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Reseña de Sabò (2026). La última obra de Stefano Casini que nos ha traído cARTEm Cómics.

Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy os presentamos la reseña de Sabó, la última obra de Stefano Casini que nos ha traído cARTEm Cómics. Vamos con ello …

Sabò

Sabò es de esos libros que, más que leerse, se atraviesan. Sabò es un hotel de la periferia, un lugar sin glamour ni postal, donde coinciden personas que arrastran una misma mochila hecha de culpa, huida y decepción.

No hay gran trama conspirativa ni giros de thriller al uso: lo que hay es un puñado de vidas rotas que se cruzan casi de puntillas, en pasillos silenciosos, habitaciones que parecen paréntesis y miradas que cuentan más que cualquier discurso.

Sabò

Stefano Casini construye una novela gráfica coral en la que nadie es “el protagonista” y, al mismo tiempo, todos lo son; cada personaje llega al Sabò en un momento frágil de su vida, obligado a tomar decisiones que pueden hundirle un poco más o abrir, de forma inesperada, una salida mínima, una rendija de luz.

La narración es contenida, paciente, con diálogos escasos y silencios elocuentes, y confía en la capacidad del lector para completar lo que no se dice: Cada viñeta es un pequeño fragmento de vida detenido, donde los gestos, los cuerpos y los espacios pesan tanto como las palabras.

Es, en resumen, una obra áspera, profundamente humana, que habla de culpa, violencia contenida, necesidad de segundas oportunidades y esa esperanza testaruda que se resiste a desaparecer incluso en los márgenes de un hotel de carretera.

Sabò

Stefano Casini. El autor del que llevo años siendo fan.

Si algo deja claro Sabò es que Stefano Casini no es solo “el dibujante de Nathan Never”, por mucho cariño que le tengamos a esa etapa.

Nacido en Livorno en 1958, se formó primero como técnico y diseñador industrial antes de lanzarse de lleno al cómic, su verdadera pasión.

Sus primeros pasos llegan a finales de los setenta, con historias en revistas como Hidrogeno y, sobre todo, en iniciativas como P.d.A./Foxtrot, donde mezcla relatos de género con experimentación gráfica y narrativa.

A finales de los ochenta entra en contacto con Medda, Serra y Vigna y de su mano, aterriza en Sergio Bonelli Editore para dibujar Nathan Never, debutando en el número 3 de la serie con la historia Operazione Drago, en 1991.

Desde entonces, su nombre queda ligado al del agente especial del futuro, alternando ese trabajo con proyectos personales y obras pensadas para el mercado internacional, además de pasar por otros títulos bonellianos como Dampyr o las novelas gráficas de la casa, donde firma Sighma con guion de Paola Barbato.

Esa doble vertiente (el narrador sólido de serie regular y el autor inquieto que busca historias más íntimas y personales) es la que acaba desembocando en trabajos como Sabò, donde vuelca una mirada madura, sin concesiones, sobre personajes que viven permanentemente al filo.

Sabò

La edición de cARTEm Cómics

La edición de cARTEm Cómics está claramente pensada para que Sabò se lea como lo que es: una novela gráfica adulta a la que merece la pena volver.

Se presenta en tapa dura, 168 páginas a color, formato de libro de historieta que se siente sólido en las manos y que invita a leer con calma, sin prisas.

El tamaño y el papel respetan muy bien el trabajo de Stefano Casini, que apuesta por una narrativa muy visual y por una paleta que subraya esa atmósfera suspendida del hotel sin caer en estridencias; los silencios y los espacios respiran, y la reproducción aguanta el tipo incluso en las escenas de mayor sutileza gestual.

A nivel de presentación, cARTEm Cómics mantiene la línea de cuidado que ya hemos visto en otros títulos de su catálogo: Buena encuadernación, impresión limpia y una sensación de conjunto que coloca el libro en esa franja intermedia tan agradable entre lo “de batalla” y el volumen de lujo, algo que se agradece cuando hablamos de un cómic que apela más a la relectura que al coleccionismo fetichista.

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Es, en definitiva, una edición a la altura de lo que propone la obra: sobria, sólida y lo bastante elegante como para que Sabò encuentre un hueco estable en la estantería.

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Valoración final de la obra

Y llegamos a la parte en la que hablo como lector que descubrió a Stefano Casini en las páginas de Nathan Never y que, desde entonces, le sigue la pista con una mezcla de confianza y curiosidad.

En Sabò está el dibujante que recordaba de Bonelli: ese gusto por los cuerpos expresivos, por los escenarios que cuentan, por la planificación de página al servicio de la historia; pero aquí se suma un Casini más depurado, más seguro de que no hace falta subrayar nada para que el impacto sea mayor.

La apuesta por hacer una obra coral y por los silencios puede descolocar a quien llegue buscando ciencia ficción, tiroteos futuristas o la adrenalina de los viejos episodios del agente especial. Pero si uno se deja llevar, descubrirá un libro que duele donde tiene que doler, que no juzga a sus personajes y que consigue que nos reconozcamos, aunque sea de refilón, en alguno de esos huéspedes del Sabò.

Como fan de su etapa en Nathan Never, me gusta ver cómo esa experiencia en la serie larga, en el género y en el oficio se destila aquí en una pieza contenida, casi minimalista, donde cada plano y cada silencio están medidos al milímetro.

No es un tebeo para leer con el piloto automático: exige atención, pide que te detengas en las viñetas, que mires las esquinas de las habitaciones y la forma en que los personajes ocupan el espacio, pero, a cambio, te deja ese poso que solo dejan las historias que no se olvidan al cerrar el libro.

Por todo eso, Sabò es de esos títulos que recomiendo sin dudar a quien haya disfrutado con el Casini de la editorial Bonelli y quiera ver hasta dónde puede llegar cuando manda él solo; y, para quienes todavía no le conocen, es una puerta de entrada magnífica a un autor que, a estas alturas, se ha ganado de sobra que sigamos cruzando con él las puertas de hoteles, colonias espaciales o cualquier otro rincón del mapa donde aún queden historias por contar.

Acercaos a este nuevo cómic que nos ha traído cARTEm. Echadlo un ojo, disfrutadlo y sobre todo …

¡Sed Felices!

DAve Solis
DAve Solishttp://www.lascosasquenoshacenfelices.com
Graduado en Trabajo Social. Empecé en el mundo de los tebeos en los 80. Mi primera lectura fue un número de La Espada Salvaje de Conan. La segunda fue un número de Spiderman de forum. Flipé con la peli de Superman, de Christopher Reeve y aluciné en el cine con el Batman de Michael Keaton. Más de 30 años después ... Sigo aquí... Algo alejado del cómic "mainstream" y ... Disfrutando de Las Cosas Que Nos Hacen Felices.
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