InicioCineLa desconocida (Netflix): Un arranque imponente que se desinfla en la previsibilidad

La desconocida (Netflix): Un arranque imponente que se desinfla en la previsibilidad

Hay proyectos que nacen con una estrella tan brillante que es imposible no fijarse en ellos. Netflix acaba de estrenar a nivel global La desconocida, la adaptación cinematográfica de la novela homónima de Rosa Montero y Olivier Truc, dirigida por Gabe Ibáñez (El silencio). Con una premisa de esas que te vuelan la cabeza (una mujer amnésica y amordazada aparece viva dentro de un contenedor en el puerto de Barcelona), la película se presentaba como uno de los thrillers más potentes y magnéticos de la temporada, ¿lo conseguirá?

Tras analizar lo que se dice de ella en medios especializados de aquí y de fuera, y reposar la experiencia frente a la pantalla, la conclusión es agridulce. Nos encontramos ante una obra que divide por completo la experiencia del espectador: un viaje que arranca con una fuerza descomunal pero que, lamentablemente, va perdiendo fuelle a marchas forzadas. Vamos a desgranar, sin spoilers, dónde están sus aciertos y en qué punto se torció una historia que lo tenía todo para ganar.


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Una carta de presentación que te atrapa por el estómago

Si algo hay que concederle a La desconocida es que su primera mitad es un ejercicio de tensión cinematográfica impecable. La película arranca con una energía arrolladora y una intriga que, por sí misma, posee una garra atrapante. La atmósfera gris, sucia e industrial del puerto de Barcelona, sumada al desconcierto absoluto de la protagonista (una estupenda Ana Rujas que transmite una angustia silenciosa desoladora), te clava al asiento. En esos primeros cuarenta minutos, la cinta te promete un rompecabezas psicológico de primer nivel.

A esto se le suma el indiscutible magnetismo de Candela Peña como la inspectora Anna Ripoll. La crítica internacional ha alabado con fuerza su interpretación crepuscular, muy en la línea de los policías desgastados y rotos del cine de los años setenta. Su personaje no busca caer bien; está en las últimas, descuidada, obsesiva y al borde del colapso personal, lo que le otorga a la investigación una textura terrenal y una verdad incómoda que se agradece enormemente en el género. Junto a ella, un sólido Pol López termina de apuntalar un equipo policial que se aleja de los clichés habituales de «superhéroes» de comisaría.

la desconocida

El punto de inflexión: Cuando el globo se pincha

Sin embargo, el gran problema de La desconocida llega cuando hay que empezar a dar respuestas y mover las piezas del tablero. Conforme avanza en su desarrollo, esa atmósfera tan lograda empieza a volverse repetitiva y la trama se desinfla a un ritmo preocupante. El guion, en su empeño por proteger el misterio central, se vuelve plano y empieza a transitar por los caminos más trillados y previsibles del thriller europeo contemporáneo.

Aquella intriga que nos dio un bocado en el estómago al principio se diluye en explicaciones rutinarias. Los personajes secundarios que entran en juego se sienten más como herramientas mecánicas para avanzar la trama que como seres de carne y hueso, haciendo que el interés decaiga a mitad del metraje.

Y no puedo dejar de comentar el uso del catalán en la película. Y lo hago porque justamente un día antes se estrenó una miniserie (El testigo), en la que sus protagonistas nos hablan en catalán durante varias escenas. No es mi caso, pero reconozco que estos cambios de idiomas cortan la dinámica de una trama. Es una manía cada vez más utilizada esto de subtitular conversaciones sin darse cuenta de que si queremos ver una serie o película subtitulada la buscamos para verla así.

Y entonces llegamos al tramo final. El desenlace nos lleva a una resolución ya vista anteriormente en decenas de producciones similares; un cierre convencional que, lejos de dejarte impactado o con la mente dándole vueltas, te deja totalmente indiferente ante lo que acabas de presenciar. Al terminarla, es inevitable que el espectador se haga una pregunta tan obvia como dolorosa: ¿en qué momento exacto se torció esta historia que tenía tanto potencial?

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Veredicto final: ¿Merece la pena el visionado?

A pesar de la evidente frustración que genera su resolución, La desconocida no es una mala película, pero sí una oportunidad perdida. Sigue siendo un producto disfrutable gracias al trabajo titánico de Candela Peña y Ana Rujas, y a una dirección de fotografía sofisticada que sabe cómo retratar la hostilidad de los espacios.

Si eres amante del género policíaco y buscas una propuesta para el fin de semana, merece una oportunidad por su soberbio arranque y su atmósfera. Eso sí, ve con las expectativas medidas en cuanto a su guion, porque el envoltorio es de primera, pero el contenido se acaba quedando a medio gas.

¿Y vosotros? ¿Os habéis adentrado ya en este misterio? ¿Os ha mantenido en vilo hasta el final? ¿O más bien os ha parecido que la intriga inicial se desvanecía por el camino, como me ha pasado a mi? Os leo en los comentarios.

Lucia Hernández
Lucia Hernández
Aprendiz de todo lo que llame mi atención.
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