El cómic de la semana: Ojos grises, de Fernando Llor, Roger Vidal y Àlex Batlle: un cómic tierno, nostálgico y reivindicativo

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Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a El cómic de la semana. Hoy nos fijamos en Ojos grises, de Fernando Llor, Roger Vidal y Àlex Batlle.

Hay historias que cuentan más de lo que parece a simple vista, y Ojos Grises es una de esas. Puede parecer una trama un grupo de preadolescentes que ven a un policía cometer un acto atroz y tratan de incriminarle. Pero es mucho más: es las primeras cuestiones morales que se plantean los jóvenes cuando comprenden el riesgo de hacer lo correcto; el primer amor y los primeros deseos sexuales; es la nostalgia de los años noventa, con el walkman, las camisetas anchas, las gafas de pasta enormes heredadas de la década anterior, el grunge llevándose el público del heavy… Pero también podemos encontrar la representación de un barrio obrero, del cambio acelerado, de la mezcla de lo nuevo con lo viejo. Todo esto, mezclado con cada elemento en su justa medida, crea el acertado Ojos Grises de Fernando Llor, Roger Vidal y Àlex Batlle.

Acostumbrados a las grandes historias de superhéroes cósmicos y batallas que cambian naciones enteras hay una fórmula que no se usa mucho y que sin embargo siempre engancha: un grupo de amigos que se ven arrastrados por las circunstancias. Normalmente preadolescentes que descubren el mundo pero que aún tienen mucho de niños. Funcionó con Stranger Things, porque funcionó con Super8 y los Goonies; y también con Los Cinco o Los Hollister si nos vamos al campo de la literatura. Ojos Grises tira de esa nostalgia que nos recuerda esa sensación de descubrir el mundo y que todo lo que leíamos, escuchábamos o veíamos entonces es mejor que lo de ahora. Así conocemos a Lucho, el protagonista que, por casualidad, ve a un policía cometiendo un crimen brutal. ¿Puede dejarlo pasar? ¿Qué riesgos implica tratar de hacer que pague por su crimen?

Otro detalle interesante de la novela es el contexto, en torno a ese Barcelona 92 que puso a la ciudad en el mapa. La modernidad venía pero seguía habiendo barrios obreros como Pobleneu (Pueblo Nuevo), donde alguien podía hacer vida normal pero también había viejos demonios según en qué calle te metieses: drogas, inseguridad, brutalidad policial contra los más reivindicativos… Y es que el trabajo de investigación de los autores ha sido encomiable, algo que resumen con recortes de prensa y testimonios en las últimas páginas. Por lo tanto esta historia no es tan sólo unos chavales que se exponen a un conflicto, es también un contexto determinado muy trabajado. Para los que hemos conocido ese barrio en este siglo nos resulta curioso e impresionante a la vez ver cómo eran las cosas por ahí en los noventa, así que es otro elemento más a tener en cuenta.

Las quedadas de barrio

El guion, y supongo que gran parte del peso de investigar cómo era la sociedad entonces ha correspondido a Fernando Llor, aterrizando en el costumbrismo y en dar belleza a las pequeñas historias y el día a día.  Pero esto funciona también por el dibujo de Roger Vidal, que hace que viajemos a ese Pobleneu noventero a la perfección, recreando las calles y el barrio con detalle y cariño, a lo que Àlex Batlle aporta unos colores que nos sumergen muy bien en la urbe del momento. Y, gracias a este conjunto, podemos acudir a la manida frase de “haz de tu mayor defecto tu mayor virtud”. Es decir, es posible que trasladarnos a esa atmósfera nostálgica nos despiste de la trama principal e, incluso, que esperemos que afecte más a la trama, pero no. No obstante, su lado positivo es también eso: el desarrollo de una historia en un contexto muy bien elaborado, así que tú eliges si prefieres quedarte con la posible ausencia de uno o lo generoso de otro. A mí, desde luego, me ha hecho sonreír y pensar “ays… Pobleneu en los noventa, ¡qué tiempos!”. Y eso que yo ni vivía ahí…

Evolution Cómic ha hecho bien en apostar por ellos y, tengo entendido, que han dado el salto a publicar en Francia, país donde este estilo de cómic funciona genial. Tapa dura, 64 páginas a todo color, 14€ y un trabajo entrañable hecho con mucho mimo, por lo que lo considero un cómic muy recomendable.

el autor

Periodista, con lo bueno y con lo malo. Amante de la historia, la actualidad, la tecnología, los videojuegos, los viajes y la música.

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