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Crítica de ‘Ohana: El tesoro de Hawái, unos Goonies descafeinados

En su afán por traernos un nuevo estreno cada semana, Netflix ha presentado Ohana: el tesoro de Hawái, película de aventuras para toda la familia que, sin ser un desastre, constituye otro quiero y no puedo de la compañía. Vamos al lío.

Esto me suena mucho

Una familia afincada en Brooklyn regresa a O’ahu para cuidar de su abuelo, quien ha sufrido un infarto. Mientras la madre intenta restablecer el vinculo con su padre, sus dos hijos se embarcan en la búsqueda de un tesoro que puede hacer que su abuelo no pierda la casa en la que vive. Para eso cuentan con un diario que han encontrado entre los trastos de su abuelo que narra como unos piratas escondieron su botín en la isla. Eso les llevará a unas cuevas en las que tendrán que superar trampas diabólicas mientras se ponen a prueba a si mismos.

Si, estamos ante una versión de Los Goonies pero en hawaiano: familia en apuros económicos, niños a la caza del tesoro, piratas, etc. La falta de originalidad de ‘Ohana: El tesoro de Hawái es más que evidente. Al igual que en Los Goonies, la cinta empieza con una persecución. También tenemos esa familia a punto de perder la casa, unos niños que buscan aventuras acompañadas de otros adolesecentes reacios a seguirles en principio, piratas, cuevas,… Si hasta tienen una moneda que les indica el camino. Joder, incluso aparece el mismisimo Data haciendo un cameo como para darles el beneplácito.

Por sin fuera poco, intentan ser modernos haciendo referencias a otras películas y copiando lo que hace Michael Peña en Ant-Man a la hora de contar la historia de los piratas, pero sin gracia.

La falta de originalidad no tendría porque ser un problema pero es que se pierden en varios puntos más. El primero es que la directora Jude Weng (que se ocupó de algunos episodios de The Good Place) no es Richard Donner y la guionista Christina Strain (en cuyo curriculum figuran episodios de Runaways o The Magicians) no es Chris Columbus. Por lo que se refiere a la dirección, es más plana que los abdominales de Cristiano Ronaldo. Le falta gancho y tensión y retrata la aventura como si fuese un paseo por la playa.

En cuanto al guión, si se hubiese centrado tan sólo en la aventura quizás habría sido mucho mejor pero insiste en intercalar la busqueda del tesoro con la búsqueda del sentimiento familiar entre la madre y el abuelo, el Finding ‘Ohana del título original. “Ohana”, que como aprendimos en Hawai 5-0 significa familia, es también un sentimiento, una relación que une a la gente tanto si son parientes de sangre como si son sólo amigos y la guionista insiste en eso cada dos por tres, desembocando en un final un tanto absurdo y ñoño.

Cuando sabes de qué quieres hablar pero no sabes cómo hacerlo de forma que no resulte evidente, pasa lo que pasa, que no sabemos si estamos ante una película de aventuras, como nos la vende Netflix, o a un drama familiar donde los personajes intentan encontrar su raices y restablecer los vínculos con su familia y su cultura con toques de aventurillas, desembocando en una duración exagerada si no eres una película Marvel: 2 horas a las que le sobran por lo menos 20 minutos.

Aun así…

Aun así se deja ver. Ohana: el tesoro de Hawai no es un desastre si tenemos en cuenta el público al que va dirigido. No es tan infantil como Superniños, ni es en absoluto tan horrorosa como A descubierto, por mencionar las películas de Netflix de las que hemos hablado últimamente. Siendo generosos, podemos decir que se deja ver y que entretiene si dejamos las exigencias a un lado pero supone otra oportunidad perdida por parte de la plataforma. Por momentos, con esa realización sin garra y con algunos detalles como esa iluminación de baratillo que le resta empaque a la producción, parece que estamos ante otra producción alemana de esas que en Televisión Española nos encasqueta los sábados por la tarde. Una pena. Otra vez. Un saludo y sed felices.

Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

4 COMENTARIOS

  1. Me pareció que metieron en la licuadora una gran parte de goonies, otra de Moana y otra de Lilo y Stitch (ohana significa familia y la familia no te abandona). Chafona como ella sola

    • Hola María. Pues si. Es un batiburrillo de distintas películas que se hace largo. Tendrían que haberse centrado en una sola cosa y les habría quedado mejor. Gracias por leernos y por dejar un comentario.

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