Inside No. 9 y la reivindicación de las antologías

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Cuando nos estancamos en el producto más mediático, muchas veces tendemos a olvidar lo creativo y diferente que puede llegar a ser un medio. No es por desmerecer a lo comercial, que a veces sorprende y suele gozar de buena calidad, pero es el más propicio a estancarse en la comodidad y el sustento que garantiza hoy en día la popularidad. Y precisamente cuando salimos de esa burbuja y nos adentramos en aquellos productos que no han podido traspasarla y calar en el imaginario popular, muchas veces descubrimos nuevas maneras de hacer fascinantes que, estén más o menos pulidas, son un soplo de aire fresco necesario.

Una de estas propuestas transgresoras y diferentes que no ha sido capaz de estallar como debería en el resto del mundo, es la británica Inside No. 9, una serie descarada e innovadora como pocas que revive y revitaliza el concepto más clásico de antología. En este artículo, voy a explorar el concepto de la antología y mostrar porqué Inside No. 9 consigue un equilibrio magnífico que plasma su evolución a lo largo de la historia.

Antologías antes y ahora

Las antologías son aquellas series que carecen de una continuidad entre capítulos y que en cada entrega son libres de abordar la temática que deseen con los personajes y entornos que prefieran. Pero a pesar de la aparente ausencia de nexo entre sus episodios, las antologías siempre suelen tener algún elemento o característica unificadora que defina su personalidad y acote levemente qué esperar de ella. Fue una manera de hacer televisión revolucionaria y que fue responsable del apogeo que sufrió el medio en los años 50, con las ya famosas Alfred Hitchcock presents y The Twilight Zone. Durante el transcurso de la historia, poco a poco, -a pesar de su breve resurgir en los 90 con Tales from the Crypt o Amazing Stories-, fueron perdiendo fuerza con el surgimiento y popularización de series con una continuidad más dura al aparecer en escena los arcos de temporada.

Pero en 2011, hizo acto de presencia Black Mirror, una nueva formulación del concepto de antología en televisión, que anhelaba contar historias más ambiciosas y con un mayor desarrollo, dejando atrás así los primigenios días de los 30 minutos de duración. Ha sido gracias a Black Mirror que el público ha empezado a mirar con otros ojos el concepto de antología, reivindicando así su potencial y dando rienda suelta a toda una ristra de productos buscando reproducir su éxito. Pero, con este renovado foco puesto sobre las antologías, no cabía esperar mucho antes de que empezaran a surgir propuestas interesantes envalentonadas por esta nueva seguridad del formato. Y es aquí donde entra Inside No. 9.

Lo mejor de ambos mundos

Inside No. 9 propone una regresión a la esencia de las antologías, pero manteniéndose actual y aprendiendo de la popular Black Mirror. Aquí el nexo común entre los episodios es, para sorpresa de todos, el número 9. Todas las historias que acontecen, pivotan alrededor de ese numero, librándose así de la unidad por género que presenta Black Mirror, consiguiendo así más libertad para experimentar con una mayor variedad de temáticas. Es gracias a esto, por lo que los capítulos de Inside No. 9 suelen tener tanta personalidad, porque pueden permitirse hibridar varios géneros en función de las necesidades dramáticas de cada historia.

La serie también recobra el carácter de las antologías clásicas sin olvidar el presente, recuperando el mórbido humor y la ácida justicia de Tales from the Crypt; pasando por la contundente y reflexiva ironía de The Twilight Zone; y aderezado con la cruda crítica de Black Mirror. Un compendio de estilos que, contra todo pronóstico, combinan increíblemente bien, dejando una serie con reminiscencias clásicas y contemporáneas al mismo tiempo.

Pero, a pesar de presentar esta amalgama entre el pasado y el presente, si hay un término que define bien a Inside No. 9 es frescura. Desde el primer capítulo ya es apreciable lo distinta que es la serie, se respira algo especial. Cada episodio es una aventura nueva en el más estricto sentido de la palabra, pues la serie siempre busca maneras de innovar narrativamente e implementa recursos sumamente interesantes, reforzando así aun más la personalidad de sus entregas sin desentonar en la imagen del conjunto.

¿Por qué ver Inside No. 9?

¿Y por qué no? De todos los productos de los que disponemos en el panorama televisivo actual, la antología es el que menos riesgo ofrece, pues al carecer de continuidad alguna, lo único que nos debe conquistar es la esencia y trasfondo de la serie. Y si nos ceñimos al caso que nos concierne, Inside No. 9 ofrece quizás una de las mejores propuestas de antología del mercado. Ya sea por su diversidad de géneros, por su corta duración (30 minutos) o por su ansia innovadora; rara vez aparecerá el tedio. Incluso en sus capítulos más flojos, la serie ofrece siempre una historia distinta, bien construida y con sensación de autoría.

Para aquellos que busquen sorpresas o un contrapunto extravagante con la tónica del producto medio, Inside No. 9 ofrece cobijo si te dejas llevar.



el autor

Proyecto de todo sin llegar a nada. Estudio guión cinematográfico y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello. También doy la chapa en Twitter @PablodesdeMarte.

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