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Serenity: la gema perdida de Joss Whedon

Hoy, en nuestra sección de retro – análisis, nos toca hablar de Serenity, la película que marcara nada menos que el debut cinematográfico de Joss Whedon y que, al igual que Firefly, serie que le precediera, se ha convertido con los años en objeto de culto.

Bienvenidos sean a otro retro – análisis, sección de la cual mi compañero Pedro estará ausente por unos días, por lo que me toca la difícil tarea de suplirlo en esto que tan bien sabe hacer esperando, desde ya, estar a una altura medianamente acorde con el desafío.

El título que hoy les quiero traer es Serenity, filme que marcó el debut como director cinematográfico de Joss Whedon, quien venía de desarrollar éxitos televisivos como Buffy la Cazavampiros o Angel, además de haber sido, ya para la pantalla grande, guionista de títulos como Rápida y Mortal, Alien: Resurrección, Toy Story o Atlantis: el Imperio Perdido, junto a muchos otros en los que no fue acreditado.

También venía de crear, en 2002, Firefly, serie que constituye el antecedente directo para Serenity y que fue emitida por Fox sin respeto alguno: la cadena nunca dio apoyo suficiente al producto, al punto que ni siquiera llegó a emitir la totalidad de los episodios de su única temporada y, además, lo hizo en desorden y dejando el piloto para el final. Si existe mejor forma de condenar una serie a muerte, no la conozco.

A pesar de la cancelación, sin embargo, Firefly cosechó un público muy devoto demostrando, una vez más, que masividad y lealtad no van necesariamente de la mano. Tal fue así que las presiones de los fans y las copiosas ventas en formato DVD (en una época en que todavía ello no era tan común para series) llevaron a que la historia fuese continuada con una película en 2005 y aquí es donde llega el momento de hablar de Serenity, pero creo que es imposible hacerlo sin dar antes alguna referencia sobre su serie madre.

¿De qué iba Firefly?

La serie Firefly fue una maravillosa combinación de western y ciencia ficción que nos mostraba, en el siglo XXVI, las peripecias de la peculiar y variopinta tripulación de la Serenity, nave zoomorfa de tipo Firefly (su forma remite a una luciérnaga), a bordo de la cual viajaban el capitán Malcolm Reynolds (“Mal” para los amigos), junto a su segunda al mando y a un piloto que eran matrimonio, además de una pareja de hermanos con una historia muy particular, un reverendo de armas llevar, un tosco matón a sueldo, una meretriz interplanetaria y una mecánica malhablada. Les dije que era una tripulación variopinta, ¿no?

En el universo ficticio de Firefly, la humanidad ha colonizado todo un nuevo sistema solar poblando varios planetas y hasta terraformando algunos de ellos. En tales mundos se ha formado una alianza política pero la desigual distribución de beneficios y recursos genera conflictos al dejar a un lado a los más periféricos. Todo ello deviene en una guerra que, al igual que ocurriera con la de secesión americana, terminó llevando a la reunificación, pero también a montones de problemas derivados, pues muchos de quienes combatieron en la contienda o bien han resultado afectados por la misma se ven , ante la falta de horizontes, obligados a migrar hacia los planetas y lunas de la periferia en busca de mejores oportunidades.

Tal contexto no puede sino remitir a la llamada conquista del oeste americano en las últimas décadas del siglo XIX, la cual sirvió como esperanza y vía de escape para muchos de quienes cargaban con las frustraciones propias de la guerra civil, no siendo pocos los que terminaron como buscavidas o directamente bandidos, tal el caso de Jesse James.

Los tripulantes de la Serenity sobreviven como marginales que, llevando una vida prácticamente nómade, se mueven de un mundo a otro realizando operaciones no siempre legales, que pueden incluir transporte de ganado, contrabando, tráfico de armas, robo, piratería, caza de recompensas, etc. Ese carácter de los personajes, mezcla de forajidos y antihéroes, pero siempre muy queribles, le dio su encanto personal a una serie a la cual, lamentablemente y como antes dijimos, la desidia de Fox terminó por llevar a la cancelación.

En caso de que deseen saber más sobre Firefly, mi compañero José tiene publicado un excelente artículo en esta web.

La Resurrección

Fue tal la lluvia de quejas por parte de los fans que ello animó a Joss Whedon a la realización de una película que cerrase la historia o, inclusive y por qué no, abriese la posibilidad de seguir explorando la franquicia en forma de secuelas o lo que fuera que llegase a continuación. El filme, ahora en manos de Universal tras la compra de los correspondientes derechos, vuelve a ubicarse en el mismo universo ficticio que su serie antecesora e, inclusive, retoma la historia allí donde había sido dejada.

Apenas vemos girar el logo de Universal al comienzo, la sensación es la misma que la de ver a nuestro pueblerino equipo de infancia debutando en las ligas de primera división. Es cierto que el presupuesto no fue astronómico (unos cuarenta millones de dólares), pero sí lo suficientemente digno como para que los efectos especiales lucieran decentes. Además, para quienes veníamos de la serie televisiva, no podía sino ser un lujo.

La Tripulación

El mayor golpe emotivo de la apuesta fue también su mayor riesgo, pues se decidió recurrir al elenco original de la serie del mismo modo que, por ejemplo, ocurriera con las primeras películas de Star Trek. Pero en el caso específico de Serenity, los personajes no tenían aún el suficiente ruedo en pantalla o fuera de ella como para haber ganado lugar de íconos populares (cosa que sí ocurría con Star Trek) y, por lo tanto, sus rostros no eran conocidos para el gran público cinematográfico.

Los personajes, entonces, son los mismos de la serie como también los actores que los interpretan. El capitán Malcolm Reynods (Nathan Fillion) se nos presenta como una mezcla de Han Solo y Billy The Kid, sabiendo Fillion darle un cariz convincente al suplir sus limitaciones actorales con un innegable carisma: parece que hubiera nacido para ese papel.

El matrimonio Washborne, en tanto, está integrado por Zoe y Hoban, a quien conocemos como “Wash” (interpretados, respectivamente, por Gina Torres y Alan Tudyk): ella oficia como segunda al mando de la nave, él como afable piloto de la misma.

Jayne (Adam Baldwin) es un tipo rústico y sin complicaciones que solo sabe de armas y sexo fácil, además de obrar más por impulso que por razón.

Kaylee (Jewel Staite) es la mecánica de la nave, caracterizada por su acento granjero, así como por su lenguaje soez y desinhibida candidez.

Tenemos también a Simon (Sean Maher) y su hermana menor River (Summer Glau), por cierto, uno de los personajes más fascinantes de la historia; en la serie habíamos visto a ambos ser prácticamente asilados a bordo de la nave mientras escapaban de un pasado muy oscuro, sobre todo en el caso de ella.

Por último, hay dos personajes de la serie que no se hallan a bordo de la Serenity al comenzar el filme ya que han abierto sus propios caminos (cosa que, en efecto, ya les habíamos visto hacer sobre los últimos episodios de la serie). Uno de ellos es el reverendo Book (Ron Glass), cuya destreza con las armas nunca pareció condecirse en demasía con su vocación religiosa pero que, finalmente, ha optado de manera más decidida por predicar la fe, fundando una misión en uno de los planetas de la periferia.

El otro personaje es Inara (Morena Baccarin), prostituta que, en la serie, ejercía su profesión en los distintos mundos visitados alquilando una de las lanzaderas de la Serenity para atender a sus clientes y que, además, había desarrollado con Mal un vínculo especial que quedó trunco por la incompatibilidad de modos de vida. Tanto Book como Inara reaparecerán en algún momento del filme y ello hará, obviamente, despertar alguna chispa entre el capitán y la meretriz.

La Sombra del Pasado

Luego de una narración en off que nos reubica en contexto, la historia se inicia con un impactante flashback que nos lleva al pasado de River y a cómo, a partir del carácter rebelde que exhibiera en su adolescencia, terminara siendo sometida a un programa secreto para convertirla en arma viviente. Habiendo escapado a tal destino gracias a la ayuda de su hermano Simon, es buscada por la Alianza y, muy especialmente, por un oficial interpretado por Chiwetel Ejiofor, que termina por ser otro personaje interesante y rico en matices.

River posee poderes psíquicos de carácter premonitorio y, cada tanto, sufre convulsivos episodios en los cuales pierde control sobre sí misma y cuando ello ocurre lo mejor es no estar cerca. Tales episodios son, en parte, resultado de traumas del pasado, pero también de los mensajes en código que la Alianza le envía para provocar en ella episodios de crisis que ayuden a dar con su paradero. De hecho, recordemos que en la serie, River no habló durante largo tiempo sino que estaba encerrada en un completo mutismo casi autista y comportándose prácticamente como un animal. Luego fue superando ello y ya ahora es un miembro más de la tripulación, aun cuando tampoco hable demasiado y sus momentos de crisis sean, para sus compañeros, bastante difíciles de prever.

Por si no han visto la película, no quiero contar demasiado sobre la trama en sí, pero digamos que el intento por proteger a River y buscar las respuestas a su pasado, lleva a Mal y su tripulación hacia la zona del espacio que es recorrida por los reavers, caníbales de comportamiento bestial cuyo origen también se ve explicado en el filme.

Balance y Legado

Ver la película no es distinto a lo que sería ver un largo episodio de la serie, pero ello no va en desmedro de su atractivo. La historia es sumamente entretenida y, al igual que ocurría en Firefly, combina de manera magistral el space opera con el western spaghetti en medio de una atmósfera llena de elementos steampunk que hace convivir tecnologías de avanzada con otras decimonónicas . Es uno de esos filmes que tienen al espacio como importante escenario y a la colonización del mismo como contexto principal, pero en donde no hay alienígenas (no inteligentes, al menos) sino que con la humanidad alcanza y sobra para que haya desmadre.

En lo visual está razonablemente lograda, lo cual es realzado por una magnífica fotografía (Jack N. Green) que se luce especialmente en las escenas de contrastes entre luces y sombras. Las escenas de batallas o de luchas también lucen razonablemente bien, al igual que ese diseño que convierte a la Serenity en una de las naves más entrañables que hayan sido acuñadas por el género y cuyo interior conocemos en detalle gracias a los planos de cámara en movimiento en que vamos siguiendo a alguno de los personajes a lo largo de los corredores.

La banda sonora (David Newman) es otro de los elementos que hacen al filme atractivo, aunque a veces se extrañan esos aires country que, en la serie, aparecían todo el tiempo y que aquí son más esporádicos y fugaces. De hecho, me hubiera gustado escuchar en algún momento la canción que, compuesta por el propio Whedon e interpretada por Sonny Rhodes, hacía de presentación en Firefly: aparece, pero recién hacia el final de los títulos y sin ser cantada.

Quizás alguien se pregunte si es necesario ver la serie para poder disfrutar la película. Vamos por partes: en lo que hace a la trama, no. Perfectamente puede ser seguida como una historia independiente y, en ese sentido, tanto los flashbacks como los diálogos ayudan a ubicarnos dentro de la misma sin mayor esfuerzo. Pero si hablamos de la empatía que nos despiertan los personajes, la cosa puede ser algo diferente: creo que el conocerlos de antemano nos ayuda a tenerles cariño y a sentir identificación, siendo ese un aspecto que se puede perder si no se sabe nada de ellos, con lo cual ciertos golpes emotivos en la película podrían perder fuerza al faltar contexto previo. Por lo tanto y volviendo al problema inicial: no es necesario ver la serie para entender la película, pero sí quizás para sentirla…

En lo particular, soy tan amante del western como de la ciencia ficción y este tipo de combinación no puede sino despertarme montones de entrañables imágenes de ambos géneros potenciadas por el recuerdo de aquellas inolvidables horas que pasé viendo Firefly. Y debo decir que, siendo uno de los tantos que se quedó con la amargura de aquella temprana cancelación, el reencuentro con esa historia, con esa nave y con esos personajes no pudo sino emocionarme de modo superlativo.

Ello no significa, sin embargo, que no me haya quedado un dejo de tristeza pues como si previera que no habría secuela, Whedon le da a la película un cierto tono de despedida que incluye, por ejemplo, la muerte de algunos personajes (obviamente no diré cuáles).

¿Por qué no se siguió explorando la franquicia con más películas o series? En parte, por aquello que dije acerca de que masividad y lealtad no van necesariamente de la mano. Tanto Firefly como Serenity cosecharon más fans que público en sí y, en ese sentido, la película, al igual que la serie, no fue un gran éxito comercial. Más allá de ello, también hay que recordar que el propio Whedon se vio involucrado después en proyectos cinematográficos exitosos (las dos primeras películas de los Avengers, por ejemplo), lo cual hizo que ya no tuviera agenda para propuestas más de culto como esta, aun cuando sí volcó sus esfuerzos en cómics y novelas ubicadas en ese mismo universo y con los mismos personajes. En fin, una pena…

La película, para España, está disponible en Amazon Prime Video y para Latinoamérica tanto en dicha plataforma como en Netflix. Si aún no lo han hecho, les invito a descubrir una gema perdida.

Hasta cualquier momento. ¡Sean felices!

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

6 COMENTARIOS

  1. Buenas, como salió primero aquí en España la película, yo me vi la película antes que la serie. Sin lugar a dudas la mejor interpretación de Nathan Fillion. Cierto es que no fue una superproducción, pero teniendo en cuenta el presupuesto que tenían en la serie era una diferencia enorme y a nivel visual la película luce bastante bien. Para mi gusto la serie tiene muchos más elementos de Western que la película y esta sirvió para darle un final a la serie para fans como Sheldon de The Big Bang Theory. Lo cierto es que para cualquier amante de la ciencia ficción le gustará, la película tiene acción, buen humor, aventura, toques de terror y es muy entretenida. Y como señalas, no hace falta ver la serie para entender la película. Por último añadir que hay una referencia a la serie en Ready Player One, pues la Serenity aparece en la batalla final de la película.

    • Hola, Sergio:
      Gracias por comentar! Es que a uno le queda una sensación muy amarga cuando la historia no ha quedado cerrada: me ha pasado con muchas series que han cancelado de la mañana a la noche. Me encantaría, por ejemplo, que Dark Matter hubiese tenido también una película que le diera cierre: aquí, por lo menos, personajes tan queribles han tenido una digna despedida.
      Y es cierto que los elementos de western están más marcados en la serie: cosas como transportar vacas o comer sobre una mesa de madera bien tosca y usar cafeteras bien de finales del siglo XIX. Inclusive, cosa que comenté en el artículo, la presencia de música country permanentemente: el banjo en la serie es un clásico.
      No recordaba para nada ese homenaje en Ready Player One! O no lo percibí, no sé. Tendré que volver a ver.
      Muchas gracias por el aporte, Sergio, que estés bien!

  2. Como curiosidad que me gustó aquí se respeta el hecho de que en el espacio no hay sonido, por lo que no hay efectos sonoros cuando vemos las naves.

    • Hola Ángel:
      Gracias por leer y comentar. Ufff, la cuestión de los sonidos en el espacio es un clásico dolor de cabeza para quienes ven las películas con un mínimo conocimiento de física, jaja. Obviamente que es tenido en cuenta en las películas que tienen un rigor científico más claro, como Gravity o The Martian, pero estamos acostumbrados a que cuando se trata de space opera, ese elemento no es tenido en cuenta. Esta es una excepción.
      Gracias por el aporte. Que estés bien!

  3. Saludos Rodolfo, un magnífico artículo. La verdad es que el trato que tuvo la serie fue esperpéntico, razón por la que ese apoyo de los fans tuvo la suerte de ser respondido con una película que concluyera la serie. Algo similar, salvando las distancias, al caso de “Deadwood”, también cancelada sin cerrar sus tramas, pero que luego tuvo su película de despedida. Por suerte el amigo Fillion mejoró sus dotes actorales con el tiempo jaja, es verdad que aquí está un poco acartonado, pero derrocha carisma. En un capítulo de “Castle” salía disfrazado de Mal jaja. Tengo pendiente leer los cómics, a ver qué tal están. Lo dicho, un abrazo y gran análisis.

    • Hola, José:
      Gracias por comentar. A veces las actitudes de las cadenas son incomprensibles; no se entiende el que parezcan empeñadas en matar sus propios productos. Sería largo hacer una enumeración pero hay montones de casos en que fueron canceladas series por horarios de porquería o algún otro mamarracho ejecutivo, cosas que estuvieron bien presentes, obviamente para mal, en Firefly.
      Con Fillion me pasa algo raro: se ajusta al papel de un modo que no necesita mayores dotes actorales. Se vale de los pocos recursos que tiene y compone un líder creíble. Me ocurre algo parecido con los primos Amell; sin ser Dustin Hoffman, saben tomar siempre papeles que les caen como anillo al dedo y así sus limitaciones no se notan.
      Sería interesante echarle un ojo a los cómics. Aquí, en Argentina, hasta donde sé, no los he visto. Tengo entendido que algunos son continuación de la historia y otros, más recientes, son precuelas ya que se ubican en la época de la guerra de la unificación, lo cual nos ayuda a entender un poco los traumas de Mal.
      Gracias por el aporte y por tu gran artículo sobre Firefly! Un abrazo!

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