Brian justifica con que siempre estuvo solo: le cuenta de la mala relación con su padre, del cual afirma que es peor de lo que dicen y por ello él se marchó para seguir el Camino de Santiago en busca de respuestas. Acabó sin embargo regresando porque el mensaje de Dios fue que debía aceptar lo que tenía… hasta que la conoció a ella . De manera análoga, Ellen se queja de una vida en la cual no se le permite elegir absolutamente nada, siendo él, justamente, lo primero que pudo elegir por sí misma…

Caminos Separados

Va cayendo la noche y en el festival hay algunas caras largas. Henry se siente frustrado por no haber encontrado a Julia, a quien tenía esperanzas de ubicar allí. Ned le da consuelo y, tras contarle que él mismo debió olvidar al amor de su vida para seguir adelante, le aconseja fijarse un plazo para dejar de buscar. Pero cuando Henry le pregunta si volvió a enamorarse, no da respuesta…

Murtagh la lleva aún peor, pues se cruza con Bug que, tras recriminarle por intentar colarse en la elección del rey del Beltane, le propina una dura golpiza y le advierte que no se vuelva a acercar a Ellen Mackenzie. Frustrado, maltrecho y alcoholizado, Murtagh busca consuelo en Jocasta, pero cuando la cosa pinta bien y parece a punto de consumarse, comete un acto fallido al llamarla Ellen, lo que reaviva en ella los celos por su hermana y, dolida, huye de escena…

En Leoch, mientras tanto, Julia escribe una de sus “cartas abiertas” a Henry lamentándose de que imprevistas circunstancias de tiempo y espacio les hayan separado e impedido a ella cumplir con el voto matrimonial de acompañarle hasta que la muerte los separe.

Su relato en off se cruza con conmovedora secuencia de imágenes de los festejos del Beltane, con Ellen y Malcolm desfilando ante los presentes como respectivos reina y rey del festival, mientras Murtagh, Jocasta y Brian miran con aprensión, sosteniéndole este la mirada a Ellen por algún rato. Y cada palabra dicha por Julia parece también pronunciada por Ellen: una bella alegoría.  Y si me dicen que no pensaron que a Malcolm los cuernos le quedan bien, no les creo…

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Balance del Episodio

Hemos visto una entrega que ha estado casi exclusivamente centrada en el Beltane, más allá de ocasionales escenas en Loech o en Leathers que, de todas formas, hicieron bien de complemento. El encuentro íntimo entre Ellen y Brian estaba al caer y no solo se ha producido, sino además sobreexplotado con lo que debe ser la escena de sexo más larga en lo que lleva la franquicia Outlander (y me gustaría saber si no es también récord para cualquier serie no catalogada como erótica).

Sigo insistiendo en que la relación entre ambos evolucionó demasiado rápido y no dio tiempo a construir una química, la cual recién podemos empezar a decir que comenzó a tomar forma en este episodio. Aun así, y siendo comparativos, la que por ahora tienen no es comparable a la que ya para la misma altura de la serie principal tenían Claire y Jamie.

Y ya que hablamos de ellos, hemos oído en esta entrega a Ellen y Brian recitando a dúo el juramento “Sangre de mi Sangre”, tradición escocesa que se pronuncia durante las ceremonias matrimoniales y de la cual justamente hará uso años después Jamie al decir sus votos a Claire. La diferencia, desde luego, es que en ese caso sí habrá boda, mientras que Ellen y Brian dijeron su juramento al tener sexo, de lo cual se infiere que tomaron el momento como una especie de boda en secreto y ello da especial sentido a las palabras finales de Julia con el rostro de Ellen como fondo.

Habrá que ver cuál es el papel de Bug, de momento el único que les ha visto. Su resentimiento por Brian es tan grande como su enamoramiento por Ellen y si a ello sumamos su fácil tendencia a matar penas con alcohol, no sabemos a qué punto podría llegar. Y lo que sabe, además, puede ser útil para Simon Fraser si el viejo persiste con su plan de arruinar la reputación de Ellen. A propósito: el pedido de esta a Brian de que se la arruine fue, por lo incorrecto, de lo mejor del capítulo junto con la doble lectura de la carta en la secuencia final.

¿Qué pasará pues con Julia? El de ella y su esposo es definitivamente un caso de mala suerte. Podrían haberse encontrado en el Beltane, pero la señora Porter, tan metiche y celosa como ladina, lo estropeó todo y, para colmo, dejó a Brian resentido con Julia cuando se había construido entre ambos una amistad que ya había dado sus frutos.

¿Tomó Simon sus palabras en serio o solo fingió ignorarlas? El semblante de preocupación que mostró al marcharse la señora Porter deja dudas al respecto y habrá que ver cómo actúa si se confirma que el hijo no es suyo, un escenario tan malo o quizás aún más que el de Malcolm enterándose lo de Ellen y Brian.

Se me ocurre que su obsesión por tener un hijo suyo en el trono de Gran Bretaña terminará primando sobre el hecho de que verdaderamente lo sea. Y en ese caso no tendrá ya el más mínimo interés en Julia ya que, por mucho que le haya encargado a la señora Porter cuidarla, la muchacha pasará a ser desechable con el niño ya nacido.

En otras palabras, Julia es hoy por hoy para él solo un envase descartable y lo peor de todo es que no creo que ello implique que la deje ir, lo cual sería dentro de todo bueno, sino más bien que la castigue de manera ejemplar por haberle mentido. ¿El látigo? ¿Alguna mazmorra? Estoy especulando, lo sé, pero no quedan dudas de que cualquier escenario es para ella igual de preocupante a menos que Henry consiga por fin encontrarla y, vaya a saber cómo, rescatarla antes que nazca el niño…

En fin, todas preguntas que se irán respondiendo en los tres capítulos que le quedan a la temporada o quizás algunas de ellas queden pendientes para la segunda. De momento, y a pesar de los consabidos clichés del género y en particular del universo Outlander, la serie lleva bien su ritmo y mantiene un interés que nos hace terminar cada episodio con ansias del siguiente. Y hemos llegado a mitad de temporada con uno que se lleva un aprobado, más allá de que en lo personal siga pensando que la relación entre Ellen y Brian se construyó demasiado rápido o que la escena de sexo fanservice fue demasiado larga…

Les espero para analizar el sexto episodio y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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