Batman y Black Label se unen de nuevo para entregarnos una miniserie sobre un caballero oscuro algo más realista, brutal y con ciertas similitudes a lo que veremos el 4 de marzo en la cinta protagonizada por Robert Pattison y dirigida por Matt Reeves. Por algo Mattson Tomlin, guionista de Batman: El Impostor, ha colaborado en labores de apoyo en el libreto del mencionado largometraje.
He querido esperar a haber leído los tres tomos que componen esta obra para hacer el análisis correspondiente y creo que me ha venido bien para poder valorar con claridad la totalidad de la obra.

Hay dos arcos muy diferenciados en este cómic: Las visitas de Bruce a la consulta de la doctora Thompkins (personaje que también vimos en la tercera temporada de Titans) y la investigación sobre ‘El Impostor’.
Seré sincero, me sobra la primera de ellas, ya que no se consigue nada de relevancia con esta subtrama y nos resta páginas que podían haberle concedido mayor peso y presencia a la segunda. Creo que ‘el chantaje’ de la buena doctora para obligar al cruzado a ir a terapia no me funciona y me la creo porque tiene que avanzar la trama.
Supongo que esto se ha colocado en el cómic para darle más importancia a los problemas emocionales de Batman tras el asesinato de sus padres y lo que le ha llevado a convertirse en un vigilante. Buena premisa, pero no se explota y se queda en agua de borrajas. Me ha recordado por momentos a las visitas de Bruce Wayne a Chase Meridian en Batman Forever.

Pese a todo esto, el primer tomo apunta maneras y nos deja muy, pero que muy buenas sensaciones, el problema es que poco a poco se va desinflando y nos deja una historia entretenida que no pasará a la historia.
Se nos presenta un gran misterio (la identidad del impostor) pero con más enigmas que pistas, eso lastra la obra y consigue que el lector no pueda hacerse sus propias teorías sobre quien está tras la otra capucha de Batman.
Las expectativas superan a la realidad en lo que a trama se refiere y eso afecta a la valoración final de este cómic.
En el apartado gráfico tenemos a Andrea Sorrentino al dibujo ya a Jordie Bellaire al color. Reconozco que no soy fan del italiano, sus trazos no son de mi agrado pero como gustos hay colores aunque he de mencionar encaja muy bien para dotar a Gotham de esa suciedad, decadencia y oscuridad que se merece. Por momentos notaremos parecidos razonables a lo que hemos visto en los tráilers de The Batman de Matt Reeves.

El trabajo de Jordie Bellaire si me gusta y consigue que el dibujo realce más, esta artista destaca allá donde trabaja, como por ejemplo en ‘A Nice House on the lake’ de James Tynion IV que tan buena acogida está teniendo.
Conclusión
Batman: El Impostor podía haber sido una obra de referencia pero tras un comienzo muy prometedor cae hasta convertirse en un producto entretenido en el que destaca más el apartado gráfico que el guion. Teniendo en cuenta que no soy fan de Sorrentino.
El afán por crear un gran misterio que atraiga al lector acaba generando un desenlace que no está a la altura. Lo que se podría conocer como el ‘efecto Perdidos’.
Mattson Tomlin ha perdido una gran oportunidad para habernos entregado una historia potente a la altura de lo que nos trataba de vender en el primer tomo.
Batman: El Impostor es una lectura amena y entretenida que nos hará pasar un buen rato y poco más. Decepciona en cierta manera pero una vez superada se puede disfrutar del producto final.

Aquí tenéis la guía de lectura de Batman para conocer más del personaje.
Un saludo desde el sótano de la Batcueva.



