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Análisis de Fargo. Temporada 5. Episodio 4

Nos acercamos a la mitad de la quinta temporada de Fargo y analizamos la cuarta entrega, cuyo título es Insolubilia, concepto de raíces medievales que alude a paradojas éticas sin solución. Creada por Noah Hawley, la serie es emitida por FX y para España por Movistar+.

Hola otra vez, fargueros. Continuamos analizando esta quinta temporada de Fargo, con un cuarto episodio que comienza con mucha acción y homenajes cinematográficos, para luego ponerse más calmo y transicional, pero a la vez de clima intenso y ribetes siniestros en la medida en que las historias personales de Roy y Munch pintan cada vez más escabrosas y van hacia un encuentro que anuncia consecuencias fatales. Pasemos ya al análisis de esta entrega, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí los análisis previos.

Visitas en Casa

Comenzamos en plan home invasion, como habíamos quedado en la entrega anterior. Jack Skellington y los suyos avanzan hacia la casa de Dot de manera inquietante, aunque ya veremos que ello no irá en consonancia con su papel una vez dentro: después de todo, son solo Gator y su banda. Lo cierto es que todo el primer cuarto del episodio constituye un triple homenaje cinematográfico a Pesadilla antes de Navidad, Solo en Casa y El Resplandor

Los invasores ingresan al domicilio mientras alguien canta I got You Babe haciendo tanto las partes de Sonny como las de Cher. Pero ya sabemos que a Dot no le faltan recursos y tiene la casa llena de trampas mientras, desde el interior de un armario, espera el momento oportuno para actuar. Arroja spray al rostro de uno, deja caer un martillo sobre otro, pero no tiene tanta suerte al intentar ensartar el bate con púas a Skelleton que, quitándose la máscara, se le revela como Gator y la llama Nadine. Queda confirmado que son madre e hijo (tenía todavía mis dudas al respecto): él quiere llevarla con Roy, pero ella lo golpea y se encierra en el sótano. Cuando los atacantes consiguen finalmente entrar, no la encuentran porque se ha escondido en el tiro de lavandería.

Dos de ellos están a la búsqueda de Wayne y Scotty, pero el mismo que recibiera el spray en los ojos queda aprisionado bajo la escalera del ático al intentar bajarla y, un instante después, es golpeado por Dot con un objeto contundente: no es su día y no podemos dejar de relacionar con los ladrones de Solo en Casa

Dot hace salir a su esposo e hija del ático, donde estaban ocultos: él se sorprende de oír que los invasores la llaman Nadine. Ella se abre camino abriendo fuego con un arma y llegan a una de las habitaciones sin tiempo suficiente para que Wayne sea advertido de que la ventana está cableada. Al intentar abrirla, recibe una poderosa descarga que le deja inconsciente y por unos instantes no se sabe si está vivo o muerto, todo ello mientras las cortinas arden y hay principio de incendio…

Dot, con ayuda de Scotty, no tiene más remedio que arrastrar a Wayne al exterior. Desde el tejado, la niña se descuelga y parte en busca de ayuda: cuando la vemos desaparecer corriendo entre la nieve y la oscuridad, nos vuelven imágenes de El Resplandor. La casa continúa incendiándose y Dot no tiene más remedio que arrojar, cual peso muerto, a su inconsciente esposo sobre unos arbustos. Por fortuna, ya están llegando los bomberos y los atacantes tienen que largarse sin haber conseguido su objetivo…

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Más Visitas en Casa

Roy, en tanto, sigue en rol mesiánico y ahora hasta habla con Cristo aunque, obviamente, no le conteste. Mientras ello ocurre, alguien ha caído de visita en su casa y es Munch, embadurnado en plan ritual como le viéramos en la entrega anterior. Al llegar Roy, descubre huellas en el piso y marcas de sangre en las paredes incluyendo, en la habitación de las gemelas, una gran runa que, otra vez y como viene ocurriendo con respecto a Munch, remite a elementos escandinavos. No hay nadie allí, no obstante, salvo las niñas, quienes saludan despreocupadamente a su padre que no deja de mirar a todos lados escopeta en mano…

Cumbre en el Hospital

Tal como veníamos anticipando, Olmstead y Witt están uniendo fuerzas. Han accedido finalmente a la grabación de video de aquella noche en el minimercado de la gasolinera y, en efecto, comprueban que Dot estaba allí. Siguen sin entender con qué sentido persiste en negarlo cuando súbitamente se les interrumpe para ponerles al tanto del incendio…

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Por otra parte, las deudas siguen acuciando a Olmstead y, paralelamente, nos enteramos que Lorraine está, justamente, en plan de ayudar a personas endeudadas. Más que improbable empatía social, parece lavado de dinero o maniobra con seguros, pero también ella es interrumpida por la noticia del incendio, la cual recibe con inusitada frialdad para tratarse de la casa de su hijo…

Wayne se halla internado y en el hospital coincide la pareja de polícias con Lorraine y Danish que, como siempre, están en plan disuasorio y tratando de alejarles. Llega la noticia de que ha despertado y Dot corre a la habitación, pero él está algo tonto (más que de costumbre) y no parece coordinar demasiado: en algún momento la llama Nadine…

 

No maten a los Gorriones

Después de un episodio completo sin saber de ellos, volvemos a tener noticias de los agentes federales Joaquín y Meyer, quienes, tras su visita a Roy, intentan convencer a un juez de que hay que hacer algo con el sheriff y su permamente tendencia a pasar por encima de la ley. Sobran indicios además, según ellos, de que está comprando armas para una especie de milicia del oeste que está armando.

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Pero el juez, mas bien, es partidario, de hacer la vista gorda y, para fundamentarlo, les recuerda una anécdota sobre Mao, cuando en 1958 el líder chino implementó un exterminio masivo de los mismos para proteger las cosechas pero, al hacerlo, dejó sin enemigos naturales a las langostas, que arrasaron los cultivos y provocaron una hambruna mucho peor. Dicho de otro modo: si eliminas a los tipos como Roy, proliferará la delincuencia; quienes se saltean la ley del modo en que él lo hace contribuyen paradójicamente a preservarla…

El Precio de la Libertad

Habiendo ya regresado de su visita al domicilio de Roy y aún cubierto de vísceras y sangre animal, Munch recita para sí mismo en la bañera un discurso místico y estremecedor sobre la libertad. La misma, según él, consiste en tener aquello que uno quiere y el precio de conseguirlo puede ser la muerte de aquel que también lo pretenda: una especie de conflictividad innata en el ser humano que tiene mucho de Hobbes. Por lo pronto, pide panqueques a su madre, si es que la anciana realmente lo es…

El Jinete del Ocaso

Roy, enfurecido tras lo ocurrido en su casa incluida la muerte de uno de sus hombres, va en busca de Joshua, el joven al que dos episodios atrás hiciera torturar por maltratar a su esposa. Quiere saber si ha cumplido su promesa de no volver a golpearla, pero las marcas en las muñecas de ella delatan que sí.

Pero el motivo principal de la presencia de Roy allí es otro: han escrito con sangre en la habitación de sus hijas y eso no es poca cosa. Citando la Biblia, indirectamente lo acusa de ser el responsable, aunque no queda claro si realmente lo cree. Antes de que Joshua pueda disparar su arma, él le dispara con la suya y deja en claro que se le echarán encima los asesinatos de Munch. Como en un antiguo western, se aleja cabalgando hacia el anochecer…

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Balance del Episodio

Aunque no haya estado al nivel de las anteriores, ha sido gran entrega. Quizás le faltó algo de fuerza al final, pero la cantidad de imágenes y simbolismos que han desfilado no pueden menos que dejarnos con una profunda inquietud ante lo que venga.

Está claro que, en coherencia con su discurso místico, Roy no teme a ningún mortal, pero sí a Dios y, por extensión, al diablo, de cuya existencia está convencido ya que dice haber visto al propio Belcebú hablando al oído de alguien que acababa de matar a toda su familia: claramente el tipo de psicosis de fundamentalistas religiosos que acaban convencidos de lo que creen haber visto.

Pues bien: su expresión al entrar en su casa y ver las marcas en las paredes, lo muestra débil y casi indefenso (gran actuación de Jon Hamm), como si fuera consciente de que la escopeta que sostiene entre manos puede no ser el arma adecuada para el tipo de enemigo que está enfrentando y, habida cuenta de su relato anterior, es dable pensar que la situación le retrotrae a otras que ya ha visto, así como que probablemente, en esa runa rojo sangre, reconozca algo que no es mortal…

Y su inseguridad necesita chivos expiatorios: ni él ni la sociedad pueden aceptar que en su distrito mueran agentes policiales y nadie sea detenido o muerto en consecuencia. Joshua es una víctima fácil que tranquiliza su conciencia (y la nuestra) por no tener prácticamente nada de bueno. Lo ocurrido sirve a Roy de excusa para eliminarlo, pero su mirada al hacerlo, segura y alejada de toda vacilación, contrasta drásticamente con la que exhibiera al ver las marcas en las paredes: sabe que no fueron hechas por esa persona y, del modo en que lo ve, quizás ni siquiera por una persona…

Hay, por otra parte, una línea que une su discurso al de Munch y no es solo el tono místico religioso: también la lectura política subyacente. Están en los extremos de la teoría de Thomas Hobbes, para quien el ser humano tiene tendencia natural al conflicto y por tal razón la sociedad resigna parte de su libertad en un estado que impone el orden a través del terror.

Munch sería la primera parte de ese pensamiento: expresión del caos originario que, lejos de querer corregir, exalta. La sociedad que ve es una en la cual los seres humanos, es cierto, viven en permanente lucha, pero imponerse sobre el otro no implica para él renunciar a la libertad, sino que por el contrario es parte de la misma.

En Roy, en cambio, reconocemos la última parte: se siente el estado, la ley y el depositario de las libertades a las que los ciudadanos renuncian para que alguien mantenga el orden, algo en lo cual la analogía de Mao y los gorriones le avala perfectamente. Se considera el Leviatán, el que inspira terror, y por eso sus convicciones, tan seguras y profundas, entran en conflicto cuando se encuentra con alguien que le inspira lo mismo… Aún no sabemos si hay en el pasado de Roy y Munch algo que una sus historias, pero perfectamente podría ser que no: lo importante es la confluencia, el cruce de caminos más que el origen común.

El episodio, además, ha dado lugar destacado a Dot (o Nadine) y, por lo tanto, a Juno Temple. En estos días en que se habla tanto de empoderamiento femenino, es interesante destacar que Fargo siempre, desde la película de los Coen, ha presentado mujeres capaces de superar sus propios miedos y sobreponerse a las mayores adversidades, pero nunca de manera obvia ni tratando al público de idiota. Los personajes femeninos de Fargo siempre han tenido virtudes, pero también defectos y jamás han asumido un discurso reivindicatorio explícito como si el espectador fuera tonto. Sería bueno que otras producciones de hoy tomaran nota

En definitiva, hemos vuelto a ver una gran entrega y seguimos viendo una gran temporada que confirma a Fargo como una de las mejores series de hoy en día (para mí la mejor).

Hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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