La hora de los thrillers españoles.

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El cine, como cualquier otro arte, tiene predisposición a la identidad nacional. No, no es que me esté poniendo patriótico, pero las circunstancias históricas y sociales de cada país convierten a su cine en algo único, distinto de los demás. Ahí tenemos el expresionismo alemán de los años 20 o el neorrealismo italiano de los 40, estilos que todavía dejan su poso en películas más actuales procedentes de dichos países. España no es una excepción en este aspecto.

Si bien siempre se ha asociado al cine español como el de la Guerra Civil, sexo gratuito y droga, apunte algo simplista pero tremendamente razonable, también ha sido la cuna de comedias con ese humor negro tan nuestro, cuyo máximo exponente fue el gran Luis García Berlanga. Sin embargo, hoy quería centrarme en otro género menos desarrollado en el cine español hasta que, hace unos años, explotó para convertirse en el principal caballo de batalla de nuestro cine, un corcel que no tiene nada que envidiar a las producciones Hollywoodienses con grandes nombres. Me refiero al thriller, un género típicamente estadounidense en todas sus modalidades pero que su versión española ha conseguido superarlo holgadamente. Debido a esto, os presento un repaso a los mejores thrillers españoles, una muestra de que el policiaco se nos da de miedo desde siempre.

TARDE PARA LA IRA (2016), de Raúl Arévalo.

El joven actor español ha luchado contra viento en marea para poder sacar adelante su primera película, incluso evitando el sistema de financiación de la Academia de Cine español (basado en la subvención de las televisiones privadas), y se ha llevado el gato al agua en forma de Goyas con esta venganza cocida a fuego muy lento con el sol de nuestra querida península ibérica. Aunque esté algo sobrevalorada, es un gran ejercicio de tensión con un  Antonio De la Torre siempre a punto de estallar y que volverá a aparecer en este artículo. Ya quisieran muchos tener tantas películas de calidad como el actor andaluz.

QUE DIOS NOS PERDONE (2016), de Rodrigo Sorogoyen


Sorogoyen, que ya dio muestras de talento en la curiosa Stockholm (2013), narra la búsqueda de un asesino en serie de ancianas en el Madrid de la Jornada Mundial de la Juventud. Pero el criminal es lo que menos importa de esta intriga policial. La cámara se centra en los dos policías que le persiguen, otra vez Antonio de la Torre y un gran Roberto Álamo. Uno brillante, tartamudo y reprimido sexual. El otro, tan agresivo y violento como los criminales a los que persigue. Lejos de la estructura narrativa que nos legó Seven, Que Dios nos perdone se centra en los perseguidores y no tanto en las motivaciones del perseguido. La mejor película española del año y la que debería haber triunfado en los Goya.

LA ISLA MÍNIMA (2014), de Alberto Rodríguez


El director Alberto Rodríguez se ha convertido, por méritos propios, en el abanderado del thriller español actual gracias a su tríptico de películas de género, cada una de ellas diferentes entre sí. La mejor sigue siendo La isla mínima, intriga policial situada en las marismas de Huelva a principios de la democracia española. Dos policías que simbolizan las dos Españas persiguen a un asesino de adolescentes en una zona rural atrasada en la que nadie, aparentemente, sabe nada. Nuestro True Detective particular, con Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez como el dúo de policías con mucho que esconder. Antonio de la Torre, uno de los grandes de nuestro cine, también pasa por aquí. Mención especial a la estupenda fotografía que consigue que las marismas parezcan un lugar embrujado. Uno de los mejores policíacos de los últimos años.

GRUPO 7 (2012), de Alberto Rodríguez

 Si La isla mínima puede equivaler a True Detective, Grupo 7 sería como The Shield. Una historia de un cuarteto de policías que limpian de droga la Sevilla de antes de la Expo del 92. Una muestra del buen manejo en las escenas de acción de Rodríguez, que cuenta con un genial Antonio de la Torre y con el mejor papel de Mario Casas. Todos los personajes están perfectamente dibujados (por ejemplo, el yonqui al que interpreta Julián Villagrán) y cuenta con un final para el recuerdo. En definitiva, una película de policías con un ritmo y un retrato de la corrupción superior a la, también estupenda, Training Day.

CELDA 211 (2009), de Daniel Monzón

 

Si hay una película a la que debemos agradecerle el boom del thriller español actual es a Celda 211, un drama carcelario descarnado y magistralmente dirigido por Daniel Monzón, que no había hecho ninguna película reseñable hasta entonces (suya es la rareza El corazón del guerrero, un intento de Señor de los Anillos patrio). Se puede decir que su guión, calculado a la perfección, tiene algún que otro giro efectista, pero es muy complicado no envolverte en la tensión visceral que rodea a la película. A todo esto ayuda un extraordinario plantel de actores encabezados por el magnífico Tosar, todo un grande interpretando a uno de los personajes más icónicos de la historia del cine (así de claro). Y si os atrevéis a afirmar lo contrario, decídselo a Malamadre, a ver si no cambiáis de opinión al escuchar su voz rota tan característica. Uno de los mejores thrillers del siglo XXI.

LA NOCHE DE LOS GIRASOLES (2006), de Jorge Sánchez Cabezudo

 

La ópera prima de su director es,  desafortunadamente, un desconocido thriller acerca de cómo la suerte te puede jugar malas pasadas. Con una estructura en rompecabezas y dividida en capítulos, La noche de los girasoles es como una bola de nieve en la que la trama se va complicando y complicando, inmiscuyendo a cada vez más personajes. Todo ello aderezado con detalles costumbristas muy nuestros, como esa aldea abandonada en la que conviven dos ancianos tan enemigos entre sí que se necesitan para justificar su existencia. Mención especial al anciano Guardia Civil interpretado por Celso Bugallo, el Sherlock Holmes de esta historia.

EL LOBO (2004), de Miguel Courtois

 

Podría haber colocado en este lugar la gran El hombre de las mil caras, de Alberto Rodríguez, pero creo que El lobo está más conseguida. Cine político de nivel, con un reparto impresionante en el que destaca José Coronado, otro de los grandes de nuestro cine. Una película que te mantiene tensión y en la que nos identificamos muy fácilmente con su protagonista, un Eduardo Noriega en el mejor papel de su larga carrera. Además, la esfera política que rodeo a toda la historia está muy conseguida, mejor que en la película basada en la historia de Francisco Paesa.

TESIS (1996), de Alejandro Amenábar

 

Aunque ahora esté de capa caída, Amenábar revolucionó el panorama español a mediados de los 90 con esta intriga de bajo presupuesto rodada en una universidad y con actores semidesconocidos. Utilizando las películas snuff como mcguffin, el director enarbola con tensión un whounit al más puro estilo Agatha Christie con moraleja. Y es que su final es de esos que, en su simpleza, te lanza la verdad a la cara como si de un cubo de agua helada se tratase: el ser humano es morboso por naturaleza.

EL CRACK (1981), de José Luis Garci.

Antes de que Garci se convirtiera en un hombre rodeado de polémicas sobre subvenciones, fue el primer director español ganador de la mejor película de habla no inglesa por Volver a empezar (1982). Sin embargo, sus mejores películas siguen siendo El Crack y su secuela. Alfredo Landa, otro de nuestros grandes actores, es Germán Areta, un detective que bien podría haber salido de las páginas de Dashiel Hammett y que se ve envuelto en una trama propia de una novela negra clásica. Muy recomendable.

Aunque estas son las más destacadas, no quiere decir que sean las únicas. Ahí están Contratiempo, El niño, Mientras duermes, Enterrado, No habrá paz para los malvados, El desconocido o La caja 507, entre otras. Películas muy recomendables que superan en calidad a la media de calidad estadounidense.

Un saludo y sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

4 comentarios

  1. Muy buen post, Fernando. Ahora que estamos en el boom del thriller español solo cabe esperar que mantenga su buena factura sin perder esa línea que diferencia a la mayoría de los thrillers patrios del blockbuster made in USA que ha acabado por ser repetitivo hasta el hastío y sin personalidad. Ojalá no tengamos tampoco una oleada de películas clónicas bajo el modelo de la genial La isla mínima, que parece ser el nuevo patrón por el éxito que supuso. Un saludo.

    • Fernando Vílchez el

      De momento lo están cumpliendo. Sólo hay que ver thrillers con tono y argumento más propios del efectismo estadounidense como Contratiempo que, sin embargo, es una película entretenidísima.

  2. Veo que El niño no ha pasado la criba, otro peliculón de todas formas. Gran artículo, yo siempre rajé del cine español hasta que el thriller se ha llegado a asentar. Alberto Rodríguez es el mejor exponente, con esas dos grandes películas que has destacado, esperemos que no se nos venga abajo. Ahora estrena serie para Movistar, La peste.

    Saludos!!

    • Fernando Vílchez el

      El niño es una gran película, pero es que tenemos tan buenos thrillers que algunos debían de quedarse fuera. Y estoy totalmente de acuerdo en lo de Alberto Rodríguez.

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