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Retro-análisis: Top Gun, cuando Tom Cruise se convirtió en Tom Cruise

En esta web somos mucho de Tom Cruise. Pero mucho, mucho, mucho. Por eso estamos alborozados ante el estreno de Maverick: Top Gun y no nos hemos resistido a visionar de nuevo el origen de todo. Esta semana regresamos (otra vez, sí; es que somos muy cansinos) a los 80, a Top Gun (Idolos del aire). Vamos al lío.

Volando voy, volando vengo

Top Gun nos cuenta cómo Pete “Maverick” Mitchell (Tom Cruise) y su copiloto, Nick “Goose” Bradshaw (Anthony Edwards), son seleccionados para ir a Top Gun, la escuela de pilotos de la armada donde se entrenan los mejores de los mejores. El carácter de “Maverick”, rebelde sin causa, irresponsable en ocasiones y marcado por la muerte en combate de su padre, pondrá en aprietos a la pareja, que quiere ganar el trofeo que se organiza cada año en la academia

Entre medias, una balada ochentera machacona, sana competición entre machotes por ver quien la tiene más… digo, por ver quien vuela más rápido y más alto, y un romance con la instructora (Kelly McGillis) que hoy en día acabaría con la susodicha en chirona por abuso de autoridad. Eran otros tiempos, unos tiempos más simples.

La historia de Top Gun no es nada del otro mundo. El personaje de Tom Cruise, ese canallita de medio pelo y buen corazón, ya tuvo sus precedentes y sus sucesores. Incluso la relación con el personaje de Kelly McGillis, algo mayor que él, no es novedosa. Es más, reconozcamos que en la película pasa más bien poca cosa.

Hay un intento de combate al principio, mucho entrenamiento entre medias salpicado de enfrentamientos con la autoridad, y un combate de medio pelo al final. ¿Y la competición por el trofeo? Pues había más emoción en Harry Potter.

Reconozcamos también que, a ratos, es una película tirando a aburrida, salvada por el carisma de Tom Cruise. Muchas situaciones se ven venir de lejos y hay una escena que roza el ridículo, porque ese vuelo cabeza abajo por encima de un MiG soviético no se la creen ni ellos. Vista hoy en día, hay que tirar de nostalgia para tragarse los 110 minutos que dura.

Por el camino, yo me entretengo

Más de uno se preguntará: si la película es tan simplona y tan poca cosa, ¿dónde estuvo la gracia de este Top Gun? En los aviones, queridos. Dicho así suena también simple pero, en 1986, las escenas con los F-14 eran lo más de lo más.

Top Gun era la película que había que ver si querías alucinar en colorines ante las acrobacias aéreas y la velocidad de esos aviones americanos que atronaban en las salas de la época.Y hay que reconocer que ese montaje, con los aviones volando, intercalado con los planos de los pilotos, funciona a las mil maravillas. En todo momento te crees que Tom y compañía pilotan esos aviones y hacen las filigranas que hacen.

La película fue y es pura propaganda al servicio de la fuerza aérea de los EE.UU. y, en ese sentido, funcionó perfectamente. Hubo cientos de jóvenes que se alistaron para poder pilotar esos aviones, tener un apodo molón, un casco maravilloso y liarse con la instructora de la academia. Y en España porque no nos dejaban, que si no más de uno se habría alistado.

También funcionó para poner en lo más alto de Hollywood a su protagonista. Antes de Top Gun, Tom Cruise había destacado por estrellarse sonoramente con Legend, de Ridley Scott, y por tirarse a Rebecca De Mornay y marcarse un baile en Risky Business (suena muy bruto pero es así).

La película de Tony Scott (un director al que nunca se ha valorado lo suficiente y al que echamos de menos) tuvo un presupuesto de 15 millones de dólares y recaudó más de 356. Tom Cruise demostró que podía servir para historias de acción, con toques de romanticismo, y que era un actor al que mujeres y hombres adoraban por igual. Sin Top Gun, la carrera de Tom Cruise habría sido otra.

De hecho, la película también fue una buena carta de presentación para muchos de sus co-protagonistas, como Val Kilmer, Meg Ryan e incluso Tim Robbins, que pasaba por allí. Otros secundarios, como Tom Skerritt o Michael Ironside, ya tenían una carrera a sus espaldas y su intervención en la cinta no les supuso nada nuevo.

¿Vale la pena revisionar Top Gun antes del estreno de su secuela? Pues como ya he dicho, o tiras mucho de nostalgia y del carisma de su protagonista, o igual se os hace muy pesada. Son los mismos argumentos que han justificado Maverick: Top Gun, la puñetera nostalgia ochentera y que Tom Cruise vende cualquier cosa que haga, aunque sea un churro, y más después de las dos últimas de Mision: Imposible (y las dos que vendrán).

Eso sí, Top Gun dejó una frase para la historia del cine que pocas veces recordamos y que un amigo me suelta a la cara cada vez que compro un cerveza artesana de más de un euro, aquella que suelta James Tolkan: tu ego expide cheques que tu cuerpo no puede pagar. Un saludo, sed felices.

Pedro Pérez S.
Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

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