John Adams, soberbio retrato de uno de los Padres fundadores de los EEUU

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Aunque el panorama televisivo estadounidense se haya diversificado en los últimos años (Netflix, Amazon, Movistar+…) hubo un tiempo en el que la reina indiscutible era la HBO. Antes de Juego de Tronos y del boom seriéfilo en todo el mundo, HBO ya producía series de calidad como The Wire, Deadwood o Los Soprano. Hoy no es el turno de hablar de ellas, si no de una miniserie no tan conocida en España pese a ser la más galardonada en la historia de los Emmy, con 13 premios y 4 Globos de Oro. Preparémonos para viajar a los comienzos de Estados Unidos de la mano de John Adams.

Si nos fijamos en los archiconocidos rostros de los billetes de dólar americanos, encontraremos a George Washington, Thomas Jefferson, Alexander Hamilton y Benjamin Franklin. Pues bien, todos ellos aparecen en la serie…pero ninguno es el protagonista.

Pero entonces, ¿Quién es John Adams?

Adams fue abogado defensor de los soldados ingleses en el juicio por la matanza de Boston de 1770. Representó a Massachussets en la Convención de Filadelfia. Fue el responsable del nombramiento de George Washington como general del ejército revolucionario. Convenció a Jefferson para redactar la Declaración de Independencia de 1776. Embajador en Francia, Países Bajos y Gran Bretaña. Por si fuera poco, fue el primer vicepresidente de los Estados Unidos y el segundo presidente del país, además de ser el primer presidente con un hijo presidente, John Quincy Adams.

Toda esta inmensa trayectoria política es la que veremos a lo largo de los siete capítulos que componen John Adams, pero no es lo esencial de la serie. Si su título es, sencillamente, John Adams, es porque abarca todas las esferas de la vida del personaje: los cincuenta primeros años de vida de Estados Unidos, su pensamiento político, sus amistades y, sobre todo, su familia, liderada por Abigail Adams, su esposa.

Para esta tarea, los productores de la serie (entre los que se encuentra Tom Hanks) decidieron entregar la dirección íntegra de la miniserie a Tom Hooper, que posteriormente dirigiría El discurso del rey, Los miserables y La chica danesa. Todo un acierto, teniendo en cuenta la habilidad del director con los primeros planos con zoom contrapicado y el manejo de interiores, muy apropiados para el tono que se le quiso dar a este biopic.

Por lo tanto, John Adams es un retrato magnífico de un político. En este caso, uno de los más importantes de la historia de Estados Unidos, pese a su carácter poco carismático, estricto y arrogante.

UN RETRATO DE VARIAS CAPAS

En primer lugar, los convulsos primeros años de los Estados Unidos. En este sentido, la serie comienza con la épica revolución, cuyo clímax se encuentra en esa obra de arte que es el segundo episodio, el centrado en la Declaración de Independencia. Sin embargo, los trascendentales debates entre hombres tan importantes como Jefferson, Franklin, Sam Adams o John Adams van dejando paso al fango de la diplomacia, a las complicadas relaciones internacionales y a la inevitable separación de los Padres de la Nación en partidos. Esto queda muy bien reflejado en los altibajos que Adams sufre en sus relaciones con Washington, Franklin y, sobre todo, Jefferson, su más cercano amigo.

Y esa es uno de los grandes aciertos de John Adams. Adaptando el bestseller ganador del Pulitzer de David McCoullough, la serie muestra a los grandes Popes de la historia de Estados Unidos con sus virtudes y sus defectos. Washington con su nobleza y sus favoritismos. Jefferson con su idealismo extremo. Franklin con su capacidad para la diplomacia y su libertinaje. Los tres están magníficamente interpretados por David Morse, Stephen Dillane (Stannis Baratheon en Juego de tronos) y Tom Wilkinson.

En segundo lugar, tenemos la relación familiar de Adams con su mujer Abigail y sus hijos. Ellos son el núcleo de la serie en todo momento. Con ellos se refleja la gran dependencia que Adams tenía con su mujer y lo estricto que era con sus hijos, de destinos desiguales que no revelaré. Es cierto que John Quincy acabó siendo presidente, pero otros no tuvieron tanta suerte. Lógicamente, se trata de una serie que retrata una época en la que el papel de la mujer estaba al cuidado del hogar y esta lo asume con resignación, pero eso no impedía que Abigail fue la mayor consejera de su esposo y la principal valedora de su marido como vicepresidente. Creo que es el mejor papel de Laura Linney en toda su carrera.

Por último, tenemos el continuo conflicto interno de John Adams. Como ser humano narcisista que es, esconde una intolerancia al fracaso que alcanza su nivel más alto durante su labor como diplomático en Francia y Países Bajos. Su compromiso con la ley es incuestionable, hasta el punto de romper amistades. Es un ser, en definitiva, humano, y como tal tiene sus luces y sus sombras. Como defecto argumental, al principio no queda muy clara la ambivalencia de Adams con la revolución. Unas veces no está de acuerdo con la violencia para con los británicos y otras aboga por la guerra. Esto no impide que la interpretación de Paul Giamatti sea magnífica y merecedora de los premios que ganó.

En definitiva, John Adams es una serie muy recomendable. No solo para los fans de las historias de época o de los que tengan curiosidad por los inicios del país más poderoso de la Tierra. También es una serie que, con sorprendente actualidad, retrata la vida de un político históricamente honesto y coherente con sus ideas tanto en la esfera pública como en la privada. No os la perdáis.



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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