Bienvenid@s amantes del VHS y de la era analógica a otro Retro-Análisis más en esta sección que trata de ser semanal y que os trae joyas (o no) del siglo XX que me gusta rescatar para que los más jóvenes las conozcan y los más veteranos las recuerden.
‘Langoliers’ proviene de una época en la que las películas para televisión eran muy abundantes. Actualmente ocurre igual pero ahora se suele invertir tanto o más presupuesto que en una cinta para cine.

¿Dormir en el avión? No, gracias.
Cuando me propuse volver a visionar esta adaptación del maestro Stephen King tenía serias dudas si debía hacerlo. Siempre he recordado esta cinta y ‘Apocalipsis’ (The Stand’) con mucho cariño y a veces ese sentimiento nos edulcora el producto. He de decir que esta vez no ha sido así, pero con alguna que otra pega, la verdad.
‘Langoliers’ nos cuenta la historia de un vuelo a Boston que sufre un misterioso suceso: a excepción de un grupo pequeño de viajeros, el resto ha desaparecido sin dejar más que sus pertenencias, incluso los pilotos de la aeronave.
Pronto conocemos que hay algo que los une a todos: estaban dormidos durante el evento.
Este variopinto grupo deberá descubrir qué ha ocurrido mientras trata de comunicarse con el exterior y busca un lugar seguro donde aterrizar.

Esta cinta televisiva está dividida en dos partes y es la primera, personalmente, la que me gusta más. Toda la intriga sobre lo ocurrido, ese desconocimiento y tensión están muy bien llevados.
Es cierto que cuando descubrimos qué ha ocurrido, la respuesta es impactante y nos da una visión algo diferente de un tema muy trillado. Todos sabemos que Stephen King es un gran escritor con muchas novelas y experiencia a sus espaldas y eso se nota.
También es cierto que hay muchos momentos en los que hay mucho diálogo sobreexplicativo para situar al espectador y que no se pierda en lo desconcertante de la trama.
No nos engañemos: la calidad visual de ‘Langoliers’ es la de una de esas películas de Antena 3 de los domingos por la tarde. Aunque si se consigue superar ese primer rechazo por ese aspecto tan de cine cutre, podremos disfrutar de esta interesante propuesta.

Quizás con un mayor presupuesto hubiésemos tenido algunas escenas visualmente más impactantes, como la llegada a ese aeropuerto totalmente desierto.
Como ya he mencionado, el aspecto cutre de ‘Langoliers’ juega en su contra, al igual que alguna que otra actuación no demasiado acertada, como la de Bronson Pinchot que supongo que quiso alejarse de su imagen en ‘Primos lejanos’ y resultó demasiado estridente. Aunque su trasfondo es el que da sentido a los langoliers y el que mayor profundidad y dramatismo posee.
Es muy obvio que parece que los personajes que se encuentran en este embrollo son los justos y necesarios para que avance la historia y tengamos un final feliz, pero… ¿En que película no lo son?
Vamos a entrar en lo más cutre de esta película televisiva: los efectos especiales. Hay muy poco, la verdad, pero la palma se la lleva la puesta en escena de los langoliers, que resulta casi cómica y en ningún momento general miedo.

Personalmente me hubiese inclinado por efectos prácticos más que digitales, pero que en esa época de los 90 el auge por los gráficos por ordenador tuvo más peso. Básicamente las criaturas resultan ser albóndigas mutantes con muy mala leche… al menos en su aspecto.
Conclusión
Una cinta televisiva muy entretenida que gestiona muy bien la tensión antes de descubrir lo que está sucediendo.
Hay que tener en cuenta que enfrentarse a ‘Langoliers’ es saber que estamos ante algo de una calidad visual más que dudosa, pero la historia merece la pena. Hay que estar muy acostumbrado a la serie B para ver esto sin desistir a los 5 minutos.
Revisionarla es un acto de nostalgia noventera que se disfruta, sobre todo para quienes no conozcan la trama y se vean sorprendidos por el trasfondo que nos narra Stephen King.
Además, tenemos cameo del escritor en la recta final, que, aunque caracterizado, es muy reconocible.
Dadle una oportunidad a ‘Langoliers’, creo que no os va a defraudar.
Un saludo desde el sótano de la Batcueva.



