Reseña de El Sheriff de Babilonia, de Tom King y Mitch Gerards. Obra maestra con mensaje.

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Aunque el cómic sea considerado por muchos como un arte comparable a la literatura, la música, el cine o la pintura, es cierto que sigue existiendo una tendencia a infantilizarlo. Como si fuera imposible que se escribiera un cómic sobre un tema que no sea el superheroico. El hecho de que el grueso del cómic comercial tenga a superhéroes como protagonistas no significa que no existan otros géneros en el noveno arte. Igual que no toda la música es reggaetón ni todo el cine surge de Estados Unidos.

Como ya aclaré en mi crítica de La Visión, uno de los grandes gurús del cómic actual es el guionista Tom King, autor con pocas obras a sus espaldas pero todas ellas con una gran acogida tanto crítica como comercial. King cuenta con el interesante añadido biográfico de haber militado como agente de la CIA durante la Guerra de Irak, lo que, sin duda, ha dejado huella en su pluma. Véase en conflicto laboral-familiar en La Visión. Pues bien, todo el talento de Tom King se suma a su conocimiento de la intervención estadounidense en Irak para darnos un auténtico regalo, un cómic que, desde ya, se convierte en un clásico por su manera exhaustiva de abordar un hecho histórico y hacerlo extrapolable para dejarnos un mensaje universal: en la guerra no hay vencedores. Todos pierden.

TALENTO+CONOCIMIENTO=PERFECCIÓN

El sheriff de Babilonia nos sitúa en una Irak recién ocupada por los estadounidenses. A través de la investigación del asesinato de un recluta iraquí que desea formar parte de la policía del país nos embarcamos en la historia de los tres únicos personajes interesados en resolver el crimen. Christopher, un voluntario estadounidense que adiestra a los policías iraquíes. Sofia, una iraquí perteneciente al Consejo de Gobierno y cuya familia fue ejecutada por Saddam Hussein. Nassir, un policía iraquí que ejerció en el pasado como torturador para Saddam. Tres personajes perfectamente escritos a través de los cuales nos sumergimos en el Irak post-invasión. El contexto no puede estar mejor descrito, dado que, como he dicho antes, el autor participó de forma activa en dicha invasión.

A través de la mirada de Chris, Sofia y Nassir vemos las consecuencias de un conflicto. Los gritos silenciosos de los patriotas que acudieron prestos a ayudar y se encontraron con una situación bien distinta a la que esperaban. La de los que quieren dejar atrás un país donde imperaba la barbarie y transformarlo en una región civilizada. A los que sufren en sus carnes los golpes del fanatismo más violento. Todo ello en una historia que es una más dentro de todo lo que pudo pasar en aquel Bagdad de 2004 y que nos muestra que el mundo puede ser un lugar inhóspito, por mucho que haya gente buena que quiera cambiarlo.

Al contrario de lo que se pueda pensar en una obra de tintes tan comprometidos, King no pretende juzgar a los personajes y a sus acciones. Al igual que en La visión, coloca las piezas delante nuestra para que seamos nosotros los que juzguemos. Es muy difícil mostrarse imparcial, pero King lo consigue en El Sheriff de Babilonia.

NO NOS OLVIDEMOS DEL DIBUJO

Por si todo lo mencionado antes fuera poco, al sobresaliente guión de King se le añade el impresionante dibujo de Mitch Gerards que, además, es el que se encarga de colorear la obra.

Gerards, tan comprometido como King para el cómic, dota a El sheriff de Babilonia de una impresionante gama de colores: desde el ocre y el marrón, los que dominan el relato, hasta el azul en las escenas oscuras o el llamativo rojo de la sangre. Una sangre que Gerards pretende que no olvidemos por un tiempo. Vaya si lo consigue.

El estilo cuasi tridimensional de Gerards y la distribución de las páginas otorga a El Sheriff de Babilonia un acercamiento cinematográfico a toda la trama. Aunque no sea de superhéroes y su temática no sea del agrado de todo el mundo, es un cómic muy fácil de leer y muy entretenido para la gran cantidad de verdades que nos abofetean en la cara.

En definitiva, El sheriff de Babilonia: Integral, es una obra imprescindible que todo el mundo, ya sea amante del cómic o no, debería tener en su casa. Para los amantes del thriller bélico, de las historias ambientadas en Oriente Próximo, del espionaje, de las tramas bélicas o, simplemente, para todo aquel que quiera leer algo que le deje huella, El sheriff de Babilonia es la obra adecuada. Un cómic que demuestra que en el Noveno Arte hay mucho hueco para las historias que merecen ser contadas. Que nos hacen felices.

Aquí tenéis el enlace de ECC al cómic

Sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

2 comentarios

    • Fernando Vílchez el

      Muchísimas gracias. Lo cierto es que es de esas obras que lo tiene todo: calidad, mensaje, entretenimiento…ni un pero.

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