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De Olivia de Havilland a Scarlett Johansson: cuando una actriz intenta cambiar el sistema.

Los cimientos de Hollywood se están sacudiendo. La pandemia del COVID-19 no solo ha supuesto un reto para la taquilla mundial, con un titánico esfuerzo por parte de las productoras para conseguir los máximos beneficios. El tan cacareado estreno simultáneo que ha patentado Warner Bros y ha continuado Disney parece haber llegado para quedarse…si están dispuestos a pagar, como bien ha demostrado Scarlett Johansson.

La actriz, una de las más importantes del mundo, que ha recibido alabanzas por su papel en la (amada y odiada) Viuda Negra, ha decidido demandar a Disney (ojo, no a Marvel) por incumplimiento de contrato.

Parece ser que a la actriz se le había prometido un estreno exclusivo en cines y que se negociarían sus honorarios en caso de optar otra vía. Cosa que ha sucedido. Por otro lado, Disney considera que el estreno en plataformas ha mejorado sus posibilidades de conseguir ingresos adicionales.

Pero claro, la película se pegó un batacazo en taquilla tras el segundo fin de semana de estreno, por lo que el equipo de agentes de la actriz considera que podría dejar de ganar 50 millones de dólares.

Mirada de ¿En serio no me van a pagar lo que acordamos?

¿Cómo se explica esto? Los actores suelen cobrar extras por beneficios en taquilla. Solo así se explica el aumento de sueldo que cobra cualquier actor que ruede una película con estreno exclusivo para plataformas.

Eso sí, aunque haya sido sonado, esta no es la primera vez que ocurre, ya que John Krasinski y Emily Blunt ya pidieron una compensación por Un lugar tranquilo 2 debido a la ventana de exclusividad en cines de 90 días. Todavía no ha trascendido un acuerdo.

En este sentido, Warner Bros fue más previsora al desembolsar millones de dólares para compensar a los actores protagonistas de las películas que se iban a estrenar simultáneamente en cine y plataformas. Will Smith o Gal Gador han sido algunos de los beneficiados.

Por lo tanto, este litigio promete ser el primero de muchos. Emma Stone está valorando hacer lo mismo con Cruella y no se descarta que Dwayne Johnson y Emily Blunt reclamen por Jungle Cruise.

El sistema se enfrenta a una encrucijada delicada. Si se asume el estreno simultáneo, tendrán que aumentar el sueldo a sus actores. Si no, se exponen a continuos juicios o a volver a las salas de cine de forma exclusiva. De una u otra forma, se acerca un cambio.

¿La siguiente demanda?

Y, sin embargo, no es la primera vez que una actriz sacude Hollywood y (está por ver) cambia la historia de la industria para siempre.

Principios de los años 40. Hollywood se había convertido en un sistema infalible controlado por los estudios. Warner Bros, MGM, RKO, Paramount, Fox… todos conglomerados dirigidos por magnates sin escrúpulos que manejaban a sus empleados (del primero al último) como si fueran titiriteros con sus marionetas.

Los actores tenían un contrato de siete años, el máximo permitido por la ley laboral de entonces. Estaban obligados a que el público identificara su personalidad fuera de las cámaras con la de sus personajes frente a ellas. Les obligaban a vestir, hablar y comportarse de una determinada manera. No tenían voz ni voto a la hora de elegir sus papeles. Y si decidían rechazar alguno, las productoras tenían el derecho de suspensión. Es decir, de retirarlos de la vida pública sin opción a ser contratados por otras majors.

Así se explicaba que James Cagney solo interpretara (magistralmente) a gángsters o que Bette Davis fuera la imagen de la mujer fatal que atormenta a los hombres. Davis, por cierto, intentó demandar a su productora y perdió.

La “eterna” novia de Errol Flynn

Y aquí entra Olivia de Havilland.

Resulta muy curioso que, cuando falleció en 2020, todos los telediarios, que suelen alardear de feminismo, se refirieran a ella aludiendo a tres hitos: su papel en Lo que el viento se llevó, sus películas de aventuras con Errol Flynn y su mítica rivalidad con su hermana Joan Fontaine.

Y, sin embargo, su mayor logro fue la ley Havilland. Una sola actriz se enfrentó a Hollywood…y ganó. En los años 40. Cuando la palabra feminismo estaba solo en el pensamiento de unos pocos.

De Havilland pertenecía a Warner Bros desde 1935, cuando apareció como coprotagonista junto a Errol Flynn y la magnífica El capitán Blood. Durante los años siguientes, aprovechando su tirón en taquilla, la actriz actuó siempre interpretando el mismo papel de interés amoroso del protagonista (generalmente, Flynn).

En 1939, pidió permiso a Jack Warner para su papel en Lo que el viento se llevó, un personaje alejado de lo que había interpretado previamente y que le llevó a una nominación al Oscar. No obstante, solo fue un inciso. De Havilland siguió participando en películas como novia del héroe.

El papel que cambió la percepción de su carrera

En 1942, De Havilland estaba indignada porque su hermana Joan Fontaine, con quien siempre había tenido mala relación (fomentada por su madre), ganó el Oscar por su papel en Sospecha, de Alfred Hitchcock. Convencida de la necesidad de cambiar de productora para poder escoger otros papeles, la actriz esperó pacientemente sabiendo que en 1942 finalizaba su contrato tras siete años en Warner Bros.

Cuál fue su sorpresa cuando la productora, poco antes del final de contrato, decidió suspender a la actriz durante seis meses para poder retenerla.

Fue entonces cuando De Havilland demandó a Warner Bros a través de la modalidad de contrato, que confería a los trabajadores un estatus de semi-esclavitud.

Durante tres años, la actriz no trabajó en ninguna película ni percibió sueldo alguno mientras Warner Bros no dejaba de perder y apelar, perder y apelar. Finalmente, De Havilland ganó y su victoria dio pie a la ley “De Havilland”.

Un éxito merecido en forma de dos Óscar en tres años.

De Havilland volvió a trabajar en 1946 con, entre otras, La vida íntima de Julia Norris y ganó el Oscar. A partir de entonces, los actores se desvincularon de largos contratos con estudios y comenzó a crecer la figura del agente, aquel que sabía vender adecuadamente a su cliente para obtener los mejores papeles.

Se había dado el primer golpe al sistema de estudios.

La demanda de Scarlett Johansson nos trae ecos de otra actriz que se rebeló contra el sistema con consecuencias. Actualmente, ya sabemos que The eternals, una de las próximas películas de Marvel, no se estrenará en Disney plus. Solo en cines. Un paso atrás del gigante más grande de Hollywood que hará replantearse cuál será el futuro de la industria. ¿Estrenos simultáneos o vuelta a las salas?

Un saludo y sed felices!

Fernando Vílchez
Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

2 COMENTARIOS

  1. Muchas gracias Fernando por el estupendo e instructivo artículo. Entiendo la postura de los actores de cine, y que históricamente hayan luchado por sus derechos como cualquier otro sector, pero a ver si al final va a a pasar como con los jugadores de fútbol… es digno que actividades a mi entender sobrevaloradas tengan tanto poder? Las plataformas han venido para quedarse, y el futuro del cine está ahí, les perjudique a alguien el bolsillo o no, cuando ya están ganando ingentes cantidades de dinero. Hay muchos actores desconocidos que trabajarían por una décima parte de lo que ganan según que actores, que estás harto de verlos, son contratados en todas las películas taquilleras, siempre ves a los mismos.

    Un saludo y que sigamos contentos con las cosas que nos hacen felices!!

    • Al respecto de lo que dices, es curioso (y una pena) como Disney ha conseguido retomar el “sistema de estudios” a la manera del cine clásico, obligando a los actores a comprometerse durante años a interpretar el mismo papel.
      Realmente, las plataformas están aquí para quedarse, pero los que lo han entendido mejor han sido aquellas que estrenan películas únicamente en streaming. Actores que trabajan para Netflix perciben mejores sueldos que estrellas que trabajan para productoras que estrenan en cine, precisamente porque saben que los trabajadores van a perder dinero por no haber porcentajes en taquilla.
      En fin, el debate que planteas respecto al poder económico y de influencia que tienen las estrellas de cine daría para muchos artículos y, sin duda, es un tema interesante.
      Muchas gracias! Un saludo

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