Hoy, debido al próximo estreno de una secuela, revisitaremos la película Karate Kid, dirigida por John G. Avildsen y protagonizada por Ralph Macchio y Pat Morita. Esta cinta marcó un momento importante en la cultura popular, dejando momentos icónicos que forman parte de la memoria colectiva.
Nota: Este retro-análisis de Deseando amar contiene SPOILERS Y DETALLES DE LA TRAMA, POR LO QUE, SI LO DESEA, PUEDE IR DIRECTAMENTE AL SUBTÍTULO “¿POR QUÉ ES TAN EFECTIVA?” para no enterarse de partes fundamentales de la misma.
La película nos presenta a Daniel LaRusso, un niño que, debido al trabajo de su madre, ha sido obligado a mudarse a Los Ángeles, donde rápidamente se da cuenta de que es muy diferente a su antiguo hogar. Ahí mismo, debido a un desperfecto en la casa, conoce al señor Miyagi.
Más tarde, junto con otras personas que acaba de conocer, sale a la playa, donde ve por primera vez a Ali (Elisabeth Shue), de quien queda flechado desde su primer intercambio de miradas. Después de un rato, comienzan a conocerse y pasan la noche hablando. Luego llega Johnny Lawrence (William Zabka) con sus amigos, todos peleadores de karate. Johnny, al ver a Daniel, se pone celoso, ya que Ali es su exnovia. Por esto, provoca a Daniel, lo que termina en una pelea que gana sin mayor dificultad.
Al día siguiente, Daniel comienza a ir a la escuela, donde se encuentra con Ali, no sin antes tener un altercado con uno de los amigos de Johnny. Pasan un momento juntos en el que se ve que están interesados el uno en el otro.
Debido a los problemas en la escuela, Daniel intenta aprender karate por su cuenta. El señor Miyagi se percata de esto y le dice que es difícil aprender sin un maestro. Más tarde, Daniel, interesado en un dojo de karate, llega a Cobra Kai, donde el sensei Kreese les dice a sus estudiantes que en las peleas la piedad no existe. Luego vemos a Johnny en la clase, quien es el mejor peleador del dojo.
Los estudiantes de Cobra Kai siguen molestando a Daniel y le arruinan la bicicleta, lo que provoca que, al llegar a casa, le grite a su madre sobre lo infeliz que es en su nuevo hogar. El señor Miyagi escucha la discusión desde su cuarto y, al día siguiente, le arregla el rodado.
A partir de esto, se conocen mejor: Daniel lo ayuda a podar bonsáis y pasan más tiempo juntos. Al llegar Halloween, Miyagi le insiste a Daniel para que vaya a una fiesta, lo cual, sin muchas ganas, acepta. En la misma y totalmente cubierto por una cortina de baño, Daniel va en busca de Ali, a quien evitaba por miedo a Johnny. Se reconcilia con ella y, cuando va al baño, ve a Johnny distraído y aprovecha la oportunidad para soltarle una regadera de agua encima. Furioso, este lo empieza a perseguir junto a todos los Cobra Kai.
Intenta llegar a su casa, pero es capturado y le dan una paliza. Antes de que puedan continuar, sin embargo, llega el señor Miyagi, quien, en un acto sorpresivo, ataca a todos y les deja inmóviles sin demasiado esfuerzo.
Horas después, Daniel despierta, recordando cómo Miyagi lo salvó, y le pide que lo entrene, pero este se niega. Sin embargo, accede a acompañarlo al dojo Cobra Kai para pedirle al sensei que lo dejen en paz.
Al llegar, el sensei Kreese (Martin Kove) ve la cara de miedo de sus estudiantes al ver al señor Miyagi, pero no acepta el pedido de este y cree que Daniel debe ganarse el respeto en una pelea. Al ver el tipo de persona que es, Miyagi acepta, con la condición de que Daniel participe en el torneo de karate local All-Valley.
Kreese está de acuerdo e impone como regla a sus alumnos que no pueden hacerle daño a Daniel hasta el torneo, además de prometer al señor Miyagi que, si no se presentan, él y todos los Cobra Kai les darán una paliza. Cerrado el acuerdo, Daniel queda atónito al darse cuenta de que no tiene oportunidad de ganar, pero Miyagi lo tranquiliza diciéndole que lo entrenará.

El entrenamiento comienza. Daniel va todos los días a la casa de Miyagi y este empieza pidiéndole que encere sus autos, a lo que accede pensando que es una especie de compensación por la ayuda y que luego comenzarán a entrenar. Sin embargo, esto no cambia, ya que el señor Miyagi le pide, en los días siguientes, que pinte su cerca, la casa y luego pula el piso. Y así se mantiene por algunas semanas, lo que frustra a Daniel.
Por otro lado, al ya no tener miedo de los Cobra Kai debido al acuerdo, Daniel empieza a salir con Ali y forma una relación con ella. La invita a salir y se da cuenta que proviene de una familia con gran estatus económico. A pesar del deseo de los padres de ella de que vuelva con Johnny, las cosas fluyen bien entre ellos.
Pasadas las semanas, Daniel se harta y le echa en cara a Miyagi que no ha practicado nada. Ante esto, este lo ataca, y Daniel, con los movimientos que aprendió en las tareas que Miyagi le asignó, logra defenderse. Mientras lo ataca, Miyagi le menciona los trabajos que ha realizado, haciendo que Daniel se dé cuenta de que, en efecto, ha estado aprendiendo a defenderse todo este tiempo.
Tras ello, Daniel comienza prácticas más convencionales, como mejorar su equilibrio, aprender nuevos golpes y perfeccionar distintos estilos de pelea. Esto hace que forme una gran relación con Miyagi, similar a la de un padre y su hijo. Siguen entrenando hasta que Daniel se vuelve muy bueno, aprendiendo técnicas como La Grulla.

Daniel sigue muy feliz en su relación con Ali, hasta que, en una cita, Johnny le roba un beso a ella para provocarlo. Daniel observa todo y, creyendo que Ali lo ha cambiado, se va disgustado y la evita por los siguientes días.
Al llegar a casa de Miyagi luego del incidente, lo encuentra borracho y se da entera que perdió a su esposa e hijo, lo que le ha dejado una profunda tristeza.
Los días pasan y el torneo está cada vez más cerca. Daniel, que sigue evitando a Ali, la busca tras un consejo de Miyagi. Sin embargo, al encontrarla, Ali es quien ahora evita a Daniel, sintiéndose herida al saber que él creyó que lo lastimaría a propósito. Luego, al descubrir que todo fue un malentendido, se reconcilian y ella promete ir a verlo al torneo.
Llega el día del mismo y, tras inscribirse con algo de trampa, comienzan las rondas. Daniel demuestra que se ha convertido en un gran peleador, ganándole a varios competidores, incluidos los Cobra Kai que antes lo molestaban. Aun así, Johnny no se queda atrás y avanza de ronda con facilidad, demostrando gran brutalidad al pelear.
Al llegar a las semifinales, Johnny pasa sin problemas. En el otro lado, Daniel se enfrenta a un Cobra Kai que, antes de la pelea, habla con el sensei Kreese. Al ver que Daniel es un gran peleador y representa un peligro, este le ordena a su estudiante que lo lesione. A pesar de arrepentirse en el instante, el Cobra Kai obedece y le provoca una lesión en la pierna a Daniel.
Los doctores le dicen a Daniel que no puede seguir, lo que daría automáticamente el campeonato a Johnny. Esto le genera gran tristeza, por lo que pide al señor Miyagi que lo ayude y este, con una técnica personal, logra hacerlo ponerse en pie.
Justo antes de dar a Johnny como ganador del torneo, Ali informa que Daniel sí peleará. Aunque con dificultades y cojeando, Daniel llega entonces al combate, listo para su último enfrentamiento contra Johnny.
La pelea comienza y Daniel logra sacar ventaja, demostrando que tiene una mejor técnica. A pesar del miedo, consigue dos puntos sobre Johnny. Sin embargo, tras lograr empatar, Johnny golpea la pierna lesionada de Daniel, generándole un gran dolor. Debido a esto, llegan a muerte súbita, donde el primero en anotar un punto ganará el torneo.
Daniel tiene gran dificultad para ponerse de pie, pero aun así lo consigue. Al ver a Miyagi, se llena de confianza y se prepara para ejecutar la técnica de La Grulla. Daniel eleva su pierna, esperando el ataque de Johnny. Cuando el round inicia, Johnny se lanza al ataque para conseguir el punto, pero Daniel logra conectar la patada, logrando el golpe definitivo y proclamándose ganador del torneo.
¿Por qué es tan efectiva ?
Karate Kid es una gran película que ha sido inmortalizada en la cultura popular, pero, ¿es en realidad tan buena? En aspectos meramente técnicos, aunque no desentona, no resalta demasiado en ninguno.
Karate Kid destaca porque busca ser efectiva. Y ello no la hace ser menos valiosa, sino, por el contrario, conectar fácilmente con el espectador. Tal vez la historia sea algo que se ha visto mucho, incluso en la propia filmografía del director, quien anteriormente dirigió Rocky (aquí retro-análisis). Conecta con facilidad porque el encanto está en sus personajes. Aunque Daniel sigue el arquetipo del héroe, lo hace de manera única: no es alguien que se presente como perfecto o sea sumamente querido. Lo vemos muchas veces peleando con su madre, siendo celoso con Ali o fanfarroneando.
Por eso su historia atrapa, ya que es un personaje imperfecto que, con ayuda, logra convertirse en alguien mejor. No solo vence el miedo a sus agresores, sino que también cambia su forma de ser; aprende a ser más agradecido con lo que tiene y a encontrar diferentes formas de ver las cosas al entender que, de una situación adversa, puede sacar una mejoría.
Daniel es un gran ejemplo de cómo se puede transformar un personaje arquetípico. Si bien empieza desde la nada y debe enfrentarse a un adversario con la ayuda de un maestro para finalmente vencer al antagonista, lo que le hace interesante son sus defectos y su forma de ser, que permiten que cualquiera pueda empatizar fácilmente con él.

El señor Miyagi
Si bien Daniel es un personaje querido, el señor Miyagi es el corazón de la película. Todo está en la escasa información que se nos da sobre él; pocas veces se nos dice algo personal, pero cuando la película lo muestra, es impactante. Se nos presenta como alguien sabio, la guía de Daniel, pero su propia historia es muy interesante.
También cabe mencionar que Pat Morita no era la primera opción para el papel, pero demostró ser el indicado. Aunque el suyo sea un personaje con poca expresión, su actuación permite conectar mejor con él, ya que solo con la mirada se percibe su felicidad o su orgullo en distintos momentos. Esto le valió a Pat Morita una nominación a mejor actor de reparto en los Óscar.
Desde un primer momento se puede empatizar con él, debido a que vemos el cariño que le guarda a Daniel y cómo busca ayudarlo de todas las maneras posibles. Aunque su método es poco ortodoxo, busca enseñarle su manera de ver el karate como algo personal, que puede llegar a ser incluso espiritual, en lugar de un simple deporte o un método para someter a los demás.
A su vez, también nos muestran un poco de su vida. Esta parte pasa desapercibida muchas veces, pero en la escena donde está borracho, descubrimos que él y su familia fueron prisioneros en un campo de concentración para japoneses en Estados Unidos, donde su esposa murió junto a su futuro hijo. Esto nos da otra visión del señor Miyagi, ya que no ayuda a Daniel solo por naturaleza.
Miyagi ve en Daniel el reflejo de su hijo; al no haber podido ser padre, intenta serlo con él. Esto se nota en detalles como su cumpleaños, los consejos sobre el amor o el auto que le regala. Miyagi ve en Daniel a alguien que, aparte de necesitar un maestro de karate, necesita un guía que lo ayude a mantenerse centrado y no perderse en un lugar donde podría quedar estancado en el resentimiento.

Las peleas
Las peleas de la cinta son un gran acierto, ya que durante el filme son en su mayoría entrenamientos. Las coreografías están bastante bien logradas; en todo momento se siente que se está viendo una pelea real, tal vez no con los movimientos más espectaculares, pero sí con un sentido, y se percibe que el combate puede en cualquier momento inclinarse hacia cualquiera de los dos lados.
Una escena que me gustaría destacar es cuando Miyagi rescata a Daniel de la paliza que le dan los Cobra Kai. Llega sin que antes lo hayamos visto luchar, por lo que hay incertidumbre sobre lo que hará. Sin embargo, se muestra en medio de una luz, casi como una divinidad, donde ni siquiera es tocado por ellos, haciendo ver por encima de los demás y logrando una gran introducción al personaje en el aspecto de karateca, ya que previamente solo se nos lo mostraba hablando con Daniel.
Las peleas del torneo están muy bien logradas. Se ven muchos enfrentamientos diferentes y queda claro que ninguno es invencible. Si bien Johnny avanza con algo más de facilidad que Daniel en cada ronda, se nos muestra que hay otros competidores que también le presentan desafíos. Por otro lado, vemos cómo a Daniel le cuesta avanzar, lo que demuestra que, a pesar de haberse convertido en un gran alumno de karate, no es invencible. Esto le da un mayor peso a la película, ya que las peleas se sienten reales y no como un simple trámite antes del combate final.

You’re the best around
De esto se deriva este breve punto: el soundtrack de la película (Bill Conti) es de lo más destacable, ya que nos sumerge en la historia. En todo momento acompaña las emociones que suceden y, aunque al inicio puede parecer discreto, se transforma poco a poco en momentos más icónicos.
Roger Deakins decía que si los aspectos técnicos distraían la atención de la cinta, eso significaba que no eran buenos, y aunque esto es sumamente cierto, muchas películas como Karate Kid no se recuerdan solo por su excelencia técnica, sino por la manera en que logran hacer sentir al espectador y quedarse en su memoria.
La escena del torneo es muy buena, pero mejora aún más con la canción You are the Best Around que, interpretada por Joe Esposito, la cual transmite epicidad y hace ver a Daniel en un momento de vida o muerte y como si estuviera destinado a ganar. Aquí la tienen por si quieren echarle una oída…
Esto demuestra que, muchas veces, no es la excelencia lo que hace icónica a una película, sino la forma en que usa sus recursos para generar emociones en el espectador.

Karate Kid es una de las películas más icónicas de la historia, cuyo legado ha continuado con dos secuelas directas y la reciente serie Cobra Kai (aquí nuestros análisis). Es una película que vive en la cultura popular por lo que hace sentir; aún con los años, se mantiene vigente, y en un momento donde se da más cabida a las megaproducciones, es bueno recordar que las películas con corazón y que buscan generar un sentimiento en el espectador son las que quedan inmortalizadas en la memoria.



