InicioseriesAnálisis de The Nevers. Temporada 1. Episodio 3

Análisis de The Nevers. Temporada 1. Episodio 3

Nueva entrega de The Nevers, la serie steampunk creada por Joss Whedon que emite HBO y, como cada semana, les ofrecemos nuestro análisis de este tercer episodio titulado Ignición.

Bienvenidos a un nuevo episodio de The Nevers, el tercero de esta primera temporada, del cual hay que decir que si bien continúa arrojando algo de luz sobre el pasado de algunos personajes, lo hace con cuentagotas y la trama principal sigue estando algo difusa y fragmentada.

Si quieren echar un vistazo a nuestros análisis anteriores pueden hacerlo aquí y cumplo en advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA.

Humo sobre el Agua

El episodio comienza con un enfrentamiento nocturno en los muelles, en donde hombres del Rey Pordiosero sufren un ataque con bolas de fuego que les incinera un cargamento completo de opio. La responsable de la conflagración, por supuesto, es Bonfire Annie, cuya traducción al español como Annie Fogata suena a título de serie animada con niña exploradora como protagonista. Lo que busca es quitarle territorio al Rey Pordiosero.

Al lugar llegan Amalia y Penance intentando captarla como aliada para la causa del orfanato St. Romualda’s, no sé si por simple solidaridad entre tocadas o porque su habilidad pueda serles útil para la guerra en ciernes. Sea como sea, no tienen éxito: habrá que esperar que lo evalúe en solitario mientras sigue el episodio. Tampoco les brinda información sobre Maladie, de quien, con disparo incluido, sabemos que está prófuga tras los incidentes del episodio anterior.

Aun así, la visita a los muelles no es del todo improductiva, pues tanto Amalia como Penance tienen su momento de alegre desvarío entre la humareda de opio y, de hecho, a Penance parece ocurrírsele una idea para convertir en éxito la famosa y misteriosa canción de Mary: consiste en constuir un amplificador apoyándose en la idea de que un dispositivo eléctrico puede ayudar a difundir ondas musicales a las que también percibe como eléctricas.

Greenwich

Hugo Swann sigue, en plan sexópata, buscando explotar las habilidades de las chicas tocadas a las que ha reclutado para el Ferrymen´s Club: se decepciona cuando una de ellas no invade la habitación con una luz púrpura al momento del orgasmo y, en lugar de ello, recita la hora exacta de Greenwich.

Debido a su mala reputación, ha puesto el club a nombre de Augustus Bidlow y, además, anda tras los talentos de Mary, que, a sus ojos, sería un excelente fichaje, por lo cual busca convencer al inspector Mundi de que lo ayude a conseguir sus servicios. A buen puerto ha ido a parar, siendo que este último había sido plantado en el altar por la susodicha: de cualquier modo, su pasado sigue develando secretos y parece también haber tenido una relación con el propio Hugo.

Como dato curioso, en un momento de la conversación Mundi alude a Hugo como Moriarty, en clara analogía con el célebre y mortal enemigo de Sherlock Holmes: no entendí si nos quisieron decir que Mundi es muy leído (ignoro si las novelas de Conan Doyle tendrían ya a finales del siglo XIX tanta popularidad como para ser citadas) o que esta historia comparte universo con esos personajes.

Caminando sobre las Aguas

Penance y Myrtle descubren en las calles los panfletos que promocionan una falsa dirección del instituto, uno de los cuales, recordemos, había provocado en el episodio anterior que la operaria italiana terminara capturada y luego descerebrada. Sabemos ya que detrás de los mismos se halla el despiadado doctor Hague y, a su vez detrás de este, Lavinia, pero las muchachas no y es por eso que, una vez puesta Amalia al tanto del asunto, tienen la desafortunada idea de ir a comentárselo a su “benefactora”. Aun sin conocer los planes finales de Lavinia, no es aventurado pensar que no ha de caerle en gracia que sus propias pupilas estén tras ella sin saberlo.

En tanto, el doctor Cousens es abordado en su propio carruaje por Maladie, de quien finalmente tenemos noticias. Tiene incrustada encima del seno derecho la bala que le disparara Amalia y para curarla con su habilidad especial, él debe, primero, extraer la misma, cosa que, en efecto, hace.

Hablando de carruajes, Amalia es atacada en el suyo al pasar por un puente y termina cayendo a las aguas de un río. El responsable del ataque es un hombretón que porta una enorme cadena y camina sobre el agua cual Jesús de Nazareth.

La escena es de lo mejor del episodio y me hizo acordar de cuánto extrañaba algo de acción luego de aquella magnífica fuga en auto del episodio piloto. El matón termina ahorcado con su propia cadena por Amalia: mala elección de arma, gigante…

Concierto al Aire Libre

Amalia consigue llegar hasta el parque en el cual, merced al amplificador desarrollado por Penance, se busca atraer a las tocadas, que son las únicas capaces de escuchar la canción de Mary.

Un canto extremadamente agudo invade el aire con luces ondulantes (la electricidad musical de la que hablaba Penance) mientras las tocadas llegan al lugar como atraídas por el canto de una sirena y hasta Mundi se encuentra entre el público (¿puede oírla?).

Sin embargo, Mary no llega a terminar su canción pues una serie de disparos impactan contra su pecho provocados por el hombre del brazo mecánico en forma de ametralladora, aquel que irrumpiera en el teatro junto a Maladie y Annie. Un incrédulo y devastado Mundi le dispara a la cabeza, pero ya es tarde para Mary, que expira su último aliento. Qué poco llegamos a conocerla…

Desoladas, las muchachas regresan al orfanato llorando su muerte que, de todos modos, no ha sido en vano ya que ha atraído a muchas tocadas en busca de refugio y protección.

Y hablando de recién llegadas, también se aparece Annie, lo cual parece significar que, quizás como resultado de lo ocurrido, ha terminado por aceptar el ofrecimiento que al inicio le hiciera Amalia.

Balance del Episodio

La primera sensación que nos deja esta tercera entrega de The Nevers es que el guion rezuma todavía una gran confusión, por no decir caos. Si bien se nos van revelando algunos secretos, otros permanecen ocultos y ello ni siquiera sirve para crear buenos cliffhangers ya que nuestro interés se diluye si insisten en querer, en cada episodio, mostrar prácticamente a todos los personajes y pasar por todas las subtramas: no llegamos a empaparnos en ninguna de ellas si todas son abandonadas a los pocos minutos de planteadas.

No hemos avanzado acerca de las intenciones de Lavinia ni hemos vuelto a saber nada del orbe, que era el cliffhanger del episodio anterior. Tampoco supimos demasiado sobre Mary y su canción que, posiblemente, no volvamos a oír. Y lo mismo para el secreto de Amalia: no sabemos por qué Maladie, en un momento, le exigió que mostrara su piel ni por qué ella misma dijo que el rostro que luce no es el suyo. La propia Mary, en este episodio, se permitió dudar tanto sobre ella como sobre el orfanato en sí.

A ver si se entiende: no tengo problemas en que la trama presente enigmas o secretos que deban develarse a lo largo de la temporada o inclusive más allá. El problema principal en The Nevers es que ya debería comenzar a unir las subtramas en torno a un eje principal que nos genere intriga y dé sentido a todo lo demás. Es decir, en el intento por dosificarnos la medicación, nos terminan dejando abandonados y sin atención.

La mencionada obsesión por incluir a todos los personajes en cada episodio solo hace que unos cuantos queden desdibujados (quizás la mayoría) y aún no imaginamos qué rumbo podría tomar el arco del político conservador Lord Massen ni qué peso podría tener la niña Myrtle más allá del hablar tantas lenguas a la vez: la falta de indicios puede devenir en pérdida de interés.

De quien sí nos vamos enterando algo es del inspector Mundi a pesar de que nos faltan todavía datos para completar su historia. Lavinia , en cambio, sigue siendo un gran misterio aun cuando podamos intuir que ha estado detrás del atentado contra Amalia (no parece, en cambio, que lo del parque haya sido obra suya, pero vaya uno a saber). Lo que sí hemos visto es que los jinetes enmascarados son, finalmente, una especie de cyborgs.

The Nevers

Como antes dije, la escena del río, con el gigante caminando sobre el agua mientras Amalia nada por debajo de la superficie, ha sido de lo mejor que hasta el momento ha mostrado una serie que mantiene su calidad estética, acierta en la banda sonora y con algunas actuaciones (como la de Ben Chaplin que se sigue luciendo en la medida en que a su personaje le siguen aflorando conflictos internos), pero que todavía no consigue que veamos la historia como un todo coherente: por cierto, quedan cada vez menos episodios para que lo haga, por lo menos antes del corte de esta primera temporada.

Ojalá a partir de la próxima entrega comiencen ya a transitar ese camino y no estaría mal dejar descansar a algunos personajes un poco. Será hasta entonces: un saludo y sean felices…

 

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

ÚLTIMOS ARTÍCULOS

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad