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Mi reno de peluche, el éxito de Netflix del que no podrás apartar la mirada

Mi reno de peluche (Baby Reindeer) es el nuevo gran éxito de Netflix, cuyos directivos deben estar pensando que por qué le pagan un pastón a Zack Snyder para que fabrique churros cuando luego van y triunfan con series de menor presupuesto. Y es que la miniserie de 7 episodios creada y protagonizada por Richard Gadd es una joya brutal, siniestra, sórdida, terrorrífica y fascinante. Vamos al lío.

Historia de un acoso

Donny Dunn (Richard Gadd) trabaja en un pub mientras aspira a ganarse la vida como comediante. En esas que un día entra en su vida Martha (una impresionante Jessica Gunning), siente lástima por ella, la invita a un té y ella se obsesiona con él. Al principio Donny le sigue el juego pero, con el tiempo, se da cuenta de que Martha tiene un grave problema mental y pone en peligro a sus familiares y conocidos.

Sin embargo, no todo es tan simple. En el primer episodio, Mi reno de peluche plantea la trama con simpleza, como si estuviésemos ante una nueva versión de Misery protagonizada por un camarero desgarbado y una loca con sobrepeso. Pero a medida que avanza la serie, la historia se vuelve más oscura y compleja y ya no puedes dejar de mirarla.

Holy shit

Si, el mismísimo Stephen King ha quedado fascinado y no es para menos. Mi reno de peluche se basa en una historia real (la de su creador Richard Gadd) y detrás de la historia de la acosadora se esconden unos personajes totalmente rotos y una historia de abusos sexuales.

Si al principio no puedes entender por qué Martha acosa a Dunny y por qué él no la envía a hacer puñetas (como me pasó a mi) no te preocupes y sigue mirando. Difícilmente podrás evitarlo. Mi reno de peluche despierta en el espectador una fascinación a medio camino entre el morbo puro y duro y la curiosidad por saber cómo terminará la historia que quizás explica en parte su éxito. Tal vez no llegues a tener todas las respuestas pero sí podrás vislumbrar retazos de por qué algunas personas reaccionan a determinadas situaciones.

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En ese sentido, el personaje de Donny es un personaje difícil de entender, destrozado por un suceso traumático que le lleva a una espiral de auto-destrucción, teniendo la desgracia de encontrarse con Martha cuando estaba en su peor momento. Dicho suceso se trata en el cuarto episodio de la serie y ya te avisan al principio que puede herir la sensibilidad del espectador. No son muy explícitos pero tampoco les hace falta. Y ya os aviso: es uno de los episodios más perturbadores que veréis este año.

Sigue mirando

Se hace muy difícil escribir sobre Mi reno de peluche sin entrar en spoilers. No es mi intención chafar el visionado de la serie a nadie. Al mismo tiempo, los temas que trata Mi reno de peluche son muy complejos y escapan a lo que es la simple reseña de una serie. Tan solo decir que Richard Gadd trata, como ya hemos dicho, el tema de los abusos sexuales y del acoso pero también el descubrimiento de tu propia mediocridad y especialmente el de los abusos en el mundo de la farándula.

A pesar de haberlo sufrido en sus carnes (y por desgracia nunca mejor dicho), Gadd no trata de juzgar a nadie, ni de buscar culpables. Para él, todos son víctimas y es el espectador el que debe decidir de qué lado se encuentra. Al final te quedas algo descolocado, especialmente por la escena en la que Donny se encuentra con su abusador y por la reacción que tiene.

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Más que analizar la serie y sus personajes (que nos daría para varios posts) deberíamos hablar de por qué una serie como Mi reno de peluche ha escalado a la primera posición de series más vistas de Netflix cuando se escapa totalmente de lo que suelen ser las producciones de la cadena.

Es verdad que la serie es corta y sus episodios no duran más de una media hora pero alguien les ha colado un gol porque Mi reno de peluche no es una serie amable, ni desde luego divertida. Cuesta mucho llegar al final porque en muchos ratos lo pasas mal, muy mal. Ese capítulo cuatro al que me refería es un buen ejemplo. Pero también lo pasas mal con Martha, con sus ataques de locura, con ver cómo vive y no dejas de preguntarte cómo ha llegado a esa situación.

En fin, que recomiendo mucho Mi reno de peluche pero al mismo tiempo, os digo que no volveré a verla. Es de esas producciones que son muy buenas, que sabes que son necesarias para denunciar unas situaciones que suceden en la realidad y de las que todos deberíamos tomar conciencia pero que, al mismo tiempo, te dejan un mal cuerpo que te lleva a desear no haberla visto. Un saludo, sed felices.

Pedro Pérez S.
Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.
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