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El cómic de la semana: The Night Eaters 3

Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”Hoy destacamos The Night Eaters 3.

A veces el cierre de una trilogía se parece mucho a recoger una casa después de una mudanza larga: no basta con que todo esté dentro, importa cómo se ordena lo que queda. The Night Eaters. Volumen 3: Venga a nosotros su reino, publicado en España por Norma Editorial, es precisamente eso: el intento —ambicioso, imperfecto y muy personal— de Marjorie Liu y Sana Takeda por colocar todas las piezas de un relato que nunca quiso ser sencillo y que fue ganando en ambición e intensidad en cada volumen.

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Reseña de The Night Eaters 2

El resumen de la editorial es el siguiente: ¿Qué pasa cuando accidentalmente das inicio al apocalipsis al tratar de defender a tu familia de un malvado brujo? Los mellizos Milly y Billy están a punto de descubrirlo. El agujero en el tejido del universo abierto sin querer por los mellizos Ting ha diezmado Los Ángeles. Pero eso no es todo… en todo el mundo, las cosas están… cambiando. Las realidades de la Tierra y el mundo mágico, largo tiempo separadas, están colisionando con resultados nefastos. Milly y Billy se desesperan tratando de solucionar las cosas, pero Keon e Ipo son conscientes de la verdad: hay cosas que no se pueden deshacer. Ha empezado la guerra definitiva por el destino de este mundo. En Venga a nosotros su reino, el equipo creativo superventas según el New York Times formado por Marjorie Liu y Sana Takeda regresa de nuevo para poner fin a su épica fábula de magia y monstruos, demonios y semidioses, y el caprichoso e indiscutible poder de la suerte.

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Un final que no va “a lo fácil”

El volumen plantea preguntas interesantes sobre la herencia, la identidad y la imposibilidad de “deshacer” ciertos errores, algo que atraviesa toda la serie y que aquí se verbaliza sin demasiados rodeos

Pero desde el principio queda claro que Liu no quiere un clímax convencional: aquí no hay una sucesión de peleas encadenadas ni un festival de fuegos artificiales para despistar al lector. Acorde con la naturaleza de la historia es más bien un final reflexivo, incluso incómodo en momentos, que se detiene tanto en las consecuencias emocionales como en el desastre cósmico que ya se desató en los tomos anteriores.

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Ambición, exceso y algunas costuras visibles

Marjorie Liu escribe desde un lugar muy reconocible para quien venga de Monstress: mezcla mitología, drama familiar y horror con una voz propia muy marcada. En este tercer tomo, sin embargo, esa voz suena a veces demasiado cargada. Hay pasajes enteros en los que los diálogos y cuadros de texto explican más de lo que muestran, como si la autora no acabara de confiar en el lector para unir los puntos. A ratos, el guion parece confiar más en el discurso que en la acción, lo que genera una lectura irregular: hay páginas muy densas seguidas de momentos casi contemplativos que ralentizan el ritmo general.

La odisea de Billy y Milly ha ido creciendo en escala con cada nuevo volumen. Empezó como una pequeña historia de descubrimiento de la propia identidad para pasar a ser un enfrentamiento mágico y fantástico entre los gemelos y un mago poderosísimo y se ha cerrado con un choque entre lo fantástico y sobrenatural contra lo natural y terrenal. Por eso la creación del mundo de The Nihty Eaters no había sido hasta ahora uno de los puntos fuertes de la historia.

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En los volúmenes anteriores había atisbos del mundo sobrenatural y de su relación con el terrenal, pero muy oscuros y tangenciales ya que la escritora estaba más interesada en el drama familiar, en la vida de los protagonistas y sobre todo, en mantener el misterio. Así que a la hora de cerrar la trama llega la hora de explicarlo todo y claro, se acaba sintiendo confuso porque la sobredosis de información es abrumadora. Y es una pena ya que el trasfondo mitológico es muy pero que muy interesante y merecía haberse cuidado un poquito más.

No estamos ante un mal guion, ni mucho menos. Es muy ambicioso, con múltiples planos narrativos (lo íntimo, lo fantástico, lo apocalíptico) que buscan cerrarse a la vez. Pero cuesta no pensar que el mismo resultado podría haberse logrado mejor habiéndose introducido antes algunos elementos, lo que serviría para no hacer tan denso este libro. Hay demasiadas conversaciones explicativas que, aun siendo apasionantes, ralentizan el ritmo de lectura de haciendo que la trama avance a saltos.

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Eso sí, hay que reconocerle a Liu algo fundamental: sabe acabar. El mensaje final no traiciona lo construido antes y evita el típico cierre grandilocuente que lo iguala todo por abajo. Aquí se apuesta por una conclusión coherente con el tono de la obra, aunque no sea la más “satisfactoria” en un sentido clásico.

El dibujo: Sana Takeda sigue siendo el gran pilar

Si el guion puede provocar debates, el apartado gráfico es mucho más unánime. Sana Takeda firma, una vez más, un trabajo de enorme potencia visual. Su estilo orgánico, barroco, cargado de detalles y contrastes sigue siendo el gran reclamo de la serie y probablemente lo que sostiene este último volumen cuando la narración flaquea.

Takeda tiene una habilidad extraordinaria para convertir conceptos abstractos en imágenes casi táctiles. Las criaturas, los paisajes y las deformaciones del mundo no parecen simples fuegos artificiales visuales: transmiten peso, amenaza y, en ocasiones, una belleza inquietante. Es como mirar un jardín precioso sabiendo que todas las plantas son venenosas y sin poder apartar nunca la vista de unas viñetas increíblemente bellas y llenas de detalle.

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Además, el color, clave en su narrativa, refuerza los estados emocionales de los personajes y el clima opresivo de la historia. Incluso en las escenas más dialogadas, el dibujo mantiene viva la tensión, algo que no todos los tebeos tan cargados de conversaciones consiguen.

Una edición a la altura

La edición de Norma cumple con creces: buen papel, reproducción de color sólida y un formato acorde al peso de la obra. Se presenta claramente como la conclusión de una trilogía de autor, no como un cómic de consumo rápido. Estamos ante un libro de 320 páginas encuadernado en tapa dura con sobrecubiertas y que trae como extras un pequeño portafolio de ilustraciones y un epilogo firmado por la propia autora. El precio de venta es de 36 euros

En resumen, The Night Eaters. Volumen 3 no es un final redondo en el sentido más cómodo del término, pero sí uno fiel a sí mismo. Se puede reprochar al guion cierta pesadez y una confianza excesiva en la explicación, pero a pesar de todo sigue siendo divertido e interesante y además ofrece un vistazo a un mundo fantástico que ahora si que logra lucir en todo su esplendor. Sin olvidar que los protagonistas son tan divertidos y carismáticos como siempre. Y encima tiene un apartado gráfico que quita el sentido. Razones más que de sobra para hacer un hueco en nuestras estanterías a una trilogía que logra desatar la imaginación del lector y hacerse un hueco en su corazón.

Juanjo Avilés
Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.
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