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Análisis de The Expanse. Temporada 2. Capítulo 9

Bienvenidos amigos y amigas a una nueva cita con The Expanse esa serie que junto a Star Trek Discovery nos está devolviendo la ci-fi televisiva de calidad “premium”, algo que se echaba de menos desde el fin de nuestra quería Battlestar Galactica. Esta vez vamos a reseñar el noveno capítulo de la segunda temporada titulado Sonámbula Llorona que nos llevará por un ‘tour de force’ a través del sistema solar, de la tierra a Ganímedes pasando por la órbita de Venus.

El Rocinante ya está calentando motores, ¿Preparados? Recordad que siempre podéis repasar nuestra base de datos particular y refrescar vuestra memoria sobre capítulos anterior pinchando aquí.

¿Listos? Pues venga, despegamos.

Holden y Amos, modo infiltración.

Lo primero es lo primero, aviso a navegantes: este capítulo es uno de los lentos, uno de esos centrados en la política y que se cuece poco a poco. Es básicamente un episodio de transición, pero no por ello poco interesante, es de hecho, bastante continuista. Si la semana pasada teníamos a Prax metido de cabeza en una crisis de refugiados esta vez tenemos otra visión, la de la ayuda humanitaria. Y es que la serie continúa dándonos una visión pragmática y realista, mostrándonos la tragedia humana desde diferentes angulos.

El capítulo da comienzo en la Sonámbula Llorona, un carguero regentado por la pareja Suputayaporn. Estos buenos samaritanos llevan provisiones a Ganímedes aun sabiendo que a) los piratas rondan los alrededores como tiburones que han olfateado sangre y b) la guardia portuaria es aún peor. Sea como sea, saben que si consiguen entregar al menos un 80% de su cargamento salvarán muchas vidas cinturonianas. Con lo que no cuentan es con un peaje marciano con inspección incluida y menos aún con que quien les acosa no es marte sino el famoso James Holden, algo que descubrirán de pura casualidad.

¿Y cuál es el plan de nuestros héroes? Pues entrar a la estación como polizones, algo que a sus anfitriones Melissa y Santichai no les hace ni pizca de gracia. Como bien sabéis el color favorito de The Expanse no es ni el blanco ni el negro sino el gris y en este capítulo vamos a explorar a la tripulación del Roci con ojos ajenos, viendo cómo cambia nuestra percepción de los personajes tanto desde el punto de vista de Prax como de el de los Suputayaporn. Y hablando de Prax, este le graba un emotivo video a la familia de la fallecida Doris pero es incapaz de enviarlo. Cuando Amos le comunica que son órdenes del capitán Prax le pregunta si es un prisionero, sin recibir respuesta clara. Holden lleva ya un tiempo anteponiendo la misión a todo lo demás y nos da la sensación de que va a necesitar que alguien le eche un poco el freno.

Bobbie da testimonio en la cumbre de paz.

Mientras tanto en la tierra Bobbie y el resto de la delegación marciana invitada a la cumbre aterriza. Debido a los efectos de pasar toda una vida con una gravedad de alrededor de un 38% de la de la tierra, los marcianos las pasan canutas a la hora de adaptarse, ni todos los suplementos alimenticios ni las gafas de sol los preparan para soportar la atmósfera terrestre, las caídas y las vomitonas se dan por doquier. Por cierto, punto interesante, Bobbie rechaza la orden de ponerse sus gafas de sol, parece que nuestra marine se está volviendo algo rebelde.

La cumbre de paz se desarrolla exactamente como todos esperábamos, postureo puro y una batalla verbal sazonada de todo tipo de reproches, eso si, con mucha educación. Bobbie testifica regurgitando la patraña que la han obligado a aprenderse, que confundieron un ejercicio con un ataque, que su escuadra disparó primero etc. Pero se queda lívida cuando su “equipo” utiliza a uno de sus antiguos subordinados, Travis, como cabeza de turco difamando así su nombre para siempre en los registros históricos. Avasarala, con su ojo de halcón, no pierde detalle.

Martens, el superior de Bobbie, logra calmarla por los pelos asegurándola que el sacrificio de Travis puede haber salvado el futuro de su planeta, pero podemos vislumbrar la duda en el corazón de la joven. Tras una vida entera de confianza absoluta en su planeta tiene que lidiar bruscamente no solo con el hecho de que ni los terrícolas ni la tierra son tan malos como parecían, sino que su bando está dispuesto al más bajo de los engaños para cubrirse el culo, y la cosa no ha hecho más que empezar…

Janus e Iturbi discuten sobre la posibilidad de vida alienígena.

Y ahora, una sorpresa: ¿recordáis el examante de Avasarala que estaba mandando información desde Venus? Pues tiene nombre –Dr. Iturbi– y está en la nave Arborgast con un viejo conocido, el comandante Janus. La misión es simple, ver que leñes está haciendo la protomolécula en la superficie del planeta. Los ánimos están algo caldeados porque Iturbi sigue con su (correcta) teoría de la vida alienígena mientras que Janus es claramente escéptico.

La cosa se complica aún más cuando una nave marciana aparece previsiblemente en el radar, obligando al comandante a establecer contacto y avisar de que aunque están en una misión científica, cualquier hostilidad será considerada un acto de guerra. La verdad es que no era muy de esperar que una tercera trama (o subtrama más bien) se nos colase a estas alturas de la temporada, pero he de admitir que Iturbi y Janus tienen su punto y el tira y afloja sobre la naturaleza de la protomolécula es interesante, además la imaginería espacial se agradece así que un servidor pone el pulgar hacia arriba.

De vuelta a la cumbre de paz, el secretario-general de las Naciones Unidas (el presidente de la tierra, vamos) les dice a Chrisjen y Errinwright que los ‘polvorientos’ están dispuestos a pagar reparaciones y que les aprieten las tuercas. Sadavir está más que contento, pero Avasarala siendo quien es no puede evitar volver a llamar a Bobbie al estrado. Tras un par de zases en la boca a la delegación marciana (incluido un épico ¿y tú quién c*ño eres? A Martens) Bobbie se hunde bajo la presión y menciona al misterioso séptimo hombre, la extraña figura sin traje espacial, pero rectifica rápidamente bajo la amenaza de su superiores. Una vez de vuelta a su despacho Avasarala recibe un mensaje de Iturbi, la sonda que han mandado al cráter venusiano revela estructuras cristalinas de kilómetros de altura, ahí es nada. Como no podía ser de otra forma, empieza a conectar los puntos: “La protomolécula lo cambia todo, como alguien en el vacío sin traje espacial…”

Santichai muere en el fuego cruzado.

En Ganímedes la tripulación del Roci desembarca y se pone manos a la obra, pero Holden y Amos dándose cuenta de que la guardia portuaria se dirige directa a la Sonámbula deciden volver. Resulta que esta vez a los matones no les interesa su 30% habitual, sino que prefieren llevarse la nave entera. En el tiroteo resultante los atacantes son abatidos, pero Santichai pierde la vida en el fuego cruzado, acto seguido la inconsolable Melissa les echa de su nave en una escena desgarradora. La muerte del hombre quedará para siempre en sus conciencias y es que, en ocasiones, hacer lo correcto no es hacer lo mejor.

VALORACIÓN

  • La Sonambulista Llorona es uno de esos episodios que encontramos en todas las series dedicados a colocar las piezas del puzle en su sitio para ir preparando la recta final de la temporada. Sería fácil, por lo tanto, pensar que es simplemente un capítulo de relleno pero nada más lejos de la verdad, no solo funciona perfectamente como complemento de su predecesor -continuando la línea temática de refugiados/ayuda humanitaria- sino que nos mantiene en vilo en todo momento con una cumbre de paz en la que la tensión se corta con un cuchillo.
  • No quedando contento con ello nos introduce también en una nueva e interesante sub-trama (Venus) que lleva preparando un tiempo y que encaja de forma perfectamente orgánica con la narrativa principal.
  • A destacar también unas impresionantes localizaciones y un más que correcto diseño de producción. Tanto la sede de las naciones unidas como todo lo relacionado con Venus es flamante y nos trasmite una agradable sensación de que la serie se sitúa en un amplio universo, como debería ser.
Álvaro Pache
Álvaro Pachehttps://www.clippings.me/kreidart
Graduado en Estudios Ingleses por la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

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