InicioseriesCrítica de Equinox. Un correcto thriller sobrenatural a la danesa para Netflix

Crítica de Equinox. Un correcto thriller sobrenatural a la danesa para Netflix

Netflix sigue ampliando su variado catálogo de series internacionales, esta vez con la producción danesa Equinox, miniserie fantástica de seis episodios basada en Equinox 1985, exitosa serie en formato podcast que fue todo un éxito de la autora Tea Lindenburg. Dorte Riis Lauridsen oficia como showrunner y productora, tarea esta última en la que es acompañado por Piv Bernth, quien cumpliera idéntica función en la aclamada The Killing. 

Equinox está dedicada a los fans de las historias fantásticas y de misterio como la alemana Dark, serie con la que comparte muchos elementos tanto en el argumento como en el aspecto formal. La historia gira en torno a la desaparición de una promoción de jóvenes que estaban celebrando el fin de sus estudios secundarios. Según la costumbre de su localidad, iban en un autobús con música y bebida, todos de fiesta (oye, me encanta esta tradición danesa) cuando todos los que estaban en él menos el conductor y tres estudiantes se desvanecieron sin dejar rastro. 

A través de flashback vemos a cuatro de esos jóvenes en los días previas a su desaparición. Asistimos a sus dramas existenciales adolescentes y sus historias amorosas y a la vez nos damos cuenta que son los responsables directos del misterioso suceso. Sobre todo, porque pronto queda claro que tres de ellos son los que sobrevivieron, mientras que de la cuarta, Ida (Karoline Hamm), nunca más se supo. 

Los cuatro jóvenes culpables de la desaparición

En el presente conocemos a Astrid (Danina Curcic), una periodista con problemas domésticos que resulta ser la hermana de Ida. La mujer recibe la llamada de uno de los chicos que no desapareció alertándola sobre un posible peligro y eso vuelve a reabrir viejas heridas y decide que la mejor manera de cerrarlas es investigar que pasó realmente. 

La narración se despliega en esos dos escenarios cruzados mostrando en el pasado cuáles fueron las causas de la desaparición mientras en el presente, Astrid se sumerge más y más en su investigación sacando a la luz trapos sucios de familia que también tienen que ver con todo lo que está pasando. 

Astrid es la mujer que investigará qué pasó realmente

El aire de misterio sin resolver, el posible viaje interdimensional, el protagonismo de un grupo de jóvenes unido a unos escenarios como bosques, desiertos o parajes abandonados llenos de niebla y a una narración en varias líneas temporales remiten sin duda a la citada Dark. Pero a pesar de ello Equinox tiene los suficientes elementos propios interesantes para dotarla de personalidad propia. 

El personaje de Astrid, una mujer adulta con severos problemas sicológicos derivados de una niñez traumatizada, es lo mejor de la serie. Es muy interesante como poco a poco vamos conociendo más y más cosas de su pasado, cuando empezó a tener pesadillas despierta en las que veía un extraño paisaje naranja en el que ella misma y su madre pensaban que podría estar su hermana desaparecida. 

La pequeña Astrid en una de sus pesadillas

 Pero su padre tenía una visión más realista del tema y se separa de su mujer quedándose con la custodia de la pequeña mientras la interna en un sanatorio mental para que a base de pastillas acaben con esas visiones. 

El contraste entre estas dos formas de ver el mundo es uno de los grandes aciertos de la narración. Está claro que Astrid es especial y puede tener la clave para encontrar a su hermana, pero a la vez, es imposible no entender a su padre y pensar también que lo que la niña ve solo es producto de una mente trastornada por el trauma de perder a su hermana y por las locuras de su madre. Lo bueno es que, al ser una serie tan corta, enseguida sabremos la solución a este dilema. 

Ida y Astrid, dos hermanas muy unidas

Otro de los temas que trata la serie es el paso a la vida adulta y el despertar sexual. Las vidas de Ida y sus amigos en el instituto están muy bien retratadas, de manera natural, sin más artificios que los necesarios dentro de una historia sobrenatural. La angustia existencial de los adolescentes y su despertar sexual son parte intrínseca de la trama. En la búsqueda de un camino que dé sentido a sus vidas los jóvenes acaban en una vorágine de acontecimientos que acaban llevando a la desaparición de toda su clase incluida Ida. 

También son muy interesantes el uso del folclore pagano y el modo que retrata los cultos animistas y naturistas que hay sobre todo en el norte de Europa. El uso de estos grupos de los elementos sobrenaturales (o pretendidamente sobrenaturales) para controlar a sus miembros es algo bien documentado y aquí sirve de motor de la trama de forma muy acertada uniéndose de manera fluida a las leyendas paganas de esas latitudes. 

La serie acaba siendo una mezcla de géneros en los que unos elementos de thriller (casi de true crimen) se dan la mano con otros sobrenaturales y fantásticos con unos pequeños toques de terror rural que recuerdan por ejemplo a la serie de HBO El Tercer Día. El problema es que, si bien durante los primeros cinco capítulos ese equilibrio entre temas está bien logrado, en el último episodio hay un fuerte viraje hacia el lado sobrenatural que descoloca muchísimo. Hasta entonces la serie estaba anclada firmemente en la realidad, pero su desenlace tiene un aire onírico que hace que la resolución sea demasiado poética, dejando que sea el propio espectador el que una todas las piezas que quedan pendientes… si puede. 

Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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