Continuamos analizando la primera temporada de Outlander: Sangre de mi Sangre, hoy con su séptimo episodio titulado Luceo non uro, lo cual traducido del latín significa Brillo, no ardo. Creada por Matthew Roberts, la serie de Starz se basa en los personajes creados por Diana Gabaldon para su saga literaria Outlander y hace justamente de spin-off y precuela a la serie televisiva homónima. En España puede ser vista a través de Movistar+ y en Latinoamérica por Disney+.
Hola otra vez, forasteros y viajeros del tiempo. Aquí estamos y bienvenidos sean a analizar un nuevo episodio de Outlander: Sangre de mi Sangre, en este caso el séptimo, que viene con dos bautismos, un casamiento, un carta reveladora, un personaje clave de la historia escocesa y un villano cada vez más burdamente estereotipado.
Pasemos pues a ver qué nos ha dejado el mismo no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos de Outlander: Sangre de mi Sangre y aquí los de la serie principal Outlander.
Cuatreros
Comenzamos con una incursión de robo de ganado en tierras de los Grant. No se ha identificado a los responsables, pero todos apuntan a los Mackenzie, de quienes se sospecha que así buscan reunir dinero para la dote nupcial. Salvo Malcolm que, más atemperado, llama a evitar juicios apresurados y ordena poner en marcha una investigación.
En Leathers, todo se prepara para la boda de Ellen que, junto a las criadas, está ayudando a bordar las ropas de la ocasión aunque, cambiando tejido por bordado, cual Penélope retrasar el momento lo más que puede. Colum, contrariamente, tiene prisa e incluso, a los fines de agilizar, le ordena utilizar en la noche de bodas el camisón de su madre si no llega a tiempo con el suyo.
La noticia del robo de ganado llega al castillo y genera en él aún más angustia porque los Mackenzie serán los primeros en la lista de los Grant y todo podría irse al garete. Sospecha de Dougal, de quien le informan que no ha regresado tras su última salida del castillo y, al parecer, se ha dirigido a la Casa Nairne para vender ganado.
Pero se pone peor: Ellen sabe que los Nairne no tienen ganado y dice que lo más probable es haya ido para participar de alguno de los mitines jacobitas que dicha familia auspicia, no siendo extraño que entregue a la causa el dinero de la dote nupcial. Colum queda aún más intranquilo porque a los ojos de los Grant, leales a la Corona, eso les afectaría incluso más que el posible caso de cuatrerismo.
Ellen se ofrece a ir a buscarle y Colum opone que carece de autoridad, pero ella replica que ese es justamente el punto que tiene a favor y nadie sospechará si va con la excusa de llevar a Lady Margaret una invitación para la boda. Tras mucho dudar, Colum acepta, en tanto que encarga a Ned ir a hablar con el vocero de los Grant, es decir Henry…
Doble Ceremonia
En Leoch también hay preparativos, pero en este caso para el bautismo del bebé de Julia, a quien Lord Lovat, supuesto padre, ha decidido dar su propio nombre (obvio). Pero ella no está dispuesta a que él decida el nombre de su hijo y, en secreto, celebra junto a Brian un bautismo de entrecasa en el cual este bendice al niño como si fuera sacerdote y con el nombre por ella elegido: William Henry. Ok, ya sé que muchos nos estamos en este punto devanando los sesos con los árboles genealógicos, pero ya hablaremos…

Por lo pronto, se acerca el otro bautismo y Julia sale de la capilla porque el bebé tiene hambre, pero no logra que amamante. Davina sale a convencerla de que vuelva a entrar para no hacer enfadar a Lovat, pero ella teme que este aproveche el ámbito para casarla con él. El ama de llaves, sin embargo, replica que no lo hará ante tanta gente porque eso sería dejar en evidencia que el hijo es anterior al matrimonio, lo que perjudicaría la pretendida condición de heredero legítimo.
Julia está además intranquila de saber que en breve estará disponible para Lovat cada vez que él la desee, pero Davina replica que, viniendo de dar a luz, la dejará en paz por un tiempo durante el cual seguramente echará el ojo sobre alguna muchacha más joven.
Yo no estaría tan seguro como ella porque, aun de ser así y conociendo a Lovat, lo más probable es que, llegado ese caso, se apropie de ambas en lugar de reemplazar simplemente a una por la otra. Pero Julia queda más o menos convencida y acepta entrar, antes de lo cual se queda mirando unas bayas que crecen en las cercanías y una idea pareciera restallar en su mente…
La ceremonia religiosa se termina pues llevando a cabo y, en su segundo bautismo del día, el niño recibe la bendición y el mismo nombre de su supuesto padre: Simon Lovat Fraser . Brian se cruza con Murtagh y hay tensión, como también al encararse luego con Lovat, que fácilmente se da cuenta de que no aprueba lo que hizo.
Brian le recrimina haber bautizado a su hijo en una iglesia protestante, lo cual es contrario a la tradición católica de la familia, pero Simon se escuda en la conveniencia política (obvio) y cuando su hijo le echa en cara no tener escrúpulos, manifiesta que eso no es algo que lo detenga (obvio). Y si queremos un villano todavía más estereotipado, se escandaliza al ver húmedos los pechos de Julia bajo la ropa y dice que habrá que conseguir una nodriza para el niño (obvio).
Fuera de la capilla, Brian se cruza con Murtagh, que le deja el suelo con un golpe en pleno rostro. Por más que Brian se justifique en que su enamoramiento con Ellen es previo a saber de su interés por ella, se considera traicionado por quien consideraba prácticamente su hermano y da por terminada esa relación. A la distancia, Balloch (Chick Allan), mano derecha de Lovat, ve la escena con interés y les indica que el señor quiere verles…
Resulta que Simon está al tanto de la reunión de los jacobitas y atento al panorama político para saber qué bando adoptar (obvio), así que les envía a ambos a participar de la misma, con lo cual el destino se sigue empeñando en unir a Brian y Ellen.
De más está decir que a Murtagh no le gusta ni un poco pero no tiene más remedio que aceptar; tampoco a Brian, a quien Lovat amenaza con hacer daño a su madre (obvio), además de preguntarle si la pelea de afuera fue por una muchacha o una apuesta, dejando así en claro que ya Balloch le ha puesto al tanto. Por cierto, para el viejo es también una forma de sacárselo de encima y hacer sin molestias su jugada de casarse con Julia en una ceremonia que pinta de lo más corrupta y hasta con una bolsa de dinero para el reverendo (obvio).
Escape fallido
No sé cómo diablos sabría que estaba allí, pero Ned aborda a Henry en una taberna para decirle que los Mackenzie nada tienen que ver con el robo de ganado, pero antes de que siga, este le detiene y le anoticia de que ya encontraron al culpable: Rob Roy MacGregor. Si les suena el nombre, ya hablaremos de él más adelante…
Solucionado entonces el entuerto, Henry pone al tanto a Ned de que ya ha dejado de buscar a Julia y le agradece lo que ha hecho, al punto de considerarle un amigo. Suena a despedida y, en efecto, manifiesta que continuar trabajando para los Grant será seguirse torturando, así que piensa dejarlos.
Consternado, Ned le advierte que para escapar de ellos tendría que desaparecer de la faz de la Tierra y Henry le confirma que es prácticamente lo que piensa hacer. Está pensando en las piedras, desde luego, pero Ned no puede saberlo, así que, sin salir de su sorpresa, le desea simplemente lo mejor.
Henry va entonces a ver a Seema (Lauren McQueen), la prostituta que el último tiempo le ha estado haciendo de Julia, pero apenas esta comienza a representar el papel, la detiene y le dice que todo ha sido un gran error. Solo ha ido por el collar que allí se ha dejado y que perteneciera precisamente a Julia. Una vez que Seema se lo entrega, le agradece por todo y la pone al tanto de que va hacia Craigh na Dun. Ella le pide que la lleve, pero él se niega: error…

Al llegar al día siguiente a las famosas piedras, una partida de jinetes al mando de Bug le cierra el paso y este le anoticia de que fue Seema quien lo delató, además de echarle en cara ser demasiado tonto por confiar en ella y por creer en hadas. Aun así, le comunica que tiene suerte, pues Isaac le requiere para algo…
Mitín
Ellen llega a casa de los Nairne para llevar formalmente la invitación a su boda, pero Lady Margaret (Joanne Crawford) tarda menos de un minuto en darse cuenta que está allí por otra cosa o no se arriesgaría a ir con lo lealista que es la familia de su prometido. Sincerándose entonces, Ellen le comenta que supone que su hermano pueda estar en el lugar para reunirse con los jacobitas y ello podría poner en peligro su boda.
Solidarizándose, Margaret la lleva a la reunión que está por comenzar y, en efecto, allí se encuentra a Dougal, preguntándose mutuamente ambos qué hacen allí. Rob Roy (Jamie Sives) comienza a dar un encendido discurso diciendo que le han llamado ladrón, pirata y forajido, pero él se define como un jacobita y su lema, un poco en broma y un poco en serio, es “robar a los ricos para ubicar a un Estuardo en el trono”. Dice además que los ingleses les acusan de robar ganado cuando lo que están haciendo es mantener viva una tradición montañesa de los tiempos en que los animales no tenían dueño.
Mientras habla, la mirada de Ellen se encuentra con la de Brian y ambos quedan congelados. Alguien entre la concurrencia pregunta de qué modo se sustentará la pretendida rebelión y, para sorpresa de Ellen, Dougal anuncia que los Mackenzie colaborarán y, reafirmando sus palabras, pone a disposición un cofre que, presumiblemente, contiene el dinero originalmente destinado a la dote.
Hay más momentos incómodos. Después de recriminar sin éxito a Dougal, Ellen se cruza también con Murtagh y momentos después con Malcolm Grant: pareciera que todos están allí. No sabiendo cómo disculparse, le dice que fue allí a invitar a los Nairne y se encontró con que su hermano está con los jacobitas. Él manifiesta que no se lo dirá a su padre, lo cual no es tanto alivio para ella considerando que el plan de la boda seguirá entonces adelante.
Pero Malcolm no ha ido solo y varios “casacas rojas” ingresan al lugar para arrestar a Rob Roy por el robo del ganado de los Grant y no solo eso, sino que además han venido a detener masivamente por conspirar contra la Corona. Un tenso silencio se apodera del ambiente hasta que un disparo al piso de Brian inicia el revuelo…
Entre la confusión, Brian toma de la mano a Ellen y la saca afuera mientras le pide que no se vuelva a ir. El clima es cortado por Dougal que, llevándosela intempestivamente, le echa en cara estar con un bastardo de los Fraser. Ellen le amenaza con contar que ha entregado dinero a los jacobitas, pero a él poco le importa porque como jefe de guerra tiene derecho a administrar finanzas. Simplemente la echa en su montura y parte llevándola consigo ante la compungida mirada de Brian…

De regreso en Leathers, Dougal le va a Colum con el cuento de la relación entre Ellen y Brian. Ella lo niega, pero Colum la pone al corriente de que además les ha llegado una nota acusándola directamente y, para su sorpresa, se encuentra con que allí está Henry pidiéndole disculpas. Ellen es anoticiada de que será sometida a revisión para saber si aún conserva su virtud y es digna del matrimonio…
La Carta
En Leoch, todo parece a punto para la boda que, de manera casi clandestina, Lovat trama con Julia, quien está juntando bayas castas. Así la encuentra precisamente Davina, que bien sabe que las mismas tienen el efecto de reducir el potencial sexual masculino, lo que provoca que ambas mujeres acaben riendo de modo cómplice.
La ceremonia, para pocos, se lleva a cabo en el castillo y básicamente consiste en que el sobornado reverendo anote simplemente el matrimonio como previo al nacimiento y dé aval con su firma. Iluso si cree que podrá disfrutar del dinero porque, en la noche y al llevarle Balloch de regreso a su capilla, le mata a golpes y se lleva la bolsa, con lo cual la cosa, a Lovat, le ha salido gratis y sin dejar testigos (obvio).

Durante la cena, el viejo nota un sabor extraño en la comida, pero la encuentra sabrosa. Después se encuentra con el regresado Brian y, en gesto irónico, le felicita por haber enamorado a Ellen y serle por fin útil (recordemos su plan de destruirle a ella la reputación para arruinar la alianza matrimonial entre los Mackenzie y los Grant). El rostro de Brian se tiñe de preocupación…
En la cama y como era de esperar, Lovat fracasa estrepitosamente y Julia, retirándose de la habitación por un momento, encuentra una nota llegada recientemente y firmada por un tal Henry Grant, en cuya letra reconoce la de su esposo. Emocionada, la besa…
Balance del Episodio
Lo primero a destacar (y que es bueno) es que este capítulo reintroduce de manera efectiva el contexto histórico al universo Outlander, trayéndonos nostalgia recuerdo de aquellas primeras temporadas de la serie principal en que el mismo se mantenía todavía equilibrado con la trama a la que hacía de trasfondo.
Roy MacGregor es, junto con William Wallace, uno de los personajes históricos de más hondo calado popular en la cultura e historia escocesas, al punto de ser muchas veces mencionado como un Robin Hood escocés, con la diferencia de que su historia cuenta con una mayor base de realidad histórica (Robin Hood parece más bien la probable fusión entre varios personajes que existieron, pero ninguno de ellos en su totalidad) y más allá de que las circunstancias de su vida nos lleguen tergiversadas por los siempre contrapuestos filtros de la romantización y demonización.
Según se sabe, fue un próspero ganadero que pasó a condición de prófugo y forajido tras negarse a dar falso testimonio a cambio de la condonación de una deuda, ganándose a partir de ese momento el mote de delincuente para algunos y héroe nacional para otros, sobre todo por su importante participación (tal como aquí se muestra) en las revueltas jacobitas.
En la literatura, fue evocado por la pluma de Walter Scott y Daniel Defoe, así como llevado más de una vez al cine, siendo particularmente recordada su interpretación por Liam Neeson en una película opacada por estrenarse el mismo año que Braveheart (1995, aquí retro-análisis), la cual gira casualmente (o no) en torno al otro gran héroe escocés.
Aclarado el contexto histórico, uno de los momentos desencadenantes del capítulo fue el bautismo del hijo de Julia y montones de especulaciones nos invadieron al saber que decidía llamarle William, igual que al tío de Jamie y hermano menor de Brian. Pero ese William era, por lógica, hijo de Ellen, lo cual no concuerda. ¿Será que no era hijo biológico y quizás quede al cuidado de la pareja en algún momento?
Desde luego que está también la posibilidad de que los nombres sean simplemente coincidentes, nada raro en una época en que la variedad era poca y se repetían con frecuencia. Pero en el universo Outlander todo suele relacionarse con todo sin importar si de manera excesivamente forzada o fortuita, así que difícil que lo que tiene más sentido sea lo que finalmente termine siendo.
Más aún nos estrujamos la frente el parentesco entre Brian y el niño. ¿Es entonces el hijo de su futura nuera? ¿Algo así como su nieto político? De lo que no caben dudas es de que es cuñado de Jamie, lo cual, en caso de confirmarse que se trata del mismo William al que este tomará después por tío, daría que él estuvo siempre creído de que su cuñado era su tío. Me pierdo…
Lo que en cambio no ofrece dudas es lo malvado de Lord Lovat. ¿No existe un punto en que los guionistas se pregunten si no se les va la mano? No tiene una sola virtud: es ambicioso, traicionero, ruin, mentiroso, machista, mal padre, sobornador, chantajista, acomodaticio, asesino y la lista podría seguir. Lo raro es que, siendo tan miserable, no busque ir por otro camino o manosear asquerosamente a Julia para levantar un pene que apunta hacia el piso. Se les pasó…
Y me tengo que desdecir de que Davina Porter se perfilaba como el personaje más interesante. Todo lo que tenía a favor lo pierde al pasar de ser el peor demonio para Julia a su mejor amiga y confidente de la noche a la mañana. Vaya cambio…
En cuanto a Ellen, las cosas se ven complicadas con esa prueba de virginidad de la cual no debería salir indemne. De todas formas,, no sé hasta qué punto le sería malo porque eso rompería su compromiso matrimonial y le abriría las puertas hacia Brian, aunque no creo que a ninguno de sus hermanos guste ni convenga que acabe con un bastardo sin herencia.
Y si hablamos de desgracias con suerte, Henry tuvo la suya al no lograr cruzar las piedras porque ello le deja en la misma época que Julia y hace el reencuentro más probable, mientras que hubiera sido del todo imposible si, en su creencia de que ella había muerto, regresaba al siglo XX. Ahora la situación se invierte y es ella quien debe buscarle…
Lo que me intriga es qué será de ellos una vez que el reencuentro se produzca y no lo digo solo por la cuestión de la paternidad del niño y el seguro conflicto con Lord Lovat, sino también por su futuro. Claire nunca dijo que los cuerpos no hubieran sido encontrados, pero sí que murieron en un accidente, lo cual hace en principio impensable que regresen al siglo XX. No creo que tengamos la respuesta en esta temporada…
En definitiva, un episodio que ha acertado en volver a meter al universo de Outlander en la historia escocesa, pero que resta cada vez más credibilidad al caricaturizar tanto a ciertos personajes, especialmente Lord Lovat. De todas formas, y como suelo repetir, este es un universo que siempre logra dejarnos prendidos de frente a lo que viene, por absurdo que sea…
Les espero entonces para analizar el octavo episodio. Hasta entonces y sean felices…




Debo decir que este episodio me ha resultado entretenido, han pasado varias cosas que estaba esperando.
Es cierto Rodolfo, como bien decís, que cansaron con lord Lovat y agrego que se empieza a agotar la paciencia con Brian, que no termina de tomar coraje.
Lo bueno es que por fin aparece un poco de luz en el asunto julia-Henry.
El tema con los Grant, Mc Kenzie, Fraser y los jacobitas ha tomado forma y junto con los guiños históricos, al menos a mi me dio expectativas.
Sobre el bebé y su nombre, aún no tengo comentarios que agregar. Aguardo por el episodio 8 para ver que pasa con Ellen.
Saludos, Daniel.
Hola Daniel: gracias por comentar! A mí también me ha parecido entretenido y en general toda la temporada lo viene siendo más allá de ciertas incongruencias o de que nos hagan estrujar la mente repasando lo que sabíamos y especialmente los árboles genealógicos. La historia de Julia y Henry, como bien dices, ha encontrado por fin un camino. Se me ocurre que tal vez se terminen reencontrando en el último episodio de la temporada, pero el escenario que venga a partir de ello también se ve complicado por las derivaciones que podría tener.
Un saludo y gracias por el aporte! Te espero en los próximos análisis…