El primer número de la nueva serie regular de The Flash se publicó en septiembre de 2011. Es una de tantas series que DC reinició después de Flashpoint, uno de los eventos más importantes de la historia de DC, durante el cual Flash volvió en el tiempo para cambiar la historia y acabó alterando completamente el orden temporal, reiniciando la realidad. Pero no es mi intención destripar o explicar Flashpoint aquí, ya que eso requeriría un artículo completo (o varios). Si están interesados en saber qué pasó con Flash antes de Flashpoint, pueden visitar el artículo de Pedro, en el que habla justamente sobre esa última etapa antes del reinicio. Después de Flashpoint se reinició toda la continuidad del universo de DC y por tanto todas las colecciones comenzaron de nuevo desde el número uno. Por lo tanto no hace falta haber leído nada previamente (ni siquiera Flashpoint). Típica táctica de DC/Marvel para captar nuevos lectores. Veamos cómo les ha ido.
Volvemos a lo clásico (o no tanto), con Barry Allen, un joven detective de la policía científica de Central City. Tiene un interés amoroso por Patty Spivot, su compañera de trabajo con la que muy pronto en la serie acabará saliendo. Aparece también Iris West, reportera en ascenso quien siempre intenta conseguir exclusivas de Flash utilizando a Barry, lo cual es perfecto para forjar el triángulo amoroso desde un comienzo. O eso podríamos pensar, pues en realidad es así sólo durante los primeros números, después los guionistas (por suerte) deciden tirar esto por la ventana y Iris queda relegada a un papel secundario. De hecho su rol más importante es ser el medio para introducir a Wally West en la publicación. Los números se desarrollan de manera bastante clásica: una mezcla de Barry investigando casos y manejando su vida personal ocultando su identidad secreta con Flash enfrentando a los súper villanos de turno. Esta es una mezcla que queda bastante bien pero que ya es muy vista y no aporta nada al género. Al que le guste le encantará, pero al cabo de un par de arcos se vuelve extremadamente repetitivo, excepto por las apariciones de los principales enemigos de Flash, como Grodd o Zoom, donde se rompe con la monotonía.
La nueva introducción del personaje es muy clara y esto puede considerarse como un puntazo positivo, ya que se ve que está dedicado a nuevos lectores. El ritmo del cómic también es muy bueno. Hay que destacar que es un cómic entretenido. Tiene sus altos y bajos pero con todas sus incoherencias suele ser entretenido casi todo el tiempo. Quizás yo hubiera quitado algunos globos de diálogo innecesario que no aportan absolutamente nada a la trama o a los personajes, pero por lo demás es una lectura rápida y divertida.
Los personajes están «bien». Ninguno de ellos (excepto el padre de Barry, de quien hablaré más adelante) resulta insoportable, pero el problema es que casi todos carecen de profundidad. Barry, por ejemplo, ya no es un llorón atormentado por el pasado, pero su personaje es totalmente plano. Más allá de su sentido del deber y de hacer las cosas bien salvando el día (como tu típico superhéroe, vamos), no tiene nada que lo caracterice, nada que lo haga especial. Su personaje no tiene ningún tipo de desarrollo más allá de derrotar al malo de turno. El punto del cómic en el que vemos algo más de su personaje es recién en el número 30, con el cambio de guionista. Allí se profundiza un poco más sobre su personaje. Mención especial a la relación de Barry y Wally, que es una de las cosas mejor logradas del cómic en materia de desarrollo de personajes.
Esto sonará extraño, pero el que menos me gustó de los personajes secundarios fue el padre de Barry. En otros cómics me encantó el personaje e incluso me gustó mucho más en la serie de televisión, pero esta versión no me agradó nada. Y no es que se alíe con criminales para escapar de prisión o que se concentren más en que es un hematólogo, sino que durante más de 40 números su personaje se limita a hacer berrinches para alejar a Barry. Sí, hay una razón detrás de esto, pero nosotros (y Barry) nos enteramos de cuál es recién en los números cuarenta y tantos… antes de llegar a conocer la razón, nos resulta bastante insoportable la postura del personaje.
El dibujo es irregular, pero porque está a cargo de diferentes personas. Los primeros números, a cargo de Francis Manapul, me parecieron bastante sosos. Las ilustraciones simples, los colores parecían desagastados, la mayoría de los personajes están desdibujados y no hay ni una sola escena memorable. No hay ninguna imagen que se te quede en la mente pues el dibujo es del montón. El efecto de la velocidad de Flash y de la acción en general me pareció malo, no tiene nada de especial, es caricaturesco pero no queda nada bien. No me malentiendan, no es que tenga el arte del manga de Ataque a los Titanes, pero creo que podría estar mucho mejor. Luego tenemos números ilustrados por diversos artistas, entre ellos Marcio Takara, que en mi opinión hizo un trabajo pésimo. Tiene todos los errores del dibujo de Manapul pero exagerados a al enésima potencia.
Es en el número 30 en el cual cambia tanto el escritor como el artista. La primer parte estuvo a cargo de Brian Buccellato y Manapul (ambos como co-guionistas), mientras que a partir del número 30 tenemos a Robert Venditti y Van Jansen a cargo del guión y a Brett Booth como ilustrador. Es seguro decir que Booth es el mejor dibujante a cargo de esta serie regular, por mucho. Hace buen uso de los colores, las ilustraciones son en general realistas, los personajes están siempre bien definidos, tienen diseños distintivos y las ilustraciones tanto de escenas de acción (mención aparte a los efectos de velocidad de los velocistas, los cuales son fantásticos) como de paisajes o fondos son espectaculares.
En el número 48 volvemos a tener un cambio de artista (es impresionante la cantidad de dibujantes que pasaron por este cómic), y ahora es Jesús Merino quien se hace cargo. Hace un trabajo aceptable, diría que es un punto medio entre Booth y todos los demás. El dibujo en general tiene cierto aire retro, con colores menos fuertes y un diseño de personajes completamente diferente (las facciones de éstos ahora son completamente distintas), al punto que es difícil reconocer a algunos de los protagonistas.
El guión no es muy inteligente, que digamos. Todos los villanos importantes de Flash no sólo se toman su tiempo para matarlo y lo dejan vivo cuando tienen la ventaja sólo para «verlo sufrir», sino que todos tienen que darle un monólogo explicándole porqué son malos y todo su plan para conquistar el mundo y derrotarlo. El equipo de Zoom no tarda en explicarle sus poderes a Flash la primera vez que se encuentran con él, ¿por qué? ¿Para que sepa cómo detenerlos? Y siguiendo con la saga de Zoom (a mi parecer una de las más decepcionantes porque tenía mucho potencial), el padre de Barry logra golpear a Zoom por la espalda mientras éste se está moviendo a súpervelocidad… ¿cómo? ¿Cómo lo hace si ni siquiera Flash era capaz de tocarlo en ese momento? En otros casos podría ignorar cosas como ésta, pero es que en este cómic (al igual que en la mayoría de los cómics de Flash) se intentan analizar de cierto modo los superpoderes de los velocistas. Es por eso mismo que me molesta que en la mayoría de los casos los problemas se resuelvan sólo corriendo más rápido.
Hay algunos arcos que están bastante mal planteados y peor desarrollados, generalmente porque el guionista quiere que ocurra algo y le da bastante igual si eso es lógico o no. Por ejemplo, en el número 48 tenemos a la policía aliándose con los Rogues para detener a Flash, aunque Flash haya salvado a la ciudad por enésima vez en el número anterior. El único que parece tener algo de sentido común es Barry, a quien todo eso le parece una locura. La justificación de Darryl es que Flash es un héroe pero que es demasiado poderoso y como no saben de él tienen que capturarlo. En serio, esa es la razón que da para aliarse con los supervillanos más poderosos de la ciudad. Yo no puedo ser el único que se rascó la cabeza durante este número. «La cacería humana de Flash ha comenzado». Sí, esa es una cita textual de un diálogo de Darryl.
Hay un punto muy especial que causará bastante controversia entre los fans del personaje pero que podrá pasar desapercibido para los nuevos lectores: los villanos con armamento ridículo de ciencia ficción (Captain Cold, Heatwave) ahora han pasado a tener superpoderes. Sí, adiós a las armas. Ahora Captain Cold es el Hombre de Hielo y Heatwave la Antorcha Humana. Y esto no pasa sólo con estos personajes, sino que es un cambio que se ha dado casi en masa. Esta es una decisión impuesta por la editorial vaya uno a saber porqué. Creo que no arruina completamente el cómic (o sea, no voy a dejar de leerlo ni decir que es una completa basura porque han cambiado eso), aunque sí es totalmente innecesario y hasta inexplicable. ¿Cuál era la necesidad de hacer esto?
En definitiva, este cómic no me convenció demasiado. Las sagas que más me gustaron fueron las del Flash Reverso y Grodd (y no es que fueran grandiosas ni nada parecido), las demás me parecieron bastante repetitivas, decepcionantes o directamente aburridas. Captain Cold no me convenció, el resto de los Rogues prácticamente no tienen participación y lo mismo para Iris y Joe. El personaje de Patty me agradó bastante al principio, aunque luego hicieron exactamente lo mismo que en la segunda temporada de la serie de TV: por alguna razón comenzó a volverse insoportable y discutía con Barry hasta el cansancio por ninguna razón, hasta que finalmente lo dejó para que volvamos a tener a nuestro héroe solitario que nunca se queda con la chica. Por cierto, la saga en la que aparece el Flash del futuro… ni vale la pena enumerar la cantidad de inconsistencias temporales que ocurren durante ese arco y que el guionista no se toma la molestia de siquiera intentar explicar.
Resulta que esta serie regular tiene muchos de los puntos en común con la segunda temporada de la serie de TV: es entretenida, tiene buen ritmo, algunos de los personajes se destacan, otros son insoportables, los villanos (excepto los principales) no son muy listos, los personajes toman decisiones estúpidas porque el guión lo requiere y la historia no está muy bien desarrollada. Es un cómic entretenido, sí, pero a nivel narrativo y en lo que respecta a personajes, no es la gran cosa. Para pasar el rato.




Pues discrepo y mucho en lo del dibujo de Manapul y Buscellatto. Creo que brillaron a gran altura. No es fácil dibujar Flash y ellos aportaron soluciones nuevas y vistosas, gracias sobre todo al color, que a ti te parece desdibujado y a mi me parece de lo mejor de la serie. En cuanto a los guiones, pues tampoco fueron gran cosa y más si tenemos en cuenta los antecedentes: Johns, Waid, Morrison,… también resulta muy difícil estar a su altura. El regreso de Barry Allen me ha parecido siempre lo más innecesario que hizo DC. Parece que ahora se han dado cuenta y traerán de regreso a Wally West.
Un saludo.