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Crítica de En un barrio de Nueva York (In The Heights), maravillosa película, mejor musical

HBO ha estrenado En un barrio de Nueva York (In The Heights), la adaptación del aclamado musical de Broadway que llegó a los cines en 2021. Con música y canciones de Lin Manuel Miranda, la película es uno de los mejores musicales de los últimos tiempos, a la altura del West Side Story de Spielberg, aparte de una película conmovedora y cautivadora que nadie debería perderse.

Este es mi barrio

La película cuenta la historia de un grupo de personajes que habitan el barrio de Washington Heights, en Nueva York, todos ellos inmigrantes o hijos de inmigrantes (dominicanos, cubanos y puertorriqueños) que buscan una vida mejor mientras el barrio sufre las consecuencias de la gentrificación.

Usnavi (Anthony Ramos) es el dueño de una pequeña tienda que sueña con volver a la República Dominica tras la muerte de sus padres. Nina Rosario (Leslie Grace) regresa al barrio tras sufrir la decepción de la universidad, en Stanford, a donde su padre (Jimmy Smiths) la envió a estudiar aunque para ello tuviera que empeñar su negocio. Vanessa (Melissa Barrera) sueña con dejar su vida de esteticién alcanzando su meta de ser diseñadora. Todos ellos viven y sufren el sueño americano mientras cantan, bailan y sus vidas se entrecruzan en el barrio.

Lin Manuel Miranda se caracteriza por tomar partido en lo que se refiere a temas políticos y sociales pero lo hace de una forma amable, desde un punto de vista humano, sin moralina y reflexionando sobre el tema. Sus personajes son inmigrantes que intentan integrarse y que buscan en su comunidad sus raíces y el apoyo que normalmente se le niega por parte de quienes no lo son.

También tiene un fuerte componente político y social, una llamada de atención sobre los que menos tienen, sobre los que deben abandonar su país porque no les queda otra. Como viene a decir la abuela Claudia (Olga Merediz) en el número más emotivo de la cinta: no hay Casiopea en Washington Heights pero no hay comida en La Vibora (Cuba).

Sin embargo y en contra de lo que pudiera parecer, no hay rencor en En un barrio de Nueva York, más bien al contrario. Hay gratitud hacia la tierra que les acoge pero siempre sin olvidar quienes son, de dónde vienen y lo que les ha costado llegar, con paciencia y fe, como recita una de las protagonistas. La película tiene un fuerte componente de optimismo y alegría que inevitablemente llega al espectador y lo deja con una sonrisa en la boca.

El perfecto musical

Si como película En un barrio de Nueva York es una de las mejores que nos han llegado este mes, como musical es brillante, inmenso. Lin Manuel Miranda, revolucionario del musical moderno (a ver si algún día escribimos sobre Hamilton, que es una auténtica genialidad) y la guionista Quiara Alegria Hudes, también coautora de la obra original, llenan la película de ritmos latinos, baladas, rap, hip hop y todo lo que se le antoje. El primer número musical dura 8 minutos y es una sensacional presentación del barrio, de sus habitantes y de sus sueñitos.

De ahí al resto de números, que no huyen de sus referencias clásicas (por fin gente bailando y llenando la pantalla y no sólo planos medios y montajes acelerados) en números como 96.000, con el reparto bailando en la piscina, e incluso en el magnífico y logrado número de Nina y Benny (Corey Hawkins) casi al final de la película, bailando en la pared y retrotrayéndonos a Fred Astaire bailando en el techo de la habitación en Bodas reales.

En un barrio de Nueva York esta llena de optimismo y vitalidad, no sólo en sus personajes y sus historias sino también en sus canciones. Es complicado que una cosa y otra encajen de una forma tan perfecta pero el director Jon M. Chu consigue que todas las piezas encajen. Y lo hace huyendo de la simple adaptación teatral y jugando con elementos que en un teatro no tienen cabida, como la referida escena de la piscina, el baile en la pared o la representación de los sueños de Vanessa.

En resumen, que todo lo que puedo escribir se queda corto. En un barrio de Nueva York es una película maravillosa que nadie debería perderse aunque no le gusten los musicales, una cinta que mereció mucha mejor suerte en su paso por los cines. Vale que era año de pandemia y la cosa no estaba para muchas alegrías pero aun así hubiese estado bien verla en pantalla grande (que a mi ciudad ni llegó).

Y un enorme punto a favor para HBO y sus subtítulos. A ver si aprenden los de Netflix, donde lo que uno lee no tiene nada que ver con lo que dicen los personajes. Un saludo, sed felices.

Pedro Pérez S.
Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.
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