Dirigida por el fantásticoBilly Wilder, El crepúsculo de los dioses, más conocida por su título original Sunset Boulevard (en algunos países El Ocaso de una Vida o El Ocaso de una Estrella), es una de las películas más icónicas de la historia del cine y está considerada como una de las mejores de todos los tiempos, habiendo derivado en varios musicales para teatro hechos por autores como Lloyd Weber. Nos muestra el cine en su época de máximo esplendor, cuando surgieron obras que siguen viéndose hasta el día de hoy. Sin embargo, también nos presenta una cara más amarga de esta industria, al narrar la historia de Norma Desmond (Gloria Swanson), una gran actriz del cine mudo que perdió su fama con la llegada del sonoro.
Pasemos ahora a ver de qué trata la película y, dado que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA, recomiendo a quienes no la hayan visto y no quieran enterarse del argumento que directamente salten al subtítulo Ser un Guionista.
La película comienza con Joe Gillis (William Holden), quien está siendo buscado por unos cobradores por no haber pagado el alquiler de su coche. Sin dinero, les engaña diciendo que lo ha prestado y logra escapar. Luego se dirige a la oficina de un productor de cine para intentar vender algunos guiones, pero estos son rechazados por falta de calidad, algo que le recalca la secretaria del productor, Betty Schaefer, (Nancy Olson) quien dice haberlos leído todos y no encontrar ninguno destacable.
Después de la reunión, Joe habla con su agente, que no muestra demasiado interés por su situación y se niega a prestarle dinero. Al salir, se sube a su coche, pero ve que los cobradores lo han seguido y sabe que le quitarán el vehículo si lo alcanzan. Huye entonces a toda velocidad hasta que una rueda revienta, lo que le obliga a refugiarse en una gran mansión en Sunset Boulevard, aparentemente abandonada, donde logra despistarles.
Una vez dentro de la propiedad y tras dejar el coche en el garaje, Joe se sorprende por el tamaño de la casa, comparable a las de las grandes estrellas de Hollywood, aunque visiblemente descuidada. Curioseando, una mujer le llama desde una ventana diciendo que ha llegado tarde y el mayordomo le abre la puerta.
Joe, aún confundido, sigue las instrucciones del mayordomo para subir a una habitación, donde descubre que el cadáver que deben preparar para el ataúd es el de un mono. La habitación es excesivamente glamurosa y ornamentada. La mujer le pregunta si encontró un ataúd en buen estado y que lo prefiere de color rojo. Joe la reconoce: es Norma Desmond, una antigua estrella del cine mudo, quien insiste en que sigue siendo una gran estrella.
Joe intenta marcharse, incómodo por la situación, y le dice que no es más que un guionista desempleado. Antes de que se vaya, Norma le pregunta si de verdad es guionista y, al confirmarle que sí, ella le enseña un guion en el que ha estado trabajando con la intención de rodarlo y regresar al cine bajo la dirección de Cecil B. DeMille. Como el texto necesita correcciones, le propone que se quede en la mansión para ayudarla, con paga incluida.
Joe acepta pasar la noche, pero al despertar descubre que Max (Erich von Stroheim), el mayordomo, ha trasladado todas sus pertenencias a la mansión, informándole que vivirá allí mientras dure la revisión del guion. Joe, molesto, habla con Norma, quien le asegura que no tiene de qué preocuparse, ya que le ofrece un sueldo y un lugar donde quedarse. A regañadientes, Joe acepta.
Los días pasan y Joe se va acercando cada vez más a Norma, viendo películas en las que ella era la protagonista o acompañándola en reuniones con amigos mayores y aburridos. Llega Nochevieja y Norma lleva a Joe de compras para que tenga un traje nuevo para la fiesta que va a celebrar. Quiere comprarle el más caro, pero él se resiste por no quedar en deuda.
En la mansión, Joe nota que su habitación no tiene pomo en la puerta. Al reclamarlo, Max le explica que ninguna puerta en la casa lo tiene por recomendación del médico para evitar más intentos de suicidio. Joe le pregunta por qué Norma está deprimida si aún recibe cartas de sus fans y Max le confiesa que él mismo las ha estado enviando durante todo este tiempo.
Durante la fiesta de Nochevieja, mientras Norma prepara todo, Joe baja y pregunta si vendrán más invitados. Max le dice que no, que solo estarán ellos y los músicos. Joe, sorprendido, va al salón y encuentra a Norma esperándole para bailar. Ella le confiesa su amor, pero no es correspondido y Joe, abrumado, decide marcharse.
Se va a casa de su amigo Artie Green (Jack Webb), quien está celebrando una fiesta. Allí se encuentra con Betty Schaefer, con quien conversa. Ella le confiesa que quiere ser guionista y ve potencial en uno de sus guiones. En ese momento, Artie les interrumpe para presentar a Betty como su prometida.
Joe recibe una llamada de Max, quien le informa que Norma ha intentado suicidarse. Regresa de inmediato a la mansión. Max le pide que mantenga las apariencias ante los músicos que siguen tocando. En la habitación, Joe encuentra a Norma con vendas en las muñecas. Ella le dice que estar enamorada de él es lo más estúpido que ha hecho, y Joe le responde que al menos ella le ha ayudado y no se irá hasta asegurarse de que no se volverá a hacer daño.

Pasan los días y Joe continúa viviendo con Norma hasta que Betty le llama porque quiere que escriban juntos el guion que le había mencionado. Max le responde y le pide que no vuelva a llamar. En una salida nocturna, Joe se topa con Betty, quien le pide que colabore con ella, ya que no quiere quedarse como una simple lectora de guiones. Max les interrumpe y Joe se va.
Poco después, Norma se presenta en los estudios de Paramount, convencida de que la han estado llamando por su guion. Sin embargo, descubrimos que solo quieren utilizar su coche para una película de época. Aun así, DeMille la recibe amablemente y le pide que espere mientras termina de rodar una escena. Mientras espera, varios miembros del equipo la reconocen y se acercan emocionados a saludarla, lo que refuerza su ilusión de que sigue siendo una gran estrella.
Durante esa visita, Joe se encuentra con Betty y le propone escribir juntos por las noches. Ambos comienzan a trabajar en el guion y pasan mucho tiempo juntos, desarrollando un fuerte vínculo. Betty acaba confesándole que tiene dudas sobre casarse con Artie. Caminando juntos, le cuenta cómo de pequeña soñaba con ser actriz, hasta que renunció a ese sueño. Acaban besándose.
Al regresar a la mansión, Max le advierte a Joe que no debería escabullirse, ya que sería peligroso si Norma se entera. Joe y Max discuten, y este último revela que fue él quien descubrió a Norma cuando era director de cine, y que además fue su primer marido.
Norma descubre a Joe y llama a Betty para amenazarla. Joe, enfadado, la llama y le pide que vaya a la mansión. Cuando Betty llega, Joe le dice que solo está allí por compasión hacia Norma y que no se merece estar con alguien como ella. Betty, llorando, le pide que se vayan juntos, pero Joe se niega y la acompaña a la puerta.
Joe comienza a hacer las maletas para marcharse, pero Norma le suplica que no se vaya. Al ver que él no cede, saca una pistola y amenaza con suicidarse. Joe, indiferente, se marcha, y al cruzar el jardín hacia la piscina, Norma le dispara, acabando con su vida.
Al día siguiente, la policía y la prensa llegan a la mansión y encuentran el cadáver de Joe flotando en la piscina. Norma, ajena a la realidad, se maquilla y se prepara como si fuera a rodar una película. Max le dice que la escena está lista para rodar y la policía coopera con la farsa para lograr que baje. En las escaleras, Max le dice que está interpretando a una reina bajando por su palacio. Norma desciende, actuando para las cámaras, convencida de que sigue siendo la gran estrella que siempre creyó ser.

Ser un guionista
Sunset Boulevard es una película con un guion impresionante. A pesar de ser una cinta de los años 50, se siente en su ritmo como una película rodada en la actualidad. Con muy poco, conocemos perfectamente a los personajes. Desde el primer momento, cuando Joe se convierte en narrador, entendemos que se ve a sí mismo como un guionista de poca calidad, y que lo que más anhela es tener una mansión como en la que terminará muriendo.
O la introducción de Norma, donde, aunque no sabemos nada de ella, percibimos la excentricidad de su personaje y la profunda soledad que la envuelve. En su guion, Sunset Boulevard expresa de forma fantástica cómo funciona Hollywood, especialmente en la escena de Norma en el plató, que es un trabajo de guion absolutamente brillante.
Pero además, la cinta aborda el trabajo del guionista desde un punto de vista muy personal, ya que Billy Wilder, el director de la película, comenzó su carrera precisamente como guionista. La película muestra cómo la industria no da importancia a los guiones: no sabe si aceptar los guiones genéricos, pero también teme aquellos demasiado originales, lo cual limita enormemente a los guionistas al no poder desarrollarse con libertad.
Wilder también expone cómo se ignora a quienes escriben los guiones. El personaje de Joe se queja en varias ocasiones de la falta de compromiso de la industria con los guionistas, lo cual hace que apenas reciban reconocimiento. Además, es curioso que el único personaje que está trabajando activamente para Hollywood (Joe) sea precisamente el único que no entra al plató de la película, mientras que la única que sí lo hace es la “estrella”.

Betty y Norma
Betty y Norma son dos grandes personajes contrapuestos en la película. Aunque a primera vista parecen completamente diferentes, en realidad son bastante parecidas. Betty es una joven a la que toda su familia preparó para ser una estrella, pero siempre había un “pero” que la frenaba. Aun así, nunca dejó de intentarlo hasta que no pudo más y siempre siguió amando el cine. Le apasiona transmitir emociones a los demás y ella misma lo expresa al decir que quiere ser guionista y no solo una lectora. Con el personaje de Betty, Wilder quería mostrar que, aunque la industria pueda ser difícil, con esfuerzo es posible encontrar un lugar en ella, de una forma u otra.
Norma, en cambio, representa justo lo contrario. Sabemos que durante la época del cine mudo fue una gran estrella, pero con los años fue perdiendo su fama. A diferencia de Betty, Norma no amaba el cine en sí. Esto se percibe claramente cuando ve películas con Joe: solo le interesa verse a sí misma en pantalla. Norma simboliza lo opuesto a Betty, ya que está completamente centrada en la fama. Esa obsesión la llevó a perderse en su propio reflejo y a ser incapaz de aceptar que ya no era la estrella que fue.

Norma Desmond
Norma Desmond es uno de los mejores personajes de la historia del cine. A pesar de sus errores, representa de forma magistral los efectos que puede provocar la fama. Norma es una persona egoísta, centrada únicamente en sí misma, que haría cualquier cosa por recuperar su estatus. No ama a Joe por quien es realmente, sino porque él le presta atención constantemente.
Al mismo tiempo, Norma simboliza los peligros de la salud mental, un tema al que pocas veces se le ha dado la importancia que merece dentro de la industria. Su obsesión la lleva a cometer varios intentos de suicidio, un asunto que en la época apenas se trataba abiertamente. A lo largo de la película, vemos como todos a su alrededor le han dado la espalda. Esto se muestra claramente en la escena del plató: al principio todos se acercan con entusiasmo, la reconocen, la admiran…, pero al cabo de un rato la atención se desplaza y vuelve a quedar en segundo plano. Metáfora perfecta de su carrera.
Pero más allá de todo eso, Norma encarna aquello de lo que cualquier actriz —o actor— debería alejarse. Wilder la creó como un arquetipo de todo lo que puede salir mal con la fama: es el reflejo de una vida centrada en el reconocimiento externo, no en la pasión por el arte. Una vida en la que se da más valor a la fama que a la propia persona.
Hay que destacar también el extraordinario trabajo de Gloria Swanson, que ofreció una de las mejores interpretaciones de la historia del cine. Consiguió transmitir con enorme maestría tanto la tristeza como la excentricidad de Norma Desmond, un papel que le valió una merecida nominación al Óscar.

El centro de atención
Billy Wilder es uno de los directores más icónicos de la historia del cine y no es para menos si revisamos su filmografía. Un claro ejemplo de su maestría es la escena del plató en Sunset Boulevard, una secuencia con una dirección sencillamente magnífica.
Desde el primer momento, cuando Norma llega al estudio y no la dejan pasar hasta que aparece el jefe, se nos presenta una introducción brillante. Esa escena deja claro que el tiempo de Norma ha pasado: su nombre, aunque aún recordado por algunos, ya no tiene peso en la industria, especialmente entre los más jóvenes.
Una vez dentro del plató, DeMille la recibe con respeto, aunque sepamos que todo es una farsa. Norma se sienta y el primero en reconocerla es un operario de luces, quien, en un gesto casi simbólico, dirige el foco directamente hacia ella, glorificando su imagen. A partir de ahí, otros miembros del equipo comienzan a identificarla, primero los de mayor edad hasta que, poco a poco, todos se acercan, fascinados de que alguna vez fue alguien importante.
Pero todo cambia cuando DeMille interrumpe el momento para continuar con el rodaje. La atención sobre Norma desaparece por completo. Es una escena maravillosa que muestra con precisión cómo funciona Hollywood: te da toda su atención, te rodea de admiradores, pero solo por un instante… hasta que llega el siguiente proyecto. Entonces, pasas a ser solo un recuerdo.
El amor por el cine
Aunque haga una crítica muy dura sobre el trato que reciben las estrellas en Hollywood, Sunset Boulevard hace, al mismo tiempo, un homenaje precioso al cine. Habla sobre la importancia de respetar lo que las personas han hecho en el pasado, y cómo no deben ser vistas solo como modas pasajeras, sino como artistas que lograron dejar huella en la memoria colectiva.
También, a través del personaje de Betty, se nos transmite la idea de que las películas deben contar algo más que una simple historia: deben transmitir un sentimiento, una emoción que perdure en el espectador. Por eso es que ella rechaza los guiones de Joe y sueña con ser guionista a pesar de haber fracasado como actriz. Quiere expresar, quiere conmover…

¿El mejor final de la historia?
El final de Sunset Boulevard es, sin lugar a dudas, uno de los mejores de la historia del cine. Toda la escena es magnífica: desde cómo Norma se arregla para salir o cómo ignora por completo a los policías hasta cómo Max prepara la entrada, no de una criminal, sino de una «estrella» frente a los periodistas.
Norma no solo baja las escaleras creyéndose una reina: ese descenso es el reflejo de su caída definitiva a la locura. Ya no le queda nada. Joe le ha mostrado la verdad, le ha dicho que ya no es querida, que sus fans ni siquiera existen. Y Norma, en lugar de enfrentarlo, decide abrazar su mentira y vivir dentro de ella. Se convence de que sigue siendo la gran estrella del mundo.
Esta escena está interpretada de manera magistral por Swanson, quien nos muestra no solo la locura de Norma, sino también toda la fragilidad emocional de alguien que ha sido olvidada y rota por dentro. Una de las mejores actuaciones de la historia.

Sunset Boulevard rompió esquemas en su época al exponer las fallas de la industria hollywoodense y los efectos devastadores que puede tener sobre quienes trabajan en ella. Pero, en el fondo, también presenta un inmenso amor por el cine, por el arte de contar historias. La película muestra la desgracia que puede esconder la magia del séptimo arte, pero también su belleza imperecedera.




