Testigo de Cargo es un thriller judicial dirigido por Billy Wilder, uno de los más grandes directores de la historia del séptimo arte. El sub género de juicios nos ha traído incontables versiones, productos de gran calidad. Por nombrar algunos, 12 hombres sin piedad, Anatomía de un asesinato o Como matar a un ruiseñor son ejemplos de películas que trascienden en el tiempo. En caso de querer saber más de este tipo de cine, os recomiendo este listado con las 30+1 mejores películas de juicios.
Agatha Christie, Billy Wilder y juro decir la verdad
¿De dónde viene la historia en que se basa Testigo de Cargo? Pues del mundo del teatro. Agatha Christie escribió un relato corto que fue la base de una obra teatral llevada a la pequeña pantalla por la BBC en forma de producción televisiva.
Luego, en 1957, Billy Wilder cogió esa obra y la llevó a la gran pantalla. Siendo uno de los mejores directores que se haya colocado tras una cámara, le aportó a la adaptación un estilo muy europeo (su procedencia era austro-húngara; luego se nacionalizó estadounidense) y sus puntos fuertes serían el uso de diálogos afilados, muchas veces utilizando la sátira mordaz de la propia sociedad norteamericana, así como el cinismo de sus personajes protagonistas y el buscar mantener un equilibrio entre la comedia y el drama.
Sus inicios como guionista llegaron con Ninotchka (1939) para luego dirigir su camino hacía la producción y dirección. Su primera gran película en el género del cine negro fue Perdición (1944, aquí retro-análisis) con un gran Fred McMurray y la gran Barbara Stanwyck como una de las primeras femme fatales de la historia del cine.
A partir de ahí, grandes ejemplos de cine de alta calidad en diferentes géneros cinematográficos como el drama en El crepúsculo de los dioses (1951) o la comedia en Con faldas y a lo loco (1959) o El apartamento (1960), e incluso la variante romántica de la comedia con Irma la dulce (1963).

Las razones que hacen de Testigo de Cargo una gran película
Aparte de Billy Wilder, Testigo de Cargo destaca en muchos apartados. Comencemos por un trío de actores mágico. El gran Charles Laughton (1899-1962), el cual aporta a su personaje Sir Wilfrid Robarts una pizca de ironía y perspicacia inolvidables. Tiene unos diálogos con el personaje de su enfermera interpretado de manera graciosa por Elsa Lanchester (Miss Plimsoll) dignos de ver una y otra vez.
Aparte de Laughton, Marlene Dietrich (1901-1992), un icono de la época dorada de Hollywood, interpreta a una especie de femme fatale que nos hará dudar en más de un momento sobre sus reales intenciones, sin dejar evidentemente de nombrar al tercero en discordia, Tyrone Power (1914-1958) un ex militar con más de una arista en su personalidad y que esconde más de lo que se ve a simple vista. Los tres forman el trío protagonista de esta película de juicios en el que la aportación de personajes “secundarios” también tendrá su importancia, ya no solo en la trama sino también en nuestro disfrute a la hora de visionarla.
A destacar el papel que interpreta Elsa Lanchester, la de la abnegada enfermera que trata (de manera infructuosa) de que Sir Roberts se tome su medicación regularmente, y que veremos que poco a poco sucumbe ante el carácter indomable del veterano abogado. Como curiosidad de la vida real, Lanchester y Laughton fueron pareja durante años y, en cierta forma, ella fue su protección en su vida privada dado que el brillante actor era en realidad gay, en una época en la que por tu condición sexual era posible que acabaras en prisión.

Su química en la pantalla viene en realidad del día a día que compartían, así como también de los tablones donde hicieron las delicias de los amantes del teatro. Aparte de Mrs Plimsoll, otros personajes con menos minutos en pantalla, pero no por eso poco interesantes, son los de John Williams como el secretario de Sir Roberts, o el Sr. Carter, un hombre meticuloso y profesional, difiriendo del personaje de Laughton que es más irreverente y rebelde.
La nota de humor, más en la gestualidad que en los diálogos, la encontramos en la actriz Una O’connor que aquí interpreta a Janet Mackenzie, la ama de llaves de la señora rica muerta en extrañas circunstancias, muerte de la cual acusan al personaje de Tyrone Power. Sus mejores aportaciones son esas miradas llenas de desconfianza que le echa a Power cada vez que visita la casa de su empleadora.
Los giros de guion que aparecen en la parte final de la cinta son el colofón perfecto a una gran película con elementos de teatro amenizados con diálogos punzantes y unas actuaciones dignas de alabanza. No podíamos terminar nuestro escrito sin destacar el trabajo siempre talentoso de Billy Wilder, capaz de combinar drama, suspense y humor de manera más que brillante.

¿A quién le podemos recomendar Testigo de Cargo?
A los amantes de las obras de Agatha Christie porque realmente en esta ocasión y considerada así por la misma escritora, se trata de una de las mejores adaptaciones que se hayan hecho nunca de uno de sus escritos; también a aquellos que disfrutan con un buen thriller de asesinato más juicio y, cómo no, a los fans de Laughton, Power o Dietrich y en general a los que queráis descubrir una gran película de cine clásico.
os dejamos un artículo de nuestra web que analiza las adaptaciones de noveles de Agatha Christie. AQUÍ
una ejemplo sobre la química entre Laughton y Lanchester aquí abajo.



