El frágil orden del universo ha sido uno de los debuts más prometedores de los últimos años. Editado en 2024 por Cazador de Ratas, se agotó en tan solo dos días.
El autor, Eduardo Quijano, consigue un volumen magistral en el que se aúnan relatos cortos donde veremos desfilar desde adolescentes con problemas y alienígenas cabrones hasta perdedores sin escrúpulos, herederos del propio Charles Bukowski. Todos ellos protagonizan historias cargadas de humor y mala leche. Dispara contra todo y provoca una sonrisa que nos acompañará durante la lectura y durante los días posteriores.
Portada: El frágil orden del universo
Eduardo escribe de una manera directa, sin concesiones, atrapando al lector desde el primer momento. Es un gran narrador que prioriza la historia y hace de ella el eje central de la lectura. Conseguir esto con la habilidad con la que él lo hace resulta muy complicado. Y, sin embargo, lo logra con una naturalidad admirable. Esto dota al libro de un ritmo frenético, donde cada línea cuenta porque aporta y suma, manteniéndonos atrapados sin apenas levantar la vista de las páginas.
La originalidad de estas historias termina por consagrar un libro de humor absurdo que supone una bocanada de aire fresco para la industria, ya que ofrece un punto de vista totalmente novedoso. Es, sin duda, el mejor libro de humor desde Quim Monzó.
EL AUTOR
Tras su sorprendente debut, publicó en 2025 su segundo libro, Un sitio donde estar a salvo, con la editorial Coleman, que también se agotó en apenas un mes.
Portada: Un sitio donde estar a salvo
En Un sitio donde estar a salvo, Quijano profundiza en una narración directa, depurándola aún más y construyendo historias más próximas al surrealismo de Henri Michaux y Roland Topor. De ambos rescata el absurdo y la incomprensión. Esconde una gran crítica social en todos sus relatos y nos muestra situaciones tan disparatadas que difícilmente podremos volver a mirar el mundo del mismo modo. Pero el gran acierto del autor es que nos las presenta desde la risa, desde la incomodidad y desde ese instante en el que, pese a estar viviendo el peor de los desastres, el humor se filtra por todos los poros.
Eduardo Quijano ha sido elogiado por otros escritores como Ángel Zapata, autor surrealista español, o Cristina Cerrada, quien ha destacado «su capacidad para crear un narrador que narra sin narrar, un director de orquesta capaz de hacer surgir armonía del caos». Y es precisamente ahí donde el autor encuentra su estilo.
Ilustraciones de Roland Topor
EL ESTILO
El frágil orden del universo y la posterior Un sitio donde estar a salvo comparten dos pilares inamovibles: el humor y la narración directa.
El autor sabe que las historias deben ser breves, que han de golpear rápido y la lectura dejar ese regusto extraño de algo que no esperábamos. En el caso del boxeador, la sangre; en el caso del lector, la conciencia.
A nivel argumental, El frágil orden del universo reúne historias delirantes que sorprenden por la acumulación de disparates por los que pasan sus protagonistas, así como relatos protagonizados por perdedores y marginados que tratan de sobrevivir a situaciones desesperadas. En todas ellas hay un elemento común: el caos, ya sea por reiteración o por magnitud. El éxito de estos relatos reside en comenzar sin rodeos y narrarlo todo sin florituras. En las primeras líneas ya estamos dentro de la historia y, unas pocas líneas después, ya no podemos escapar.
Ese es el segundo motor, casi oculto, del libro: su escritura. Las aventuras y desventuras de los protagonistas irrumpen de golpe y se nos cuentan de manera cruda, con un léxico cuidadosamente escogido y unas frases trabajadas hasta la extenuación, en las que se ha eliminado todo lo superfluo. Queda así la información esencial, la historia como eje central. Una forma de narrar elaborada que apenas percibimos y que está aplicada con enorme inteligencia.
EN RESUMEN
El libro se construye con un objetivo claro: hacernos reír. Y, a través de la risa, cuestionarlo todo. Lo consigue y, al mismo tiempo, se erige como una obra realmente novedosa. No existen historias parecidas en la literatura española, ni una forma de narrar tan ágil; por eso su lectura resulta rápida, casi adictiva, y nos hace esperar con impaciencia el siguiente relato.
Los cuentos consiguen además algo muy difícil: mantener intacto el interés del lector. En historias tan llenas de sorpresas, giros y tramas alocadas, parece una tarea complicada, pero el autor lo logra.
El frágil orden del universo es una lectura necesaria para reírnos del mundo que nos rodea y para que la conciencia nos escueza un poco. Un gran libro.